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territorios en disputa


Lo primero que hizo el fotógrafo Ignacio Rodríguez Srabonián fue instalar viviendas precarias en algunos sitios claves de Punta del Este: en barrios residenciales, parques, terrenos municipales y playas. Les sacó numerosas fotos, a modo de registro, todas ellas con un fuerte impacto irónico. Son imágenes que no pasan desapercibidas. Luego dejó las construcciones en el lugar donde fueron instaladas, a la espera de estar atento a las reacciones desde la comunidad. La mayoría de las viviendas fueron denunciadas, destruidas, incendiadas y recicladas, de manera similar a lo que sucede con los asentamientos irregulares en la periferia de las ciudades contemporáneas. Se hace inevitable pensar en el borroso límite entre intervención artística y experimento social del proyecto al que Rodríguez Srabonian ha denominado Moebius.
Bienvenidos es otra de las etapas del proyecto. Es una etapa esencial, porque pone en la consideración pública, a través de prácticas publicitarias como la folletería, la cartelería estática y la impresión de postales, el trabajo de laboratorio que viene realizando Rodríguez Srabonián. Y se agrega esta semana una actividad de debate sobre el espacio público, a la que el fotógrafo llama "Territorios en disputa", con la presencia del escritor Hugo Achugar, el relacionista público Alfredo Etchegaray, el jerarca municipal Ruben Pérez y la antropóloga Adriana Goñi. "La ciudad es un espacio de intercambios donde los ciudadanos deberíamos darnos el lugar para generar la discusión y ser parte de las decisiones", dice Rodríguez Srabonian. "El espacio público es aún el lugar donde todavía existe terreno por disputar, donde todavía hay intersticios de lo no dicho, incluso para que ocurran este tipo de proyectos".

¿Por qué elegiste Punta del Este como territorio para desarrollar el proyecto Moebius?
I.R.S: El proyecto comienza en Punta del Este porque además de ser el lugar donde trabajo y vivo, es un excelente laboratorio para desplegar acciones que nos ayuden a reflexionar sobre los modelos de desarrollo, de la especulación inmobiliaria y las dinámicas territoriales y humanas dentro de una ciudad. En el fondo, siento que este proyecto es un mapa borgeano, un mapa de China que tiene el mismo tamaño que China. Un objeto que es idéntico punto por punto al territorio que representa; en definitiva, un simulacro.

¿Qué se estará jugando en la mesa "Territorios en disputa", en el debate planteado entre autoridades y figuras del campo académico como Goñi y Achugar?
I.R.S: Quizás se juegue la ejecución de otro simulacro... Pero por otra parte, y como mérito mayor, se dará participación a otros para que generen reflexión y dialogo sobre estas temáticas.

¿Moebius, en el concepto, tiene alguna relación con lo difuso de las fronteras, con ese estar afuera y al mismo tiempo adentro entre espacios urbanos diferentes, como se da en Punta del Este con los asentamientos del barrio Kennedy?
I.R.S: Un fotógrafo brasileño, Pío Figueiroa, sugirió el nombre para el proyecto cuando miraba uno videos que habíamos filmado en el puente de Laguna Garzón, a partir de esa idea de recorrido infinito que también sugiere la obra de Vignoly. Y ahora, cuando hablás de estar afuera y adentro, simultáneamente en el barrio privado y en el asentamiento, también se puede pensar en la cinta de Moebius. Más allá de que es difícil nominar, me pareció que el nombre servía para describir el limite difuso entre lo ficcionado y lo no ficcionado. Es decir, integra en el nombre las intervenciones, las fotos como puesta en escena y el despliegue publicitario, pero también la dimensión documental, las entrevistas en la cárcel, en el barrio de los realojados del asentamiento El Placer y otros trabajos que se integran al proyecto como una forma de investigación y trabajo de campo.

¿Qué ha venido pasando con la difusión pública de las fotos, a través de la plataforma Bienvenidos?
I.R.S: Bienvenidos, como llamo a esta campaña, suena un poco ambiguo y un tanto irónico; es un cliché de cualquier slogan del turismo global y despierta sin querer otras preguntas. ¿Quiénes son bienvenidos y quiénes no? ¿Adónde son bienvenidos? La relación centro-periferia, en todo caso, es mucho más compleja que un cinturón de pobreza que bordea la ciudad, porque también es un proceso de retroalimentación que implica la aceptación implacable de la desigualdad. Quizás Punta del Este sea un poco, para mí, y valga la distancia, como la Santa María de Onetti, en el sentido que podría ser cualquier ciudad pero elegimos ésta para que se desarrolle la historia. Es decir, no se trata de Punta del Este ni del Barrio Kennedy sino de la universalidad que representan, de las dinámicas que allí ocurren, de lo que podemos narrar, del esplendor del maquillaje y de lo que el maquillaje oculta.

