Showing posts with label electrónica. Show all posts
Showing posts with label electrónica. Show all posts

techno montevideano


La exposición Clubraum Berlín, en el espacio del EAC (Espacio de Arte Contemporáneo) sirve de pretexto para un diálogo con tres referentes locales de la electrónica en Montevideo: Dj Koolt (Phonotheque), Paco (Gas/Grhk) y Alejo (The Warehouse). Una movida que viene teniendo un fuerte crecimiento y que mantiene rasgos de un fermental under alimentado por djs, músicos, productores de fiestas alternativas y clubes.

¿Cuánto se ha desarrollado, en los últimos años, la escena electrónica en Uruguay?
Alejo: La música electrónica en Uruguay, sobre todo en los últimos dos años, ha tenido un impulso casi exponencial. Esto en parte se debe al recambio generacional y a un fuerte crecimiento a nivel internacional de este lenguaje y estilo de música. Asimismo, llama la atención la cantidad de adeptos que ha tomado la electrónica a nivel local, pensando que Montevideo tiene solamente un millón y medio de habitantes. Acá hay movida de miércoles a domingos...
Paco: La escena había tenido un estancamiento importante, pero con una consistente movida que supo mantenerse a la sombra, creciendo en calidad más que en cantidad. Eso llevó a formar raíces de algo más real, con más alma, que lo que venía pasando en Argentina, donde se masificó pero perdiendo contenido real y calidad artística. Los nuevos productores y djs tienen un gusto más refinado y una forma de vivirlo más auténtica y con un nivel tremendo. A todo esto se suma la formación de varios colectivos, ediciones en digital y vinilo. Otro factor es que el nivel de las producciones, por parte de los clubes o organizadores, también pasó a otro nivel. Tanto en el club Phonoteque, que está a nivel de los mejores en infraestructura, funcionamiento y calidad musical, como en los que producen eventos puntuales en Montevideo o el interior.

¿Y la escena estrictamente techno?
DJ Koolt: También, y bastante más que en otras épocas. O sea, entendámonos: ha crecido mucho la escena electrónica en general en Uruguay y por ende la escena techno, más allá de que creo que a la mayoría del público, en las pistas de acá, le gusta más el house o el tech-house, y dejan el techno para ocasiones especiales. También es un tema de épocas, de modas y tendencias... Sin duda alguna, el techno está bastante más en boga a nivel mundial hoy en día que hace unos años.

¿Qué particularidades tiene la escena local?
DJ Koolt: Siempre lo digo y se lo cuento a cada persona que viene de otro país o que no conoce tanto el paño: Uruguay debe ser el único país en el mundo que tiene mas movida underground que comercial... Cuando la dance music en el mundo arrasa con todo, aquí es más fácil encontrar fiestas chicas con djs que pasan tremenda música. En Uruguay no hay superfiestas para miles de personas, con djs o pseudo djs tocando lo que suena en la radio. Creo que en Uruguay, hoy, no faltan lugares para hacer fiestas. Últimamente hay fiestas en todos lados, como dijo Alejo, de miércoles a domingo.
Alejo: Llama la atención la cantidad de gente joven y no tan joven que sale a divertirse sin importar que al otro día sea un día laborable… Miércoles y jueves se han transformado también en clásicos. La particularidad de esto es que en general e se generan ambientes de respeto, en los que las personas suelen conocer cierto tipo de límites, tanto con el prójimo como con uno mismo, porque al otro día hay que encarar. Respecto al tema de las locaciones, últimamente se ha tornado mucho más complicado. Se ha vuelto un trabajo arduo buscar locaciones que puedan albergar a más de mil personas y que cumplan con todas las normativas necesarias. Es un tema central en el proyecto en el estamos trabajando en The Warehouse, en la búsqueda para el desarrollo y fomento de zonas alternativas y que tengan una carga edilicia histórica o diferente, complementando la música electrónica con diferentes disciplinas artísticas alternativas como el arte urbano.
Paco: Una de las particularidades que siento que beneficia a la escena local es que está todo en familia. Eso genera una unión y un respeto que en general se mantiene entre todas las partes involucradas, lo cual hace que el camino sea más fácil de recorrer.

