el libro no escrito de un tal andy adler

Hay libros que se encadenan en otros libros. Es una certeza que suele cumplirse en campos específicos, como el que nos ocupa, el de la historia reciente de la música popular; para ser más estrictos, la música urbana de la ciudad de Montevideo de los últimos 50 años.
El libro sobre Eduardo Darnauchans, por ejemplo, escrito por Marcelo Rodríguez, dialoga en forma sostenida con el libro sobre Jorge Galemire que escribió Eduardo Rivero y publicó a fines de 2019 el sello Perro Andaluz con el título Su música y su tiempo. No es raro. Darno y Gale son de la misma generación, compartieron vivencias y sensibilidades musicales, habitaron un mismo microclima ideológico y sonoro. Rumbearon historias paralelas y cruzaron caminos creativos en dos o tres oportunidades: en el grupo Nosotros Tres, en 1976, un trío que se completa con el propio Rivero (amigo muy cercano de Galemire), y en la grabación de Sansueña, en 1978, el disco emblemático del Darno, con participación como hombre-orquesta y cerebro musical del Gale.
Entrar y salir de este tipo de libros cuyos abordajes biográficos, con centro en el personaje, se equilibran con una saludable coralidad que suma relatos, historias y testimonios de familiares, amigos, colegas y periodistas permite reconstruir contextos (en la jerga se le llama 'escenas') y generar encadenamientos, como el que anotamos entre los libros del Darno y del Gale, pero también otras asociaciones bastante menos previsibles que proyectan la necesidad de seguir reescribiendo. La máquina del tiempo no para, acotaría Mateo.
Mientras seguía rumiando, como lector, el notable y esclarecedor libro de Rivero sobre el Gale, que lleva a entender su calidad de personaje irreemplazable en numerosos proyectos, y de creador-zurcidor de un sonido, de una paleta rítmica vinculada al candombe, al beat, al tango, al rock, me dieron ganas de leer un libro sobre Andy Adler. Es un paralelismo involuntario, que si bien es provocado por la reciente muerte del guitarrista rockero no siento que sea una asociación para nada extraña ni forzada. Son vidas que no se cruzaron pero que son demasiado similares. Los dos fueron notables instrumentistas. Los dos tuvieron dificultades en defender sus respectivas obras creativas. Los dos participaron de momentos claves del desarrollo de la música uruguaya pero desde papeles tan secundarios y de bajo perfil como irreemplazables. Los dos fueron muy generosos con otros músicos. Los dos fueron autodestructivos.
El prontuario del Gale es sorprendente: forjó Epílogo de Sueños con Rivero y otros amigos, estuvo en El Sindycato, acompañó a Daniel Amaro, Pájaro Canzani, Dino, el Darno, ensayó con Los que iban cantando, diseñó Baldío, la banda azul de Cabrera, Repique, Los Championes, Polyester, la banda de Jaime de Mediocampo, tuvo tiempo para sacar dos o tres discos increíbles, se hartó de todo y se fue a España, y si bien la pasó mal y nunca pudo regresar del todo y en plena forma emocional y no volvió a encarrilar sus mejores tiempos de los años 70 y 80, se convirtió en maestro de músicos y su obra es revalorizada entre los notables de la edad de oro de la música montevideana.
El prontuario de Adler es también sorprendente: si bien quedan rearmar varias piezas de su puzle biográfico errante entre Nueva York y Montevideo, formó parte de la primera formación de Los Estómagos, colaboró en La Tabaré, armó Los Inadaptados de Siempre para la peli Mamá era punk, inventó el garage montevideano con Chicos Eléctricos, intoxicó a Cadáveres Ilustres, Buenos Muchachos y La Hermana Menor, apadrinó a Eté & Los Problems, al Macumba de los Hablan por la Espalda, intentó un regreso con Hotel Paradise, y grabó y publicó con los Ases del Beat El fin todo lo justifica, un disco de ruido, melodía y canciones enormes que se escucharon poco pero que forman parte de los rastros que dejó un guitarrista de rock excepcional cuya técnica (y ética) será más que revalorizada por todos aquellos que se sientan 'contraculturales'.
El gran problema es que todavía no se ha escrito el lbro de Andy. Lo debería escribir el Tussi, o Nico Barcia, o Pedro Dalton. No sé. Es el libro que quiero leer ahora, en este momento. Tengo claro que la escritura y la reescritura de estas historias imprescindibles llevan años y nunca atajos, llevan procesos y ajustes de cuentas personales. Pero queda claro que se necesitan más conexiones, más encadenamientos entre vidas, historias y libros, sobre todo de estos personajes que lo dieron todo, que entregaron sus vidas por la música en una ciudad áspera y peleadora.
La última vez que vi a Andy fue un mediodía en La Ronda. Lo entrevisté como testimonio para un documental sobre Los Estómagos (el crudo de la entrevista se encuentra fácilmente en YouTube). Dice cosas que solo él puede decir y sostener con dignidad. Ese mismo mediodía me comentó que no se sentía nada bien, que estaba harto de todo, que su único deseo era subirse a un avión, llegar a Berlín, meterse heroína, perderse en esa ciudad y morir. No lo hizo. O sí.
La última vez que vi al Gale fue también en La Ronda. Lo entrevistó Max Capote para Blister (la entrevista editada se encuentra fácilmente en YouTube).
Ahora que cierro el libro del Gale y detengo la mirada en la portada encadeno otro dato nada menor: Angel Atienza, editor de Perro Andaluz, guarda secretos musicales de ambos, y no es casual que los libros del Darno y del Gale hayan salido por su sello... y el de Andy habría que soñarlo con formato cuadrado, abundantes fotos, diseño de Rodolfo Fuentes y códigos QR que vinculen a grabaciones encontradas y rarezas.