((artículo publicado en revistas CarasyCaretas, 07/2018))

la ciudad se mueve

Un centenar de fotografías, tomadas en su mayoría entre 1923 y 1935, muchas de ellas aéreas, conforman el minucioso registro visual del libro La construcción de la Rambla Sur, investigación y emprendimiento editorial del Centro de Fotografía de Montevideo (CdeF). A partir de ellas puede entreverse la magnitud de la obra realizada en la primera mitad del siglo XX, que incluyó el desplazamiento de decenas de manzanas, la destrucción del bajo y la desaparición de dos playas, para la configuración de una rambla que llegara hasta el Parque Rodó y cambiara para siempre la relación de la ciudad con el río. CarasyCaretas entrevistó a Alexandra Novoa (integrante del equipo de investigación del CdeF), Laura Alemán (arquitecta y magister en ordenamiento territorial y desarrollo urbano) y Alfredo Ghierra (artista visual y responsable del proyecto de debate urbanístico Ghierra Intendente), con la idea de generar un intercambio de ideas sobre la importancia de este tipo de miradas, desde la fotografía y el urbanismo, para comprender y analizar los movimientos de nuestra ciudad.

¿Cuánta es la importancia de este tipo de investigaciones interdisciplinarias y en este caso el hecho de trabajar con el archivo fotográfico de la comunidad?
Alexandra Novoa: Es importante por razones vinculadas a la preservación de la memoria de nuestra ciudad, por el contacto directo con su historia -nuestra historia- y por la conciencia que adquirimos sobre el espacio que habitamos. Las fotografías históricas de los lugares que transitamos a diario y de donde vivimos -en este caso, las resguardadas en el Centro de Fotografía de Montevideo-, nos permiten conocer numerosos aspectos de la ciudad de tiempo atrás y las diferentes etapas que intervinieron en su proceso de configuración. En el plano urbanístico, nos acercan y ofrecen informaciones sobre las transformaciones que atravesó la capital hasta lucir tal como hoy la conocemos. Los edificios que dejaron de existir, la construcción de importantes obras, las calles que fueron eliminadas o ampliadas, la habilitación de espacios públicos, el surgimiento y crecimiento de los barrios, entre otros factores que continúan en permanente modificación. Nos permiten, además, apreciar las condiciones de vida de una parte de nuestra sociedad, sus apariencias, hábitos, costumbres y normas de convivencia. Posibilitan, asímismo, dimensionar la experiencia pasada para entender con mayor precisión nuestra actualidad y eventualmente evaluar qué perspectivas podrían ser las más adecuadas para nuestra ciudad a futuro.
¿De qué manera se percibe, desde el campo del urbanismo y de la arquitectura, lo imprescindible de reflexionar sobre este tipo de grandes obras urbanas?
Alfredo Ghierra: Es un pensamiento recurrente que tengo: imaginar la época en que Montevideo se planteaba proyectos de la escala de la Rambla Sur, o el Estadio, o el Palacio Legislativo, y pensar en el presente y tratar de entender los motivos por los cuales, hoy día, cualquiera de esos proyectos serían inviables, no solamente por temas de costos, sino y fundamentalmente por la imposibilidad de llegar a acuerdos capaces de darles vía libre. Nos perderíamos en marañas de leyes y comisiones superpuestas, en burocracias que tienen por tarea fundamental su propia existencia, chocaríamos contra intereses privados y corporaciones que intentarían por todos los medios sacar su tajada. Pero el motivo principal por el cual me temo que la sociedad montevideana no podría encarar en el presente lo que nuestros abuelos hicieron rápido y bien hace casi cien años es la total falta de autoconfianza y la parálisis mental que ni siquiera nos permite imaginarnos ser capaces de tales proezas. Y la agenda, claro está, se encuentra ocupada con otros temas. Ni que hablar del presupuesto de la ciudad, completamente al servicio del funcionamiento de la propia maquinaria municipal.
¿Cómo se concretó la obra de la Rambla Sur?
Laura Alemán: El proyecto de la Rambla Sur es una pieza clave en el arco iniciado con el llamado Concurso de las Avenidas, convocado en 1911 por el gobierno batllista: una serie de propuestas que muestra la creciente incursión estatal en los asuntos urbanos, bajo el pulso reformista. Pero a diferencia de lo ocurrido en los otros casos, la concreción es aquí completa y efectiva: en un gesto potente y arriesgado, el cinturón se impone y borra la arraigada huella de un peculiar sector urbano. Es una operación osada y violenta, inspirada en ese mismo afán de purga que el barón de Haussmann impone a la vieja trama parisina. Un acto de limpieza que conjura el vicio y el desvío; un gesto moderno deslumbrado por la idea de progreso, que procura enaltecer la ciudad y erradicar su zona más oscura. Con ella se disuelve el aire denso de los bares y el perfume intenso de los prostíbulos; por ella se pierde el encanto umbrío de lo sórdido y prohibido. Se borra “la úlcera infecta” que rechaza Emilio Frugoni, el “viejo barrio” que evoca Víctor Soliño.
