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idas y vueltas


La realidad, obra escrita y dirigida por Denise Despeyroux, es un momento muy especial para la dramaturga: es la primera vez que una obra suya se estrena en Uruguay, país del que emigró junto a su familia en los duros años setenta. Actualmente vive en Madrid y está de gira con este espectáculo por escenarios mexicanos, argentinos y uruguayos.
Los padres de Denise emigraron a España por motivos políticos. Ella tenía tres y recién a los nueve tuvo la oportunidad de viajar -integrando un grupo de hijos de exiliados uruguayos- a Montevideo. "Fue el episodio más conmovedor de mi infancia", recuerda. "Toda la ciudad salió a las calles a recibirnos. Los autocares que nos llevaban desde el aeropuerto al lugar donde nos recogían los familiares, no podían avanzar". Antes de eso, cada verano, Denise se preguntaba por qué los demás niños que conocía se marchaban a sus pueblos. Le preguntó a sus padres por qué ellos no tenían pueblo. Le contestaron que sí tenían pero que estaba muy lejos, más allá del Atlántico. "Hasta que hice ese viaje no les creí... y ellos tardaron dieciséis años en poder volver a Uruguay”.
Treinta años después de aquel viaje, ocurre otro hito en la vida de Denise: su más reciente obra como dramaturga y directora teatral se estrena en la Zavala Muniz. Se llama La realidad y está protagonizada por la actriz argentina Fernanda Orazi. Las distancias familiares -temporales, físicas- están en juego en esta pieza en la que dos hermanas gemelas, a través de Skype, se ven en una situación límite y ante decisiones que cambiarán sus vidas e identidades.

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¿Qué significa para vos llegar con esta pieza al Teatro Solís de Montevideo?Si me paro a pensarlo, me impresiona. Es un teatro emblemático y maravilloso. Lo vivo como un privilegio y me siento enormemente agradecida. Me pone triste que no esté mi madre aquí para compartirlo. Ella murió bastante joven, a los sesenta, y no sabe que me he convertido en dramaturga. Yo entonces tenía treinta años y apenas había empezado a escribir. Ya actuaba y dirigía, porque la pasión por el teatro me acompaña desde niña. De hecho, a los veinte años ya dirigía mi propio grupo amateur. Pero la escritura teatral llegó más tarde.
¿Cómo fue el proceso de creación de La realidad?
La realidad es el primer espectáculo unipersonal que estreno. Me hallé ante la situación de tener que escribir una obra para estrenar con la actriz Fernanda Orazi en el primer festival Fringe Madrid 2012 y quise evitar que fuera un monólogo. En ese momento, los personajes de una obra titulada Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales, que acabo de terminar de escribir recién ahora, ocupaban mi imaginario. En esa obra se plantea la misma situación que reproduje en La realidad: Luz va a morir y pide a su hermana gemela Andrómeda que se haga pasar por ella delante de la familia, para ocultarles el hecho de su muerte. Me di cuenta de que La realidad podía partir exactamente de esta situación: Andrómeda y Luz ensayando esta suplantación a través de Skype.
¿De qué manera compusiste esta trama de relaciones virtuales en la escena?Primero ensayamos los dos personajes de alguna manera a la vez, porque se necesitaban entre sí para definirse y crecer. Cuando la actriz empezó a dominar a las dos gemelas, tan diferentes, comenzamos por grabar la voz de Andrómeda mientras Fernanda dejaba la pausa para las intervenciones de Luz, cuyo ritmo ya tenía interiorizado, digamos. A continuación, ella se ponía los auriculares y yo la grababa en vídeo mientras Luz escuchaba a Andrómeda y le contestaba. A partir de la grabación que obteníamos de Luz, ensayábamos a Andrómeda. Utilizamos este procedimiento unas cuantas veces antes de llegar a la grabación definitiva de Luz. A partir de ahí Andrómeda fue creciendo en sus ensayos con Luz, y lo más sorprendente que nos ocurrió es que vimos que Luz de alguna manera también continuó creciendo gracias a Andrómeda. La escucha de Andrómeda a Luz modifica también la escucha y recepción de público. Es algo misterioso y fascinante.
O sea que exigió un trabajo muy singular de Fernanda en la composición...Fernanda es una actriz de enorme talento y tuvo una facilidad especial para encarar un trabajo tan difícil y además desconocido, completamente nuevo para las dos. Antes de arrancar los ensayos, cuando le mostré las primeras diez páginas de texto, le dije “yo no tengo ni idea de cómo se ensaya esto, lo vamos a tener que ir descubriendo en el proceso”. Y así fue. Un proceso además vertiginoso: esta obra la escribí y la montamos en apenas dos meses. Parece una locura, y lo es, pero afortunadamente funcionó.
¿Cuánto se entromete y nos define lo virtual en la sociedad contemporánea?No sé cuánto nos define en realidad, pero sí tengo la impresión de que se entromete demasiado. Yo no me siento particularmente cómoda con la comunicación virtual, y sobre todo procuro hacer un uso casi exclusivamente profesional de las redes sociales. Por supuesto las valoro como herramienta de comunicación, pero también creo que distraen mucho y que confunden. Para concentrarme en mi trabajo como autora, por ejemplo, o en mi crecimiento personal, sencillamente, muchas veces necesito silenciar el teléfono móvil y evitar el uso de internet. Claro que hay otra parte de lo profesional que te exige ese uso. Es un equilibrio delicado. Yo me he adaptado como he podido al uso de las nuevas tecnologías, pero a veces echo de menos aquellos tiempos en que sonaba el teléfono únicamente cuando estabas en casa y además era imposible saber quién era. Esos tiempos en los que además las relaciones consistían fundamentalmente en verse, o en escribirse pero largamente, dedicando al otro y a uno mismo un tiempo de mayor calidad, y una entrega más profunda.