se busca editor para libro de mariana enriquez

Es un libro que se llama Dark City y ya está escrito. Se compone de una serie de columnas que fueron publicadas en la revista uruguaya Freeway entre los años 2008 y 2011.




Mariana Enriquez empezó a colaborar en Freeway a instancias del periodista Martín Pérez, que tuvo el buen tino de recomendarla para que se integrara al equipo de columnistas.
En Uruguay casi nadie conocía a Mariana, pero los más atentos empezaron a seguir sus columnas. Entre otras cosas, nos fuimos enterando que era la autora de las novelas Bajar es lo peor y Como desaparecer completamente y del libro de relatos Los peligros de fumar en la cama. Amo los títulos de esos libros. Es una de las razones por las que no dudé -en mi calidad de director periodístico de Freeway- en invitarla a escribir la columna Dark City.
Años después, cuando empezó el fenómeno "Mariana Enriquez" y ella empezó a publicar sus ficciones literarias por los sellos españoles Anagrama y Random House Mondadori, le comenté a un par de editores sobre estos escritos poco conocidos y por lo menos curiosos. Alguno mostró un auténtico entusiasmo, pero en definitiva no pasó nada. Lo que siguió pasando -como sucede en estos casos- fue el tiempo, que no ha hecho otra cosa que confirmar que Dark City es un gran libro que debería estar impreso en papel.
En estos oscuros y distópicos días de 2020, la novela Nuestra parte de noche, inquietante y perturbadora como pocas, posiblemente la obra mayor hasta el momento de Mariana, me acompañó en la 'cuarentena' montevideana. Es el único libro que leí entre los primeros días de marzo y finales de mayo. Lectura lenta, en sorbos, recomendable para meterse bien adentro y dejarse abducir. Esa sensación perversa y no muy saludable de no querer salir de la pesadilla. Tengo claro que cuando mire hacia atrás y recuerde esta pesadilla del confinamiento y el distanciamiento social, estará acompañada en mi caso de ese monumental libro amarillo que pasea al lector por un terror sombrío y por momentos salvaje. Pero me pasa una cosa por lo menos curiosa: no puedo escribir una sola línea sobre Nuestra parte de noche. Lo he intentado, pero una fuerza mayor lo impide. Llegué a la conclusión, casi definitiva, de que no es un libro para escribir sobre él. Hay que leerlo y punto. Y recomendarlo. Por eso decidí aportar -antes que una semblanza imposible sobre las bellísimas y oscuras ficciones de Mariana- una sinopsis de Dark City, relevando fragmentos de estas columnas que escribió para una revista de Montevideo, y quién sabe, tal vez llamar la atención de algún editor independiente atento y con ganas de regalarle a los lectores un libro de borde periodístico que se va tornando, a medida que avanza, cada vez más y más personal. En Dark City la protagonista, además de "la arquitectura de la noche", como así se llama uno de los capítulos, fechado en abril de 2009, es Mariana Enriquez.
Acompaño otro dato para editores: hay otros libros similares que pueden extraerse de la prolífica identidad bloguera/escritura del yo que practicó la Freeway durante su existencia. Adelanto algunos títulos por cierto prometedores: Le Vagabonde (Fernanda Trías), La orilla (Daniel Mella), Amigos imaginarios (Natalia Mardero), Like a virgin (Patricia Turnes), Exhibición de atrocidades (Ramiro Sanchiz), Ciudades que matan (Ruski), Tendencias mentales (Dani Umpi), y una revista-novela dedicada a la artista visual María Zauber.