Lo que es indicativo de que la obra de la Rambla Sur tuvo un alto grado de polémica en la época...
Laura Alemán: El reemplazo fue polémico, pero ha sido consagrado por el juicio inapelable del tiempo: la sustitución ha cancelado una historia pero ha dado a Montevideo su rostro más genuino. De algún modo, le ha otorgado lo que pedía. Ha creado un largo balcón hacia el río infinito. Y ha dotado a la ciudad de su más célebre espacio público: una cinta de luz que deslumbra por su calidad ambiental y su nobleza material.
Alexandra Novoa: En esta línea de revisar cómo incidieron las decisiones pasadas de cara al presente, pienso que dos de los mayores aciertos en la creación de la Rambla Sur fueron, en primer lugar, la apropiación de ese espacio de la costa y su uso como ámbito de recreación por parte de la población, que era a su vez uno de los objetivos del proyecto. También la definición de dar vuelta la ciudad hacia el mar, haciéndola, en palabras de la época, más “habitable” y favoreciendo su aspecto. Por su parte, la eliminación del Bajo efectivamente constituyó un impacto para la época. De allí el famoso tango de Collazo-Soliño, fechado en 1930, referido a ese sector sur de la costa de la Ciudad Vieja y Barrio Sur que fue tan afectado durante la construcción de la Rambla. En el afán por “civilizar” y ordenar la ciudad, se eliminaron calles y viviendas para darle paso a las obras, y los pobladores de esa zona debieron abandonarla para trasladarse a barrios periféricos.
Otro aspecto no menor fue la desaparición de dos playas, la de Patricio y la de Santa Ana...
Alfredo Ghierra: Mi abuela Ema siempre contaba que ella nació en un barrio de Montevideo que hoy ni siquiera existe: quedaba por donde hoy pasa la Rambla Sur, a la altura del Cementerio Central. Allí se habían instalado inmigrantes venidos de las Canarias y de Italia, como mis bisabuelos, y un buen día fueron desalojados para dejar pasar al portentoso proyecto de granito rosa que pasó por encima, no sólo de ese barrio sino también de dos ensenadas naturales y que arrasó con el bajo de Ciudad Vieja y otras muchas construcciones en su camino pétreo. Sin embargo, en sus cuentos de cómo había sido esa mudanza primaba, quién sabe si por la distancia temporal que la separaba de aquella vivencia, un enorme orgullo de haber sido testigo de semejante cambio. Habla de ese acuerdo en torno al progreso que existía en el Uruguay de los años 30.
Me toca ser, hoy día, testigo y denunciante de innumerables sustituciones y demoliciones que están cambiando el perfil de Montevideo. Me toca ser muy crítico con la mayoría de estas acciones. ¿Hubiera sido crítico de la Rambla Sur en el momento de su construcción? Creo que lo que pasó en aquel momento no tiene parangón con ningún cambio al que haya sido sometida Montevideo desde aquellos años, y por ende, si hoy se pensara en una obra de ese calibre, pero sobretodo, de esa calidad, no estaría despotricando como cuando por un bello palacete del 900 hoy nos devuelven un ejercicio de especulación inmobiliaria barata. Creo que estaría contento de la rambla Sur en los años treinta como estaría feliz hoy de ver un tren elevado sobre el cantero central de Avenida Italia, o un puente que uniera la Ciudad Vieja con el Cerro, o una vía rápida sobre el arco de agua de Pocitos para resolver el atasco de tránsito, o la transformación de la bahía en un espacio de la ciudad y no solamente del puerto.
¿Qué debates son necesarios, en el presente, sobre la rambla montevideana y sobre otros espacios públicos de la ciudad? Se está hablando, por ejemplo, de la instalación de la terminal de Buquebús, de subir en altura la rambla portuaria...
Laura Alemán: La ciudad es siempre espacio y ocasión de debate: la polis es el lugar colectivo del habla pero es también —ella misma— materia de discusión política, parte de sus contenidos. La rambla, por ejemplo, vale ante todo como espacio, y así debe ser entendida. No es un vacío a colmar, no es una base en espera de adornos ni aditivos: en tal sentido, cuestiono la creciente inserción en ella de elementos que no integran un proyecto unitario y que, por ende, la descalifican, como la prevista instalación de una estatua de la Virgen en el Buceo, o el curioso cartel que anuncia a Montevideo, pura redundancia en uno de los mejores puntos costeros. En esta misma línea, me preocupan las iniciativas de peso mencionadas en la pregunta. El proyecto para Buquebús es cuestionable por su inserción y —sobre todo— por su diseño edilicio; en principio, me parece un exabrupto. La propuesta de elevar la circulación en el área portuaria plantea una cuestión polémica y recurrente: la voracidad del puerto y su avance sobre la trama urbana, lo que invierte la jerarquía de la ciudad ante el puerto y pone en riesgo, entre otras cosas, las instalaciones de AFE.