¿Cuál es el estado de la escena en lo relativo a artistas y productores, y a sus posibilidades de difusión de sus trabajos?
Paco: Generar espacios de difusión, en Uruguay, cuesta trabajo, dinero y mucha energía. Recién hoy en día se cuenta con una plataforma de radio de aire, Warehouse FM, así como varias radios por internet. Son buenas plataformas para mostrar sets y producciones a nivel nacional. Pero por otra parte, el mercado es muy pequeño y no permite un desarrollo de la industria a nivel de prensado y edición de vinilos. Lejos estamos de poder entrar a una tienda de discos con oferta de música electrónica, o tiendas especializadas en sintetizadores y equipamiento para producir.
DJ Koolt: De todos modos, para mí la escena electrónica uruguaya está viviendo el mejor momento de la historia en varios aspectos. Hay muchas más posibilidades para todos: desde el adolescente de cualquier estrato sociocultural que sueña con pasar música hasta el experimentado productor musical que tiene una carrera ya hecha, todos tenemos muchísimos más lugares para mostrar nuestros trabajos. Internet ha ayudado mucho. Aquello de que acá llega todo mucho más tarde ya fue. La misma música que aparece hoy en Europa la puede bajar un niño en Tacuarembó con una ceibalita y conexión a internet. Y a eso se suma que hay varios productores y djs uruguayos con sus propios proyectos pegando muy fuerte a nivel internacional, como por ejemplo Nicolas Lutz con su sello de vinilos My Own Jupiter, con base en Berlín, o Fede Lijt con su sello El Milagro Records. Sin ir mas lejos, mi amigo Z@p, dj y mano derecha en Phonotheque, se fue de gira por Europa y Asia y está tocando en clubes de Berlín, Kiev, Bucarest, Ibiza, Tokio y Seúl... Seguramente muy poca gente se entera de estos logros en nuestro país.
Alejo: Para el tamaño de país y para el tamaño de Montevideo, tenemos una movida artística de djs y productores muy fuerte. Hay mucha gente creando. Se respira en los clubes, lo ves en las redes y se siente en el aire. Es toda gente joven y no tan joven con muchas ganas de aprender, crear y seguir desarrollándose.

¿Cuánta es la importancia de exposiciones como CLUBRAUM Berlín, que permiten acercarse a uno de los centros de la cultura techno mundial?
DJ Koolt: Está bueno que haya cosas así: pocas veces se tiene la oportunidad de escuchar o ver algo concerniente a la música techno si no es en un boliche o fiesta. También me parece que tiene otro aspecto muy positivo, que es arrimar un tipo de público que si no es en algo así jamas saldría a escuchar o bailar techno. Creo que es hora de volver a demostrar que el techno va mucho más allá de las pistas de baile.
Alejo: Lo importante de CLUBRAUM Berlín es que genera cultura. Y además en un entorno espectacular como es el EAC, lugar que irónicamente tiene un peso histórico fuerte, ya que al ser una excárcel podés ver en los muros tanto como en algunas paredes de Berlín, lo cambiado que está el mundo y la ambigüedad de estar generando cultura en lugares donde hubo encierro y represión. Me parece que es muy acorde todo el marco del festival, ya que el techno y la música electrónica, en sus diferentes variantes, una de las cosas que buscan es la liberación del cuerpo, la mente y el alma mediante la danza, la introspección y la libertad de poder ser.

***

Club Phonotheque
“De a poco, pero a paso firme, venimos cumpliendo con los objetivos que nos trazamos con Christian y Seba allá por 2013, cuando empezamos con el proyecto del club Phonotheque. Sabíamos que no iba a ser nada fácil, pero le teníamos tanta fe como las profundas ganas de ofrecerle al público y a los artistas un lugar en el que lo más importante fuera la música y el sonido. Nos posicionamos como el lugar under por excelencia de Montevideo, un club de culto en el que se le hace culto al dj, a los vinilos y al sonido, el lugar donde vas a escuchar y bailar tracks que sólo ahí se tocan. Estamos muy focalizados en el concepto que queremos seguir y sabemos bien lo que necesitan el público y los artistas para sentirse cómodos y gozar de la experiencia de tocar y bailar”. (Dj Koolt)

The Warehouse
“Por suerte los proyectos en los que estuve y estoy involucrado vienen marcando antecedentes interesantes, o a modo subjetivo, importantes dentro de la escena. The Warehouse se ha transformado en una plataforma multidisciplinaria que aparte de tener nuestra propia fiesta, también contamos con un programa de radio en FM (91.1 Radio Futura) todos los fines de semana de 0 a 3 AM, donde mostramos e involucramos a muchos artistas nacionales e internacionales. Ahora estamos trabajando en la tercera edición de Warehouse Dead que se realizará el 28 de octubre y que se ha transformado en una de las fiestas de disfraces más importantes de los últimos años”. (Alejo)

