fragmentos de un año en que dejamos de contar


"Terrorismo emocional". Uno de los momentos intensos del año 2018.
Las listas han dejado de tener sentido. O por lo menos, de acuerdo a cierta y muy tangible desorientación contemporánea, es posible afirmar que ya no tienen un sentido enciclopédico y se han convertido en mapas de afinidades que radicalizan identidades subjetivas, al mismo tiempo que dejan en evidencia la inexistencia de libre albedrío sobre lo que consumimos. Las listas, como se dijo, parecen haber perdido el sentido que tenían porque nuestros mundos privados, nuestras zonas de confort, nuestros usos del ocio, no van actualmente más allá de tres o cuatro aplicaciones que nos satisfacen (bueno, si es posible llamar satisfacción a la ansiedad por sumar más y más series de Netflix) y que logran encerrar nuestro gusto en un mero algoritmo. Solo nos queda bajar, descender a la catatonia de un trap con autotune, metidos en una escena de persecuciones o catástrofes, y quedarnos allí, sin entender demasiado, controlados, vigilados, zombies del año en que dejamos de contar. Y contar no significa solo el ejercicio de hacer listas, enumerar, darle sentido a lo que atravesamos. Contar es relato, y la imposibilidad de construir un relato es una circunstancia algo más que peligrosa para nosotros, los humanos. Perdimos poder. Esa es una certeza. ¿Quiénes somos nosotros? ¿Somos lo que leemos, los discos que escuchamos, los espectáculos que vivenciamos, el político que votamos? Sí, pero la identidad cyborg, esa condición del ciudadano contemporáneo amarrado a un montón de redes, devorando videos basura y memes, chequeando continuamente el gps y el servicio meteorológico en el inquieto mantra paranoico dónde-estoy, arrasa con todo y el tráfico de pensamiento se reduce cada vez un poco más y sus fragmentos se disuelven en el cementerio extático de Facebook. Llegará un día que no se podrá entender una película de Jean Luc Godard. Por este tipo de reflexiones es que defendemos las listas como un ejercicio imprescindible de la memoria. Porque más allá de caprichos y decisiones tomadas con alto margen de error, ellas son esenciales para construir mapas que nos permitan desviarnos del mundo tal cual lo conocemos y aventurarnos un poco más allá del random de Spotify. Cada una de las siguientes recomendaciones abre conexiones entre varias de las mejores cosas que sucedieron en la cultura uruguaya este año 2018 y que relevamos (o no) en este blog durante cincuenta y dos semanas.

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01. Arte: Aquí soñó Blanes Viales. Instalación de Pablo Uribe en Museo Nacional de Artes Visuales. Un artista y un curador -Pablo Uribe y Carlos Capelán- se propusieron una misión especial: trabajar sobre el acervo del principal museo del país para generar nuevos relatos, apropiaciones, remixes y todo tipo de asociaciones que configuran una exposición-ensayo sobre la pintura y el arte uruguayo. Las ideas de que “todos los autores son un autor” y de que “todas las obras son una única obra”, como explica el propio Uribe, sobrevuelan la exposición Aquí soñó Blanes Viale. El espectador tiene ante sí una serie de recorridos y relecturas con mucho de lúdico y de resignificación del valor del arte una comunidad (en este caso, vaya si será importante, la nuestra).

02. Cine: Las olas. Director: Adrián Biniez. Una redefinición de lugar y de los pliegues de la memoria íntima es lo que sucede en el largo de ficción Lashoras. El protagonista (Alfonso, interpretado por Alfonso Tort) vivencia distintos momentos de su vida en diferentes playas y balnearios de la costa uruguaya. Cada vez que Alfonso se zambulle se traslada a otro momento de su vida, como si fuera una bola de flipper en un mapa de recuerdos playeros. Se siente raro y sabe que va a descubrir cosas, pero no tarda en ponerse a jugar en el cruce de los tiempos. Similares sensaciones tiene el espectador, dispuesto a acompañar la aventura. Otra ficción altamente recomendable: La noche que no se repite, una película bizarrísima filmada en San José por los maragatos Apa y Jamal que lleva a la pantalla la novela homónima de Pedro Peña.