Alfredo Ghierra: En mi opinión, las discusiones actuales sobre proyectos para la Rambla Sur son más que bienvenidas. Como tantos otros megaproyectos de antaño, nunca fueron concluidos en su totalidad... Piénsese, por ejemplo, que la baranda de la esa rambla, cuyos encajes en el granito pueden verse vacíos hasta el día de hoy, nunca fue colocada. Tampoco se terminaron los jardines de la acera norte. Merecerían una atención especial y como mínimo un buen concurso público donde podrían lucirse nuestros paisajistas y nuestros diseñadores industriales, entre otros. Por mi parte, apruebo la decisión de armar una terminal fluvio marítima en los terrenos de la antigua Compañía del Gas, siempre y cuando, por supuesto, se respete y se integre el demoradísimo y fundamental Museo del Tiempo, una inversión menor dentro de la estrategia general para la zona, pero con consecuencias gigantes en el campo del desarrollo del pensamiento científico de las nuevas generaciones. Pienso también en el desarrollo de un parque lineal de especies autóctonas e importadas de gran adaptación al Uruguay, como los pinos marítimos; en proyectos de iluminación basados en energías renovables; sendas para bicicletas entre túneles de árboles; el Gasómetro convertido en plaza circular para eventos musicales y esparcimiento general; canchas deportivas con equipamiento excelente; prohibición absoluta de cualquier tipo de cartel publicitario…
¿Qué otras grandes obras públicas se pueden pensar, para Montevideo, de cara al futuro?
Laura Alemán: Montevideo es una ciudad hermosa: tiene el encanto de lo pequeño, la fuerza del río, una suma inaudita de bellos edificios. Pero tiene también sus miserias urbanas: la fractura socio-espacial, la ineficiencia del transporte público, el eterno problema de los residuos. No sé si requiere obras faraónicas. Y aquí me distancio un poco de la pregunta. Ante todo, creo que Montevideo necesita reinventarse en lo que parece menor o invisible. Debe sanear sus arroyos, mejorar su nivel de limpieza, implementar un nuevo sistema de transporte público y desalentar el uso del auto. Y cuidar mucho más su patrimonio edilicio, a menudo presa del deterioro y la demolición indistinta. Se puede hacer mucho a partir de todo esto. Aún no tenemos los graves problemas de las grandes ciudades; estamos a tiempo de evitar sus errores y emular sus éxitos. Sobre esta base cabe apostar al gesto espectacular, la pieza de gran porte o el monumento. Porque la ciudad es también el fulgor de lo nuevo, el terco movimiento. Y aquí reclamo el recurso efectivo al mecanismo del concurso, que se ha visto desvirtuado.
Alfredo Ghierra: Soy más bien escéptico... La reciente discusión acerca del plan de obras municipales, para el quinquenio 2015-2020, mas allá de la discusión acerca de si son esas u otras las obras primordiales que la ciudad necesita, dejó en claro que el sistema político toma de rehén a la ciudad en pos de discusiones dignas de una campaña electoral y no del pragmatismo que se necesita para encarar los desafíos que enfrenta Montevideo. No es difícil ver que los únicos mega proyectos que la ciudad no tiene problemas en fomentar, en las últimas décadas, son centros comerciales privados: en eso están de acuerdo los gobiernos y la opinión pública. Parece ser que la modernidad uruguaya es sinónimo de mayor consumo. Vaya novedad.
Volviendo a la importancia de fotografiar la ciudad. ¿Cuánto son necesarios este tipo de relevamientos visuales para redimensionar -por ejemplo- las miradas sobre la ciudad y sus procesos en el tiempo?
Alexandra Novoa: Son más que necesarios para modificar nuestra visión sobre la ciudad, ya que en general naturalizamos la presencia de estructuras u obras que forman parte esencial de nuestra cotidianidad urbana, pero que no siempre estuvieron allí, sino que fueron parte de un proceso de concepción y de ejecución. Las fotografías de la Rambla Sur, sumadas a otros documentos como mapas y planos que identificamos en el Instituto de Historia de la Arquitectura de la Facultad de Arquitectura, o prensa de la época, enseñan buena parte de ese proceso. Por ejemplo, cómo era ese espacio antes de la puesta en marcha de las obra, cómo cambió su empleo y cómo la ciudad se dio vuelta hacia el mar, transformando la impronta de la costa. Gracias al registro detallado que llevaron adelante los primeros fotógrafos municipales es que podemos conocer esos cambios en el tiempo. De ese modo que las fotografías son puentes que nos conectan con ese escenario pasado, en el que podemos reconocer la magnitud de ese emprendimiento, incluso en momentos en que Montevideo estaba presenciando la incorporación de grandes obras a su fisonomía.