SINOPSIS COMENTADA DEL LIBRO DARK CITY

Julia 2008 - Mujer escarlata
La revista Freeway no tenía edición mensual en julio. En su lugar se publicaba un número especial, de corte feminista llamado Julia. Se invitó a Mariana Enriquez a escribir en el espacio "En borrador". Mandó un perfil sobre Asia Argento.
"Una musa no es alguien que provoca una inspiración celestial, un acto creativo alegre, a puro éxtasis. No: una musa hechiza en el sentido más brujo de la palabra, persigue hasta que no queda otra más que darle el total protagonismo. Es lo que (me) hace Asia Argento. Cada vez que la veo, no sé si quiero ser su mujer, su directora o su fotógrafa; a veces me parece que en realidad quiero ser ella. Le imagino películas, sesiones de fotos, puestas en escena; lo único que puedo ofrecerle, en realidad, es convertirla en musa, y así la protagonista de la novela que estoy escribiendo tiene la sonrisa luminosa de Asia".

Noviembre 2008 - Petit Dakar
La segunda invitación fue para escribir una columna mensual. Aceptó. Quiso que se llamara "Dark City". La primera entrega, de corte observacional, estuvo dedicada a los inmigrantes senegaleses en Buenos Aires.
"El otro día, cuatro de ellos, altísimos y riendo a los gritos de sus propios chistes, rodearon a una señora mayor que instantáneamente enmudeció y palideció. Ellos ni cuenta se dieron del miedo que expresó la temerosa mujer. A mí, por el contrario, lo que me da miedo es que, como si fuera un destino inefable, al porteño le salga el fascista. El que ya les sale casi todos los días, cuando piden mano dura y cárcel para meter presos a chicos de doce años o echar a los inmigrantes latinoamericanos".

Diciembre 2008 - No al matrimonio
La que siguió fue una crónica de la Marcha del Orgullo Gay en Buenos Aires. La cuestión del matrimonio estaba al tope de los temas de discusión:
"Mi mejor amigo camina detrás de una travesti altísima, desnuda salvo por alas de ángel en la espalda, y me dice por enésima vez que él está en contra del matrimonio gay (...) Otro amigo, un gay de más de cuarenta años, que fue a la primera Marcha del Orgullo hace 17 y conoce una discriminación de la que las nuevas generaciones porteñas no tienen idea: “No me gusta el matrimonio. Con la unión civil está bien. Pero ‘casamiento’ a la burguesa no. Yo no quiero para mí instituciones de orden religioso, conservador, heterosexual”. Para él, creo interpretar, lo mejor sería que viva la diferencia, pero que viva en serio, sin ser domesticada".

Enero/ Febrero 2009 - Los caballeros de la noche
Participación especial de Mariana en la revista de ficción dedicada a María Zauber. Ambientó su relato en Madrid.
"A ella, que le gustaban las instantáneas, le quedó en los ojos esta imagen: la foto de Alberto sobre su moto, un autorretrato blanco y negro en movimiento, donde se le ven las patillas bien recortadas y una insolencia que, más tarde, sería reemplazada por una constante melancolía. (...) Le gustaba cómo miraba Alberto, y lo persiguió para que la fotografiara. El resultado es una serie de retratos bien García-Alix, donde el sujeto —María— mira directo a la lente y muestra las tetas, desnuda de la cintura para arriba, mucho más tímida de lo que la leyenda la imagina".

Marzo 2009
No se publicó la columna "Dark City". Razón: fue un número especial de Freeway, con la mitad de páginas, que tuvo la particularidad de estar escrito a mano, con lapicera BIC.