03. Teatro: Viralata, obra teatral basada en el libro de Fabián Severo. Director: Luis Vidal. De los balnearios, y luego de pasar por la noche profunda de San José de Mayo, pasamos a la frontera norte uruguaya. Y a otro juego de reconstrucción de la memoria, en este caso centrado en el viaje a la infancia de Severo, al borde de la autoficción, en un barrio de la ciudad de Artigas. Calles de tierra, pobreza sin estetizar, pequeñas escenas cotidianas y siempre la pelea por salir adelante. Viralata es también identidad portuñol, una obra teatral entrañable y un libro de lectura imprescindible. Hay más viajes escénicos fronterizos: uno muy recomendable es el que plantea Florencia Caballero Bianchi en Cheta, relato áspero y potente ambientado en los bordes de Montevideo en el año 2002.

04. Novela: Mil de fiebre, de Juan Andrés Ferreira. Edita Literatura Random House. Es el gran libro publicado este año en Uruguay. Hay suficientes argumentos para ingresar en las más de 600 páginas de Mil de fiebre: temas fuertes y novedosos en sus puntos de vista, sólida construcción de personajes, excelente manejo del ritmo y sobre todo el hecho de que las historias que se cuentan van mostrando un presente distorsionado más o menos como el que vivimos en las últimas dos décadas en ciudades como Montevideo o la mítica Salto que reconstruye Juan Andrés Ferreira. Otras lecturas para alternar: los relatos mínimos de Inés Bortagaray (también entre Montevideo y Salto) de Cuántas aventuras nos aguardan, el esperado Herodes, nueva novela de Damián González Bertolino, y La expansióndel universo, de Ramiro Sanchiz.

05. Fotografía: Patria, de Jorge Vidart. Ediciones CdeF. El foto-libro Patria reúne una colección de fotografías en estricto blanco y negro, todas de un periodo que tiene como centro los años 80, o sea la dictadura y la transición, todas sacadas en territorio uruguayo. Hay fotos rurales y urbanas. Hay retratos pero también multitudes. Hay viejos, niños, mujeres, autos, perros, bicicletas, un billar, bares, ventanas, calles, pescadores, miradas de frente, perfiles, tristeza, distracciones. Se puede describir con precisión todo lo que se ve en esta colección de fotografías de Vidart, pero difícilmente se puede transmitir lo que evocan, ese algo más que está allí, que dispara una historia, un relato, en apenas un clik de luz. Y aparece entonces la realidad menos dulce, la menos poética, la que convoca a una sensibilidad inapresable y tiene la potencialidad de atravesar el tiempo.

06. Videoclip: Obsesa, de Romina Peluffo. Director: Pablo Stoll. Una mujer camina hacia la cámara y nunca termina de llegar. A veces se detiene, pero solo para tomar fuerzas y seguir adelante. La fotografía es expresionista, roja, visceral. La mujer se llama Romina Peluffo y el clip de la canción "Obsesa", filmado por Pablo Stoll, es una pequeña maravilla que acompaña la hipnosis de letra, ritmo y melodía. "Tengo esta obsesión de que llegás y que decís que me extrañás y me extrañás de nuevo". El color rojo está presente en otros clips de cantantes mujeres, en "El arma de la fuerza", de Lucía Severino, y en "Wishes", de Eli Almic. Y la referencia a Eli, rapera de ley, conecta directo con el single-clip "Brujas" que tiene todo para ser himno de luchas feministas de aquí y ahora.

07. Teatro: Terrorismo emocional, unipersonal de Josefina Trías. Alianza Uruguay-Estados Unidos. En la escena, apoyada por un montaje de Bruno Contenti que cuida lo esencial -la voz y el cuerpo, el personaje y sus objetos íntimos, la voz y un piano como apoyo sonoro-, la actriz y dramaturga se la juega por entero, pone el cuerpo, no esconde nada, se muestra transparente, y clara, como ese personaje que sabe exteriorizar varios gritos y angustias generacionales. Desde la voz de una mujer que no calla y pelea, desde la honestidad de la escena llamada "Rabia", Terrorismo emocionalcuenta sobre una historia de amor, intensa, una de esas en que "la burbuja parece ser invencible" pero que terminan dejando un agujero de los grandes.