((artículo publicado en revista CarasyCaretas, 05/2016))  

la ciudad como creación colectiva


En su segunda candidatura a la Intendencia de Montevideo -que tuvo como base una nutrida exposición de proyectos, obras artísticas y debates en el CCE-, Alfredo Ghierra se convirtió en una de las atracciones mediáticas de la contienda electoral. La campaña paródica, iniciada cinco años atrás en el territorio del arte, consiguió articular y colocar en la agenda pública ideas y propuestas más que necesarias sobre urbanismo.

En un post de Facebook, fechado el lunes 11 de mayo de 2015, Ghierra Intendente compartió en la red social una fotografía de la visita del intendente electo Daniel Martínez a la sala de exposiciones del Centro Cultural de España. Ghierra saluda al político socialista y subraya el interés que mostró por el proyecto artístico, al igual que otros dos candidatos: Lucía Topolansky y Edgardo Novick. "A nosotros, los integrantes de GI 2015, nos parece de fundamental importancia que el sistema político haya tenido la sensibilidad de prestar atención a una propuesta artística que piensa e imagina la Montevideo que queremos", expresó Ghierra. Y agregó: "Nosotros vamos a seguir atentos a la ciudad, admirando su belleza e impulsando su puesta en valor. Esperamos que Martínez continúe con su actitud de escuchar porque nosotros tenemos mucho para decir".
Si la primera muestra GI 2010, montada en el espacio expositivo del Subte, había dejado en evidencia la falta de propuestas de los principales candidatos, tanto oficialistas como opositores, esta segunda ha logrado salir del territorio del arte y operar con los mecanismos de una performance. El impacto mediático que ha tenido la muestra de Alfredo Ghierra y su equipo posibilita, entre otras cosas, que un saludo oficial pueda leerse como una acción real, despojada casi del juego ficcional de la parodia. Ahora que ya pasaron las elecciones y se va diluyendo toda la tensión política generada, posiblemente sea el mejor momento para apreciar las tres secciones de GI 2015, exposición colectiva que reúne proyectos urbanísticos y obras artísticas que se ha convertido en una de las más visitadas de las últimas temporadas.