Gas Grabaciones
“El sello funciona muy bien y ya estamos para mandar a fabricar el 002, que estará pronto para el verano. Desarrollar todo es bastante complejo, porque estamos haciendo el master y la fabricación en Estados Unidos, y luego se distribuye por todo el mundo. Como productora, pasamos por varias etapas y tratando de adaptarnos a tanto cambio, cosa que nos llevó por diferentes caminos, hasta donde estamos hoy en día, como una plataforma consistente a nivel de producción de eventos para poder desarrollarlos con el contenido y las condiciones que hacen falta. El 10 de setiembre haremos un primer evento de Gas Grabaciones en MMBOX, con dos artistas argentinos y tres locales”. (Paco)

la marca alemana



Electrónica, no la de pista, o sí, pero la que tiene una clave más experimental, o más artie. No es nada sencillo definir una obra como la de Par, proyecto del músico uruguayo Nacho Adda que se inscribe en una larga lista de músicos que han probado, en la escena local, con las perillas y sintetizadores. Zero, Amnios, Elefante, Innova, Fede Deutsch, Loopez, Cooptrol, son todos artistas que pusieron a las máquinas en el centro del asunto, intentando mostrar que se puede hacer electrónica y prescindir de la pista. Volvemos a lo mismo, a la esencia, al ser o no ser. Par, de todos modos, pertenece a ese linaje alemán que prefiere la “electro-pura”, porque su identidad sonora viene de Kraftwerk, aunque también de los desvaríos pop de New Order, Massive Attack y tantos otros. Lleva dos eps editados y este año colocó su disco debut El futuro en un sello virtual de New York. Su música se expande por las redes y a través de clips.
El jueves 21 tiene una cita importante. Presenta por primera vez en vivo el material de El futuro y será anfitrión de un concierto de excepción, auspiciado por el Goethe: los músicos alemanes Jelink y Pekler interpretando la obra experimental y minimalista de la berlinesa Ursula Bogner. “Es una oportunidad única de verlos en vivo”, dice Nacho Adda. “Los tipos intervienen sintetizadores modulares, cintas magnéticas, pedales, todo muy lúdico y a la vez muy consciente. Y es todo como excusa para mostrar la obra de la misteriosa Ursula Bogner, una olvidada”. El set de Par, centrado en su primer disco, se vincula conceptualmente con la 'manera alemana' de la electrónica: El futuro es un disco hecho totalmente con sintetizadores y tiene una fuerte influencia de la música de posguerra alemana, toda esa idiosincracia que han volcado tanto en la música como en la arquitectura y el diseño”.

***

¿Qué desarrollo ha tenido la música electrónica en Uruguay y cuales son los caminos que más te interesan?
La música electrónica en Uruguay tiene una veta clara y se podría decir popular, que es la electrónica de pista. La gente acá, si sale a bailar, baila cumbia o baila electrónica. En ese contexto, el público no es muy conocedor de otras vertientes de la electrónica... entonces, ir a un auditorio o una sala y ver a tipos experimentando con sonidos sintéticos, suena a priori aburrido para un público que el vínculo que tiene con el género es “previa-boliche-after”.
¿Cómo te has ido formando como artista?
Mi formación es bastante típica: empecé de adolescente a tocar el bajo, ensayaba con amigos con la ilusión de tocar... Y como me empecé a meter más en el tema de la grabación casera para producir mis temas, eso me fue llevando a programar secuencias, a los sintetizadores virtuales. Ahí me di cuenta que era por ahí. El lenguaje electrónico me pareció la mejor manera de expresar las cosas que quería intentar en la música. El click lo hice cuando llegué a Kraftwerk y con ellos a todo el movimiento de posguerra alemán: Can, Neu! Cluster. A partir de ahí fue que me di cuenta que había todo un mundo de gente haciendo cosas rarísimas con sintetizadores, computadoras, grabaciones de ambientes o martillando tanques.
¿Tuviste influencia de músicos locales?
Es medio la misma de mi generación, creo: Elefante, Zero, grupos que al mezclar la electrónica con otros géneros llegaban a ambientes en los que por ahí era mala palabra un sintetizador o una máquina de ritmos.
¿Cómo se ha ido definiendo tu experiencia solista como Par?
Es una cosa que se me fue de las manos. Surgió como un espacio paralelo a las bandas en las que tocaba para poder expresarme libremente, pero a mucha gente le empezó a gustar lo primero que grabé, después armé dos eps, hice clips, saqué este disco por un sello de Nueva York y ahora me toca compartir escenario con Jan Jelinek...
¿De qué manera se pueden hacer visibles trabajos como el tuyo o el de otros artistas locales?En tu caso publicaste El futuro a través del sello neoyorquino Biatch Corp...
No hay que olvidarse que hace unos años solo tenias MySpace y que hoy podés subir tus temas, compartirlos con todo el mundo, venderlos vos mismo o, como en mi caso, que llegó a gente que tiene sellos que están interesados en hacer una edición virtual y se encargan de la prensa y de estar en todas las tiendas virtuales.
¿Preferís la experimentación a la pista de baile?
Me siento más cómodo fuera de la pista, haciendo música para escuchar tranquilo, que genere ciertas ambientes. Sería muy atrevido de mi parte hacer música para bailar, porque no me gusta salir, no me gusta el contexto disco. Soy sumamente ermitaño. Prefiero un sillón y una copa. Y muchos sintetizadores.