08. Danza: Lo grabado en una superficie, de Garat, Gómez y Viroga. Sala Zavala Muniz. ¿Qué miramos cuando miramos? ¿Qué sucede cuando lo que se ofrece para mirar es la desnudez total, no solo de cuerpos sino de toda subjetividad, y se prescinde del buen gusto y de la mínima posibilidad de conexiones y de situaciones de empatía? Lo grabado en una superficie es una puesta en escena que provoca estas y otras reflexiones y que logra -en su momento físico-espacio-temporal- un potente 'estado cero' que pone en conflicto, por largos momentos, la mirada/punto de vista del espectador. Es una obra que no se mira, que está hecha para ser experimentada, y que se coloca en las antípodas del espectador pasivo que se deja 'llenar' por un contenido.

09. Ensayo: El color pharmakon, de Fernando López Lage. Edita Estuario. Hay libros en el campo del arte que se vuelven esenciales por la particularidad de construir relatos que estaban en situación de invisibilidad, o bien porque resultan poseedores de la virtud luminosa de redefinir mapas. Entre teoría y práctica, entre un tono inicial de ensayo hererodoxo sobre el color y un desarrollo posterior que se vale de la mirada autobiográfica para exhibir la deriva de redes generacionales vinculadas en tiempo y escenario a la posdictadura, López Lage concibe al arte como un territorio problemático y a problematizar. Disidente del mito torresgarciano, activa la importancia del uso del color a partir de la obra y activismo de Hugo Longa.

10. Arte: Jaque. Exposición colectiva curada por Lucía Ehrlich. CCE, Montevideo. Las obras reunidas por Lucía Ehrlich apuntan a que el espectador no salga ileso de la experiencia. No se busca la complicidad ni sumar adeptos, aunque el punto de partida sea un manifiesto desobediente de todas las cartografías más o menos reconocidas del arte, de la política y del cuerpo. El beso azul, texto de Ehrlich llevado al formato video-performance por Agustina Beceiro, asesta un puñetazo al paradigma binario, al de ellos y ellas, al de mujer y hombre como modelos estáticos. Es un manifiesto que se reconoce ilegítimo y que da en el blanco cuando acusa a las "ficciones políticas" que nos categorizan y no son más que simples disfraces. La muestra colectiva provoca la sensación de mutación, de que todo se desplaza, de que los sentidos y significantes se corren y emerge una identidad trans.

11. Disco: Aguafiestas, de Arquero. Edita Bizarro. El disco del año, este año, viene a comprobar el estado catatónico de la producción rockera local y la irrupción de una nueva generación de raperos que saben incomodar y que -sobre todo- escriben muy bien y conectan con sus rimas con el público más joven. Arquero se mandó un discazo y los que todavía no lo escucharon vale la pena que empiecen por los clips "Clonazefank" y "Chill" o por su participación en Los Buenos Modales. Hay que estar atentos a lo que vienen produciendo otros mcs como Eli Almic, Hache, JT y se recomienda navegar los canales de Youtube de los sellos Underclan y Pure Class, sobre todo las series Rondas nocturnas y Creme Sessions.

12. Libro: En el camino de los perros. Coordinador: Hoski. Edita Estuario. Una movida que demuestra que la poesía sigue siendo una forma de expresión fermental y de resistencia cultural. Se trata, ni más ni menos, de la publicación en papel de una "antología crítica de poesía uruguaya ultrajoven" que reúne textos de veintiséis autores que vienen publicando en la plataforma virtual En el camino de los perros. La publicación se complementa con lecturas en bares y talleres literarios, y se suma a una intensa y variopinta movida poética montevideana que tuvo este año 2018 -como principal noticia- la distinción internacional obtenida por Ida Vitale como ganadora del Premio Cervantes.

13. Ensayo: La conquista del espacio, de Georgina Torello. Edita Yaugurú. Una investigación minuciosa sobre la historia del cine silente uruguayo, entre los años 1915 y 1932, se propone como un ejercicio de arqueología a través de artículos en la prensa y encuentra su mayor intensidad en el rescate de debates y polémicas de la época sobre el papel de la imagen en movimiento para la comunidad y en la relación de Uruguay con producciones europeas y estadounidenses. La historia no es muy diferente un siglo después, con la complejidad de las idas y vueltas de la distribución audiovisual y sus formas de producción. A contrapelo de las plataformas 'a demanda', Cinemateca Uruguaya celebró en diciembre la apertura de tres nuevas salas, en defensa del sistema cineclub y de la exhibición de una producción independiente que no es de fácil disponibilidad por caminos comerciales. Otro ensayo imprescindible relacionado con la imagen, en este caso fija, es el segundo tomo de Fotografía en Uruguay: Historia y usos sociales, 1930-1990, publicación del CdeF.