El planteo de Ghierra Intendente 2010 tuvo una intención paródica, al tiempo que fue dejando en evidencia la falta de propuestas de los candidatos reales. ¿Qué fue lo que varió en el montaje 2015? ¿De qué manera lo paródico se fue deslizando a otras posibles intenciones e interpretaciones?
Creo que en 2010 el término parodia aplicaba totalmente al proyecto Ghierra Intendente, en cuanto proponía a un falso candidato a la IM y un equipo de colaboradores para contrarrestar la pobreza de las propuestas que formaban la agenda de las elecciones de aquel momento. Para 2015 también elegimos ese formato: en paralelo a las elecciones reales tener una propuesta alternativa que desnudara la obviedad de la discusión política. Pero no contábamos con que el interés que despertó esta vez el proyecto. Aún desde antes de inaugurar y mostrar los contenidos de la exposición, nos obligaron sobre la marcha a cambiar el término parodia por el concepto de performance, o happening, más abarcativo, y sobre todo más acorde con la duración en el tiempo y el involucramiento de muy diversos actores, entre ellos el propio sistema político y los medios, que sin quererlo, empezaron a formar parte de la performance, haciéndola por momentos mas real que la propia realidad. Nunca me había quedado tan claro el concepto de hiperrealidad como al desarrollar GI 2015. Si al principio la confusión del público entre la realidad de Ghierra candidato y la ficción que proponíamos colmó nuestras expectativas a ese respecto, poco a poco empezó a ser fuente de inquietud, dado que corríamos el riesgo de que el “actor” opacara las ideas. Pero al final, el actor le dio una visibilidad rara vez vista a una exposición, que en el fondo implica miradas y proyectos de artistas, arquitectos y diseñadores sobre la ciudad de Montevideo.
¿Las propuestas que se exhiben en Ghierra Intendente 2015, pertenecen al escenario del arte o al de la política? ¿De qué manera cambia esa percepción al dejar de ser interpretada como una parodia?
En realidad no plantearía esto en términos de oposición, sino más bien de interacción entre un mundo y el otro. El arte puede ser útil a los cambios sociales: un pensamiento o imagen artística puede hacer ver claramente algo que la realidad y sus maneras más comunes de presentarse no dejan ver. Es por eso que me interesa presentar esta muestra como una muestra artística, incluso ante la opinión comúnmente difundida de que los artistas viven en sus magimundos, sin contacto con la “real realidad”, cosa que no creo que sea así y que termina redundando en que rara vez se consulta a los artistas antes de una intervención en la ciudad. Pero claro, unas cosas las vimos desde el principio y otras fueron simplemente sucediendo: la realidad es que incluso algunos periodistas que me entrevistaron, soslayaron por completo el lado artístico y se centraron mayormente en lo político. Eso no está mal; por el contrario, es una lectura más que válida de la performance GI 2015. Pero no me quedaría sólo en ella, iría mas allá: iría a estudiar cómo una propuesta artística termina incidiendo en el ambiente político más aún que ciertos hechos de ese ambiente político. Pero ahí el mérito se comparte entre las buenas ideas presentadas en la muestra, lo oportuno de la conjunción entre la idea y el momento electoral y la obviedad de lo que ofrecían los candidatos, por lo menos en un principio.
Has sido invitado por muchos medios y presentado como un candidato. Has sido invitado también a charlas junto con los otros candidatos, quienes incluso han visitado y conocido de primera mano las propuestas exhibidas en el CCE. ¿Qué te ha soprendido de estas idas y vueltas que se dieron en los medios y con los candidatos reales?La sorpresa ante tales escarceos con los políticos y los medios es proporcional al tamaño de nuestra expectativa: para quien espera solamente que al menos se presenten en la inauguración algunos de los candidatos, el hecho de haber sido invitados a encuentros con los mismos, mucho antes aún de inaugurar, habla a las claras de un fenómeno que no podíamos predecir de antemano. Las elecciones ya pasaron. Martínez es el nuevo intendente, Novick se afianzó como el líder de la Concertación, y sin embargo sigue persistiendo la sensación de que faltó algo, de que nos siguen retaceando la capacidad de imaginar otras ciudades posibles. Creo que GI 2015 vino a ocupar en cierta medida esa esperanza, al menos de parte de grupos pertenecientes a la clase media montevideana, esa que estudia, se prepara, viaja, sabe lo que pasa en las ciudades mas pro del mundo, y lógico, quieren que pase aquí también. Yo, personalmente, en todo momento en que me relacioné con los políticos y los medios, insistí en que nuestro principal objetivo era poner en la agenda del próximo gobierno municipal los temas que nos importan y que están plasmados en GI 2015: el cuidado patrimonial, la educación visual, la formación de ciudadanía, el cuidado ambiental y la necesidad de constatar, de una vez por todas, que Montevideo es hermosa, pero que se merece mucho más respeto y cariño, no sólo de parte de los burócratas que la administran y gobiernan sino también, y muy especialmente, de sus propios ciudadanos, porque sin esa conciencia, sin ese orgullo, no vamos a ningún lado.
En buena parte del montaje se concentran reflexiones, ideas y alternativas urbanísticas para la Ciudad Vieja. ¿Por qué elegiste esa zona de la ciudad y qué sorpresas te llevaste en las diferentes propuestas?
Elegimos a Ciudad Vieja, primero que nada porque el CCE está inserto en ella, y porque su director, Ricardo Ramón, cuando empezamos a producir esta muestra me dijo que a él le encantaría poner a la Ciudad Vieja de Montevideo en el listado de ciudades patrimoniales de la Unesco, deseo ambicioso si los hay, pero que coincidía completamente con el espíritu de GI 2015. Entonces pusimos una lupa sobre el barrio que es centro y periferia de Montevideo, que supo ser “la ciudad” por entero, que estuvo amurallada los primeros cien años de su existencia y que concentra en sus cien manzanas la mayoría de las casas matrices de los bancos, el tesoro de la Nación, innumerables ministerios, muesos, embajadas, pero también pobreza extrema que se acomoda como puede en sus pensiones y un acervo arquitectónico que va desde las construcciones mas antiguas del período colonial, hasta las nuevas oficinas vidriadas y los reciclajes que alinean pasado y presente entre sus muros renovados. Todos esto y más es Ciudad Vieja, sin contar al puerto, principio y base de Montevideo desde el inicio hasta el hoy. Entonces propusimos, entre otras acciones, transformar a este barrio-ciudad en un Protectorado aparte de la administración central de Montevideo, de manera de poder usarlo como laboratorio de experiencias urbanísticas que luego podrían ser o no ensayadas en otras zonas de la ciudad: erradicación de las viviendas abandonadas, de los baldíos especulativos, de la bolsa de nylon, de los carteles abusivos en comercios, apoyo a los que hacen techos verdes, jardines verticales, cambio de los ómnibus pesados, lentos y ruidosos por tranvías eléctricos silenciosos y eficientes En fin, una serie de medidas basadas más en el sentido común que en otra cosa, medidas que se podrían ensayar a partir de mañana si hubiera voluntad política de poner en marcha estas ideas.
En torno a tu acción, y a la de tu equipo y los artistas que se sumaron, se generó una fuerte defensa a edificios patrimoniales, a ideas urbanísticas que van a contramano de casi todo el espectro político. ¿De qué manera considerás que la movida ha generado un espacio que está teniendo incidencia real?
Pues en realidad, creo que a una cosa sigue la otra. Estoy convencido de que estamos más cerca de alcanzar una masa crítica de ciudadanos preocupados con temas que hasta ayer no determinaban el voto de nadie, como la defensa patrimonial de cierta arquitectura amenazada de muerte. ¿Dónde encontramos el problema? En el ansia especulativa de promotores que en realidad se mueven con reglas de juego que los sancionan muy poco cuando intervienen o destruyen el patrimonio de la ciudad, pero también en una IM ávida de recaudar contribuciones e impuestos (son más rentables diez o veinte apartamentos donde había una casa, que la propia casa). Entonces, no hay un culpable, hay mucha ignorancia en varios actores, que incluyen al público que puede costearse comprar una vivienda y rara vez elige una casona de más de cien años y trescientos metros cuadrados frente a la opción del apartamento nuevo de tres dormitorios en setenta metros cuadrados. Pero igualmente creo que eso puede estar cambiando. De otra forma no se explica tanto alboroto, sobre todo en las redes sociales, cuando de algún atropello al patrimonio de la ciudad se trata.