Abril 2009 - Arquitectura de la noche
Un taxista de Buenos Aires, nostálgico de la dictadura, lleva a Mariana a recordar la obra del arquitecto Francisco Salomone, futurista y admirador del art decó.
"Hace poco fui a ver algunas de sus obras, perdidas en ciudades pequeñas. Hizo, sobre todo, cementerios, plazas, palacios municipales, mataderos. Pilares de la comunidad. El cementerio de Azul, por ejemplo, tiene una fachada atroz, gigantesca, con un enorme ser con espada y alas que espera al visitante, y detrás, grandes letras de cemento gris que dicen R.I.P. Es el descanse en paz menos tranquilo jamás visto, es casi una orden, ¡descanse!".

Mayo 2009 - Paredón y después

El intendente de San Isidro tuvo la idea escalofriante de construir una pared –mitad reja, mitad muro—para separar un barrio de clase media alta de un barrio muy pobre. Otro disparador inquietante y revelador del fascismo argentino no tan inivisible. "Esa misma noche los vecinos del barrio pobre lo tiraron abajo (...) Entre los que derribaron el muro había chicos de ocho, nueve, diez años: uno de los primeros recuerdos que tendrán va a ser el de la pared que quisieron construirles por pobres y peligrosos. A lo mejor también recuerdan la épica del derrumbe, pero lo otro va a doler mucho".

Junio 2009

No se publicó la columna "Dark City". Razón: la columnista no entregó a tiempo un obituario sobre Ballard que saldría publicado varios meses más tarde.

Julia 2009 - Furia y belleza
Segunda incursión en Freeway Julia. Mariana ensayó en su columna un perfil dedicado a la artista guatemalteca Regina José Galindo.
"Ella arriesga y corre los límites de lo abyecto. Una de sus primeras performances, poco después de ingresar en el mundo del arte, en 1999, fue No perdemos nada con nacer: metida en una bolsa de plástico transparente, como un despojo humano, se hizo colocar en el basurero municipal de Guatemala, de la misma manera que aparecen en bolsas bebés muertos y cuerpos de mujeres".

Agosto 2009 - Honduras de miedo

Reflexiones sobre los ataques a la libertad de expresión habituales en esos años, a partir de la persecución de la dictadura hondureña al caricaturista Allan McDonald.
"Allan me dio miedo porque ingenuamente esperaba que los golpes de estado en América Latina fueran cosa del pasado. Allan me dio miedo porque él tiene miedo, ha perdido las esperanzas de una recuperación democrática, sabe de muertos y detenidos aunque la televisión solo pasa dibujitos animados y telenovelas. (...) Allan me dio miedo porque en su voz intuí la paranoia, el terror a una escalada que no se atrevía a verbalizar".

Setiembre 2009 - Las urbes de Ballard

A cinco meses de la muerte de J. G. Ballard, ocurrida en abril, Mariana afirma que el futuro que imaginó el escritor llegó y está más que presente en el aspecto de las urbes tercermundistas, nuestras grandes ciudades repletas de contrastes, gasolina y bocinazos.
"Las autopistas bestiales de Buenos Aires, pero también las de Lagos, en Nigeria, que pasan por sobre lagunas por kilómetros y kilómetros y no se puede bajar de ellas. Ambos circuitos de autopistas fueron construidos durante dictaduras; hasta donde sé, sólo la autopista de Buenos Aires guarda un cementerio clandestino, una fosa común de huesos de desaparecidos bajo y entre los pilares, cerca del Parque Lezama".

Octubre 2009 - El exilio oriental

Había que seguir la consigna de un número temático, distópico, que tuviera como escenario el año 2029. El futuro. O no. Ficción. O no.
"Hacía rato que uruguayos y argentinos ya no se consideraban hermanos, pero el presidente de Uruguay reaccionó tarde. Dejó entrar a los porteños. Dio un discurso sobre la historia común y los compromisos adquiridos. Prohibió a los uruguayos en general y a los montevideanos en particular dispararles a los recién llegados y la gente hizo caso. (...) Los montevideanos evitaban matar pero no solamente por miedo: sentían un poco de lástima por esa gente alguna vez orgullosa y arrogante que ahora andaba harapienta y medio loca, que se juntaba en la Plaza Independencia para llorar tangos".