ventanas no tan virtuales



las herramientas directamente relacionadas con la comunicación virtual, desde el clásico uso del correo electrónico hasta la más reciente subcultura de la mensajería instantánea, forman parte indiscutible del nudo de relaciones contemporáneas. es casi imposible escapar a la tentación de estar “conectado” con amigos, familiares, clientes e incluso deconocidos a través de un mouse y una pantalla, esa misma pantalla que en lenguaje de bill gates puede traducirse por el eufemismo “ventana”.
hace unos cuantos años que hollywood se anticipó al furor de la comunicación virtual con la comedia tienes un e-mail, que más allá de ser una tontísima historia tuvo la virtud de popularizar el uso del correo electrónico. el e-mail entró de lleno al cine, pero es en la literatura donde pueden encontrarse las experiencias más interesantes, en cuanto a abordajes de la nueva tecnología de comunicación desde el arte. es que el e-mail, en su forma y en la propia recreación de símbolos del tradicional correo postal, está más cerca de las cartas que se escribían nuestros abuelos y no es más que un atractivo retorno a la comunicación epistolar. el e-mail, servidores y conexiones mediante, no es leído instantáneamente, lo que en definitiva puede asociarse –en muchos casos- a esas botellas al mar que los románticos lanzaban en tiempos pasados. el e-mail es precisamente cosa del pasado, un pasado tan remoto que los adictos a la mensajería instantánea no pueden entender –en ocasiones- el hecho de la importancia de ciertas reglas de escritura y por qué no de protocolo cuando se decide enviar un correo electrónico.
andrés Neuman, joven novelista argentino nacido en 1977 y radicado en granada (españa), instala su novela la vida en las ventanas (segunda que publica después de la estupenda bariloche, que fuera editada por anagrama) en la carpeta “elementos enviados” de un programa típico de e-mail. cada capítulo de la novela es una carta que net le envía a una chica que lo ha dejado, en un tiempo y espacio sin precisar, en una suerte de estados de situación en el que él le cuenta a ella los días y meses pos separación. no hay respuestas de la ex, por lo que net pronto comprende que la utilidad de esos “mensajes al mar” es más personal y de introspección que otra cosa, así que sigue en el juego y va narrando detalles de su laberinto personal.
narrada con frescura y un ritmo narrativo ágil, el lector descubre el mundo y ambiente que rodea a net: el divorcio de sus padres, el salto a la independencia de su hermana menor, la decadencia de un gran amigo y sus esporádicas peripecias amorosas. un retrato de gente común (y no tanto), que si bien se estructura desde una igualmente consistente plataforma virtual, cuenta historias que suceden –por suerte- fuera de esos tenebrosos y aburridos suburbios del planeta llamados cybercafés, salas de chat o blogósferas.
por más datos sobre neuman, quien vive en granada y destaca como uno de los autores más interesantes de la nueva generación hispanoamericana, vale la pena quedarse con una frase que escribiera sobre su talento el chileno roberto bolaño: “la literatura del siglo veintiuno pertenecerá a neuman y a unos cuantos de sus hermanos de sangre”.

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