Acción futura
"A pesar de que Ghierra Intendente lleve mi nombre, es a estas alturas una entidad con muchas cabezas pensantes, que no están dispuestas a comerse la pastilla de que las ciudades las hacen los políticos o los técnicos. Todos en GI tenemos la firme convicción de que la ciudad es un artefacto de creación colectiva, que se moldea todos los días con nuestras acciones pero también con nuestros pensamientos". (Alfredo Ghierra)


Poética de la ciudad
En el subsuelo del CCE se exhiben diferentes miradas sobre Montevideo, desde el arte contemporáneo, miradas que van al pasado, a lo oculto, a lo ajeno. Aprovechando las condiciones naturales de oscuridad y aislamiento con respecto al resto del edificio, se instalaron allí varias de las propuestas que incluyen fotografía o video. "Estas obras tienen para mí la importancia de trabajar desde lo metafórico, lo inconsciente", señala Ghierra. "Apuntan a cómo nos vemos, cómo nos ven los de afuera o cómo nos veían en el pasado".
Magela Ferrero, por ejemplo, decide parodiar la típica colocación de chapas conmemorativas que realizan los intendentes, chapas que luego difícilmente sean leídas por alguien, y sustituirlas por chapas que festejan eventos de la vida privada de los ciudadanos pero que ocurrieron en el escenario de la ciudad, como puede ser el primer beso o el primer cigarrillo fumado con amigos en el liceo. La artista Paula Delgado, en otro de los trabajos presentados, propone una mirada al mundo secreto de la prostitución masculina, echando luz sobre un tema del que rara vez se habla pero que también tiene como escenario a la ciudad. Otro mundo secreto es el de una fauna abundante y variada que convive con nosotros, como muestra Marcelo Casacuberta, o la fascinación que provoca el proyecto de libro-híbrido de Carola Moujan, uruguaya que viviendo y conociendo París hasta en sus mínimos detalles, va encontrando fragmentos de Montevideo en la capital francesa.
"Todas estas miradas ayudan a quitar velos, a mejorar diagnósticos, a mirar con nuevos ojos lo que se nos fue volviendo rutina", dice Ghierra. "Y terminan por ayudar a la idea de que vivimos en una ciudad privilegiada y hermosa, no sólo por su parte física sino también por su espíritu particular".

la ciudad como objeto inacabado


No quiero tu voto, sólo que mires”, fue el lema de la exposición Ghierra Intendente, que se desarrolló en el Subte Municipal en el otoño de 2010, en la previa de las elecciones municipales. El dibujante, que tiene una notable producción reflexionando sobre ciudades imaginarias y reales, buscó provocar, partir de la instalación, un debate sobre Montevideo.