(Publicada originalmente en revista CarasyCaretas)

alabado sea el ipad


El séptimo álbum del colectivo electrónico fue grabado y editado enteramente en el iPad de su líder y fundador Damon Albarn.


Los Gorillaz hicieron un disco entero utilizando solamente un iPad. La noticia es acaso pintoresca, asociada a la intencionalidad de trabajar sobre un concepto único, una única herramienta, un único callejón sonoro, un "dogma" sonoro. El reverso de la moneda estriba en las naturales implicancias de desarrollar música en la frontera de la mercancía, a partir de uno de los últimos productos adorados por la cybertecnología y las grandes corporaciones informáticas. ¿Cómo se debe interpretar el último capricho de Damon Albarn? ¿Es un hábil truco publicitario, o la demostración del poderío de esas beldades electrónicas absolutamente subutilizadas por usuarios hedonistas y aburridos?
El debate no es nuevo; no van estas líneas asociadas a la torpeza rockera de criticar la electrónica por estar hecha por máquinas y no por hombres, olvidando que los instrumentos básicos del rock –excepto la percusión- son eléctricos y están mediados por pedales, distorsionadores y ni hablar de los mecanismos electrónicos de grabación, edición y posterior masterización. El debate implica la actitud artística que propone el autor, o acaso el intérprete, o bien esa categoría intermedia del deejay, en lo relativo a la creación musical a través de herramientas digitales. Y para eso hay que escuchar lo que se produce, en este caso los ruiditos que provoca este –a priori- pintoresco disco de Gorillaz.
The Fall, mediado por el iPad, es un disco que la propia herramienta va llevando a una electrónica-lofi, como si la pequeña maravilla concentrara a Albarn, a sus amigos ocasionales y a los invitados, en un tono ambient y con largos momentos de sampleos acústicos. Tal es el rendimiento que el colectivo logró sacarle a las aplicaciones del iPad, un matiz que se lleva bien con el toque introspectivo e incluso melancólico que el ex Blur siempre le imprimió a las composiciones de Gorillaz. Pero es apenas un matiz, que nadie piense que se trata de una novedad experimental, mucho menos un riesgo.


Hay un antecedente muy cercano, y tal vez de mayor interés conceptual, facturado hace exactamente once años por el músico argentino Daniel Melero. El disco se llama Tecno, fue publicado por el sello Ultrapop. En él, el compositor anuncia en los créditos que su disco “fue grabado íntegramente en una computadora personal, con software obtenido gratuitamente en Internet. Excepto mi voz, ningún instrumento no virtual fue utilizado. La única tecla oprimida fue la del mouse”. El dogma electrónico de Melero va a contramano del marketing, se asienta en la búsqueda, en la mirada frente al territorio virtual.
El disco de Gorillaz es entonces un buen disco, contemplativo, admirador del software utilizado, de la herramienta. Es la versión 2011 de un colectivo musical cuya intención siempre fue la de adaptarse a la novedad con el fin de provocar sorpresa y entretenimiento. Está sí en las antípodas de un proyecto crítico, como el de Melero, que once años después sigue siendo interpretado como la necesidad de reflexionar sobre la creación lo más lejos posible de las corporaciones.