Noviembre 2009 - Dame fuego
Una crónica sobre un asesino serial porteño de los años 20. Y sobre el fuego. Que ya estaba ahí, presente, dando vueltas en la cabeza de Mariana, en el formato pirómanos, siete años antes de la publicación de la colección de relatos Las cosas que perdimos en el fuego.
"De todos los niños muertos por el Petiso Orejudo, uno solo es fantasma. Se trata de una niña, y a ella el Petiso la mató incendiándole el vestido cuando jugaba en la calle. (...) La niña en llamas se llamaba Reina Bonita, tenía cinco años cuando murió y ahora suele aparecer por el barrio de Constitución; arde, y quiere jugar. (...) Yo trabajo cerca de donde se dice que aparece Reina Bonita, pero nunca la vi".

Diciembre 2009 - Mi década

No fue tarea sencilla para Mariana elegir 15 artistas/ obras de una década. Lo hizo en orden subjetivo y mescolanza total, porque asegura que le fue imposible abarcar la política, la guerra, la sociología. El número 1, la novela 2666, de Roberto Bolaño:
"América Latina tuvo al mejor escritor del mundo, que nació en Chile y murió en Barcelona en 2003. Pero antes de morir tuvo tiempo de terminar su monstruo, este libro gigante y fronterizo donde caben las muertas de Ciudad Juárez, un misterioso autor alemán, críticos literarios, boxeo, Nueva York, pesadillas, oasis, horrores, la ambición y la belleza".

Enero/Febrero 2010 - Gary y el Lago Ness

No hubo "Dark City", pero sí una colaboración en el espacio "Otros veranos", compartiendo espacio con Pedro Dalton y Ruski.
"Cuando se despertó un poco, me dijo que se llamaba Gary (*), que vivía en la calle aunque a veces paraba en una casa tomada y que había venido de Escocia, de Drumnadrochit, a orillas del Lago Ness. Me prometió que iba a llevarme hasta allá cuando estuviera mejor, cuando entrara a un programa de metadona, y que juntos íbamos a tratar de avistar al monstruo. Le dije que sí. No me llevó en todo el verano, ni entró en ningún programa y nunca pudimos tener sexo porque con la heroína es difícil, pero nadie me besó mejor sobre el pasto, en Hyde Park".(*) Nota: en la columna de mayo de 2010 se cuenta cómo Mariana conoció a Gary.

Marzo 2010
No se publicó la columna "Dark City". El número de marzo, al igual que el año anterior, tuvo menos páginas.

Abril 2010 - Casi dorado
Crónica de un verano espeluznante: el de los cortes de luz programados. Ella no recuerda exactamente si fue el de 1988 o el de 1989.
"La muerta era nuestra vecina. El marido la había matado dentro del departamento, con un cuchillo Tramontina de esos que parecen pequeños serruchos. La hija de ambos se había escapado por la ventana, haciendo una soga con sábanas. Se había lastimado mucho. En las escaleras sin electricidad, a pesar de que ninguno se dejaba sugestionar fácilmente, teníamos miedo del Asesino de la Bailarina. (...) Así que preferíamos quedarnos en la puerta del edificio, o en la plaza, tomando cerveza tibia, esperando que volviera la luz. Creíamos que toda nuestra vida iba a ser así".

Mayo 2010 - Santa Maradona

Todo argentino, asegura Mariana, fue salvado por Maradona, algunos de la muerte, otros de la cárcel, otros de la deportación.
"Yo estaba en Londres, con poca plata, y dada mi precariedad, decidí hacer otro tour a pie y gratuito. Esa noche me tocaba el tour más deseado: los asesinatos de Jack el Destripador en Whitechapel. Yo estaba sugestionada pero me sentía valiente y decidí caminar en la dirección opuesta. No había nadie en la calle, pero la oscuridad se movía y yo estaba perdida, como suele perderse uno cuando tiene miedo. Estaba por llorar cuando vi un grupo en la puerta de un pub, cerveza en mano. Uno de ellos, el más locuaz, me preguntó de dónde venía. De Argentina, le dije. Se le iluminó la cara, la sonrisa venció a los fantasmas de Whitechapel. “¡Maradona!” gritó, y en su cerrado acento escocés explicó la importancia del gol con la mano, la importancia aun mayor del gol del siglo contra la odiada Inglaterra (...) Recreó el gol tres veces antes de acompañarme de vuelta a Tower Hill, prestarme dinero para el pasaje y recomendarme que para la combinación con el tren que me llevaba al hotel buscara la ayuda de Gary, un guarda que era su amigo. Cómo voy a reconocer a Gary, le pregunté. Es pelirrojo, me dijo. Acá hay muchos pelirojos, le contesté. Ninguno como Gary, insistió".