Las ciudades dibujadas a lápiz por Alfredo Ghierra se pueden ver de una manera rápida en alfredoghierra.com.uy, o mejor aún en el libro Ciudades publicado por Zona Editorial. Las escenas urbanas del artista, que incluyen versiones retrofuturistas de clásicos rincones montevideanos, como también de la búlgara Sofía, la italiana Venecia o bien evidentes reconstrucciones a partir de la obra literaria de Italo Calvino, conforman una sólida y potente obra que han llevado al artista a exponer en galerías de arte de la región y de las principales ciudades europeas.
El artista se propuso salir de su trabajo habitual para provocar una serie de reflexiones sobre Montevideo, coincidiendo con las elecciones municipales del año 2010. De esa manera surge el personaje Ghierra Intendente, presentado en el espacio público del Subte junto a una serie de propuestas personales y de otros artistas, diseñadores y estudiantes invitados. “La muestra surge a partir de un deporte que practico en mi calidad de pasajero del transporte público, que es el hecho de ir mirando la ciudad”, dice Ghierra.


¿Cuánta es la importancia de las ciudades y de qué manera se vuelve necesario reflexionar y debatir sobre Montevideo?
Las ciudades son el artefacto humano por excelencia, el compendio de casi todo lo que el hombre fabrica. Me fascina como objeto inacabado que es, como muestrario de usos y costumbres, como libro abierto y escenario de la vida. Las ciudades son también el reflejo de sus habitantes y si bien cuando yo las dibujo aparecen desiertas, se trata más bien de la soledad del teatro antes de la función, o de la ciudad de noche, o del vacío de los feriados, o simplemente del hábito de vivir en una ciudad como Montevideo donde la gente no se aglomera jamás. Pensar en Montevideo es para mí algo mas que una obsesión: es una necesidad, sobre todo al verla tan llena de posibilidades, tan bella y al mismo tiempo tan vilipendiada, tan desconocida por la mayoría de sus habitantes, que siempre están soñando con urbanidades extranjeras, ajenos a los innumerables contratiempos que se evitan por vivir acá y no en sus fantasías cinematográficas.
¿Cómo es la ciudad ideal para Ghierra?
Una ciudad hecha por y para personas conscientes, principalmente porque las ciudades son sus habitantes y la consciencia que estas personas tengan en lo que refiere a convivencia interpersonal, relación con el medio ambiente y apertura mental, son las bases sobre las que se construirá una ciudad mejor y por ende mas hermosa. Se ha extendido el concepto de que lo "popular" no tiene por que ser "bien diseñado", cuando en realidad el hecho de agregar diseño a las cosas no tiene otro fin más que hacerlas eficaces e inteligentes: la belleza es intrínseca al buen diseño. Esto es algo que se aprende al observar la naturaleza. Una ciudad ideal sería aquella de la cual sus habitantes se sienten orgullosos, por sentirse dueños y custodios. Pero para muchos hoy es dificil sentir a Montevideo como propia cuando su realidad diaria transcurre en la miseria mas indigna. ¿Cómo apreciar el mármol de un monumento si no sé lo que es marmol ni lo que representa el monumento? No es que defienda el vandalismo, solo intento entender su existencia para ensayar revertirlo. Una ciudad ideal tampoco es un proyecto terminado, de otra forma sería una ciudad muerta, no es lo que imagino al pensar montevideo. Tampoco un parque temático ni un museo abierto, no, nada de eso; la ciudad ideal que imagino implica también errores y enmiendas, pero sobre todo gente que la vive, la disfruta y la imagina en medio de sus trajines y sus trabajos cotidianos.
¿Cómo definirías a este momento de la ciudad?
Es un momento propicio para la utopía, ya que de alguna manera unas utopías se volvieron realidad en el Uruguay del 2010, tal vez la más evidente sea la elección de un ex guerrillero como presidente de la República, un hecho que hasta hace poco tiempo nadie podía siquiera imaginar. Esto abre la puerta a que un montón de imposibles se empiecen a considerar realizables. A nadie le escapa por ejemplo que el transporte publico de la ciudad no tiene ni pies ni cabeza y encima de todo es muy lento, pero responde a unos tópicos que nada tienen que ver con el servicio publico o la atención al usuario. De lo contrario hace rato que usaríamos tranvías eléctricos y vaporetos fluviales para ir del Centro al Cerro por la bahía, por poner solo un ejemplo.

((artículo publicado en revista CarasyCaretas, año 2010))


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