daft punk



"uno de los mejores clips de la historia. sencillamente, increíble”.


los deejays, sacerdotes de esos templos denominados discotecas, tienen desde hace por lo menos dos décadas un importante poder a la hora de imponer modelos o conductas estéticas en las corrientes musicales juveniles. no sólo influyen en el gusto de quienes asisten a las discos, también intervienen (de diferentes maneras) en la propia creación artística. desde los scratches habituales en el rap y el hip hop hasta la modalidad comercial del remix, se abre un abanico enorme de posibilidades en donde estos nuevos gurús marcan su única regla: que los bailarines no paren de bailar.
otro elemento que corre en paralelo al advenimiento de los deejays es el avance tecnológico; no se debe olvidar que ya a mediados de los setenta los primeros sintetizadores fueron el arma de grupos legendarios como los kraftwerk, alemanes y precursores de algún modo del sonido tecno. desde allí, pasando por devo (una versión irónica y radical) que tuvo su hora de gloria a comienzos de los ochenta, hasta llegar al “pum pum pum” con que se suele caricaturizar a los distintos géneros de la música dance (house, trance, jungle, industrial y un largo etcétera) hay un largo camino. obviamente no es agradable para un veterano del rock y del pop entrar hoy en día a una buena discoteca, desprevenido, y encontrarse con que la “moda” son bases percusivas machacantes, insoportables y ensordecedoras. y que no hay melodía; los más enojados dirán que tampoco hay música. lo cierto es que es difícil separar entre tantas corrientes, tantos deejays y tantos modelos que se han disparado en los veloces años 90.
desde la siempre imperial Inglaterra, el jungle ha abierto un camino, al igual que el trip hop, en el que las bases rítmicas en loops se ven acompañadas por un cóctel de distorsiones que pueden incluir inteligentes sampleos, elementos del rock o melodías de cualquier tipo. en los últimos años grupos como the prodigy y chemical brothers han impuesto un sonido que no sólo es digerible en discotecas y en raves, sino que también se deja escuchar como cualquier disco de la cultura del pop. no debemos tampoco olvidar los desvaríos más radicales, que se dieron especialmente con grupos norteamericanos como ministry y nine inch nails a principios de esta década, donde la tecnología y lo industrial se colisionaba con el hard produciendo una mezcla por lo menos apocalíptica. (claro que ministry no es para raves, sino para espíritus bastante menos fiesteros).
pero ahora es francia que da la nota, a partir de la moda de las raves y de la creciente importancia de famosos deejays que han logrado hacer exportable un grupo parisino llamado daft punk. vale anotar que es muy poco común que Francia exporte un grupo musical, en un mundo global regido por multinacionales que concentran la producción musical en estados unidos e inglaterra. El anterior a daft punk fue mano negra.
el dúo integrado por thomas bangalter y guy-manuel de homen, encabeza la actual movida tecno francesa. desde los primeros demos que fueron bienvenidos por los deejays parisinos, estos chicos no han parado de crecer en popularidad, incluyendo varias menciones en los premios MTV europeos. la clave de su éxito, curiosamente, radica en que son celosamente conservadores. vale apreciar el clip de around the world (una filmación en blanco y negro de una coreografía tipo metrópolis) para encontrar en ellos la obsesión de tentar un puente entre el bombardeo sonoro de los noventa y la conceptualidad de los kraftwerk. ellos cuentan con la posibilidad de samplear, de veinte años más de tecnología, y consiguen reverenciar la frialdad pura de sus antecesores alemanes para concebir un disco en donde no parece haber ni un sólo resquicio humano. el único guiño es la foto interior del librillo, que muestra la pared de una habitación de un adolescente de la década pasada, decorada con la habitual parafernalia del gusto promedio que suele estar entre james brown y los rolling stones. esa pared parece decir que los hijos del rock y el funk hoy están en otra, bailando en raves y consumiendo litros de agua mineral para soportar la noche.
claro que el presente homework, a la postre el debut discográfico de los daft punk, es más propicio para bailar que para escuchar tranquilo en casa, aunque la hipnosis que produce –en un plan austero de sonidos y con algunos crescendos muy bien logrados- es mucho más directa que la frontalidad que promueven los industriales norteamericanos o los jungle británicos. Y los deejays no suelen equivocarse... Eso sí, todos aburren por igual para oídos habituados a melodías pop.

LAS MÁS LEÍDAS