14. Música: Homenaje a Fernando Cabrera como Ciudadano Ilustre de Montevideo. La íntima conexión de las canciones de Cabrera con Montevideo llevó a que recibiera la más importante distinción que otorga la ciudad. Hay méritos & merecimientos de sobra para un creador extraordinario cuya música dialoga con otros ilustres como Dino, Darnauchans, Mateo, Galemire y Olivera. Este mismo año recibió además el regalo visual del videoclip de su canción "Oración", realizado por su amigo cineasta Pablo Dotta. La familia musical montevideana celebra estas buenas nuevas y la marca cabreriana en artistas de generaciones más recientes: en el disco Palabra clásica, de la rochense Florencia Núñez; en las canciones a tres guitarras y tres voces de El Astillero de Cruzar la noche; en las frágiles melodías de Martín Rivero en su cancionero La espuma de las horas.

15. Teatro: If, de Gabriel Calderón. Sala Verdi. Calderón agrega otro título de su pentalogía sobre mecanismos de ciencia ficción aplicados a la escena. If se agrega a Ex, Or y Uz, en una audaz demostración de que el teatro viene a ser algo así como una forma superior del juego, posiblemente el rey de los juegos, y desde esta perspectiva sería posible prescindir de preguntas o respuestas, incluso de historias de 'alto contenido emocional' y/o verosímiles, acercándose en todo caso al mito artaudiano de la crueldad. If no suelta al espectador hasta el último segundo, sin importar demasiado el entendimiento primario ni tampoco lo que se cuenta. Lo único que la obra necesita del espectador es que se deje llevar, que no intente poner las cosas en orden. Esto es otra cosa. Es juego puro. La nueva obra de Calderón se estrenó en la Verdi y salió de gira por festivales en Argentina y Colombia.

Escena de obra de Sergio Blanco.
16. Personaje: Sergio Blanco. Estrenó en 2018 la obra El bramido de Düsseldorf como dramaturgo y director de escena. "Lo políticamente correcto me parece que es muy nocivo para el arte y para la sociedad en general. Esto no quiere decir que yo no defienda el pacto social, que tenga que haber acuerdos, límites, fronteras; pero lo políticamente correcto viene a vaciar un espacio molesto que tiene que existir, sobre todo cuando se quiere aplicar al discurso artístico. Yo siempre digo que el teatro es el espejo oscuro donde venimos a mirarnos, que es un pantano más que una laguna. Es un lugar terrible donde algo nos tienta a sumergirnos y no necesariamente está ahí para hacernos mejores, para hacernos reflexionar".

17. Personaje: Elián Stolarsky. Inauguró la muestra Y todos los otros en el Museo Nacional de Artes Visuales. "Día a día me enfrentaba a imágenes horribles, y con el lápiz las descomponía para volverlas a armar. Digerir para continuar. Emprender esta obra me generó preguntas sobre cómo archivamos o elaboramos el relato del recuerdo, de la memoria. Preguntas sobre qué deseo retratar y por qué. Siento que a través de mis dibujos adapto, a un formato estándar y cuadrado, de polaroid o cuasi fílmico, a todas las guerras, a todos los muertos, a toda una época occidentalizada".

18. Personaje: Álvaro Brechner. Guionista y director de la película La noche de 12 años. "Las únicas películas que a mí me interesa hacer son aquellas que tienen algún debate sobre la condición humana. Y esta historia plantea, en su esencia más profunda, cómo seres humanos que lo han perdido casi todo y están en situación extrema encuentran modos para subsistir y encontrarle sentido a la vida. Ese debate y ese conflicto son cosas que a mí me emocionan, que tienen que ver con una lucha interna del hombre por conservarse y con planteamientos filosóficos existencialistas acerca de si la existencia precede o no a la esencia".

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