Junio 2010 - Final del juego
Javier Rosado es un jugador de rol español. Está preso desde el año 1994. Es el tipo de historias inquietantes que le gusta coleccionar a Mariana.
"Se había inventado su propio juego, al que llamó Razas, y lamentablemente –para evitar copycats y no acrecentar el morbo, supongo- nunca se dieron a conocer las reglas. Tan sólo uno de los movimientos del juego, que Rosado cumplió una noche de abril en Madrid, junto con su amigo Félix, que era menor de edad, consistía en matar, en una franja horaria de entre las tres y las cinco de la madrugada, a un hombre “regordete y estúpido”. La víctima fue Carlos Moreno, un trabajador, empleado de una empresa de limpieza, que recibió 19 puñaladas y agonizó 15 minutos. Pocos días después, un amigo delató a Rosado, que andaba pavoneándose por ahí, anunciando más crímenes".

Julia 2010 - Cuando éramos salvajes

En la primera edición de Julia que participó, Mariana eligió a Asia Argento. En el segundo a Regina José Galindo. Ahora le toca el turno a una reflexión cargada de escepticismo.
"¿A quién van a querer parecerse las chicas, chillo, pataleo, me indigno, especialmente cuando veo a Miley Cyrus por televisión? ¿Van a querer ser como ese batallón de chicas norteamericanas que, aseguran, se van a mantener vírgenes hasta el casamiento? ¿O como ese otro batallón de tontas que gastan en miniperros y ropa ropa ropa? ¿O como las chicas voluptuosas que perrean en los videos de Daddy Yankee? ¿O como esas actrices de ojos vacuos, a lo Kristen Stewart?"

Agosto 2010 - Ni pelota

El invierno de 2010 parece ser de crisis para Mariana. Es difícil resistirse a deslizar una crítica en ese sentido cuando se lee sobre su experiencia como espectadora del mundial de fútbol de Sudáfrica.
"Dicen que el signo más evidente de hacerse mayor es no comprender la música que les gusta a las generaciones más jóvenes. Eso me pasa desde hace rato y ya no me preocupa. ¡Hay tantos discos viejos que me falta escuchar! Pero este año quedé preocupada porque encontré un signo de mediana edad mucho más grave: no me enamoré de ningún jugador del Mundial".

Setiembre 2010 - Colmillos

Sigue la desazón y también sigue la mala onda, en este caso absolutamente justificada. El despropósito de la saga Crepúsculo es algo que no se puede perdonar.
"Todo arruinado porque hasta yo, que quise ser vampira en la niñez y la adolescencia, que hasta me teñí el pelo de negro a riesgo de quedar calva e incluso tuve un novio con colmillos falsos (todos tenemos alguna exageración en el pasado), hasta yo estoy harta de los vampiros, no los aguanto más, no aguanto más la blanca palidez y los ojos colorados y la belleza escultural. Me cansé. Todo por esa escritora pacata y conservadora que tuvo éxito y ahora hay vampiros hasta en Disney Channel. Y mi vida pasada, con sus ropajes negros y sus fortunas gastadas en libros y sus paseos por cementerios y su erudición, no sirven para nada".

Octubre 2010 - Cerca de la revolución

La banda de rock preferida de Mariana es Manic Street Preachers. Los vio en vivo (y los conoció) en el año 2000, en La Habana, cinco años después de la misteriosa desaparición de Richey, uno de sus integrantes.
"En ese viaje yo conocí el paraíso de mis padres y vi a mi banda, y sé que ellos se acuerdan de mí, porque fue tan intenso que todos nos acordamos de todo. Pero, la verdad, si quieren saberla, es que fui porque pensaba que Richey podía aparecer. Me dije: si es un momento para que vuelva es este, y yo tengo que estar presente. No volvió, y entonces supe que seguramente estaba muerto, y que yo estaba un poco mayor para el rock'n'roll".


Noviembre 2010
No se publicó la columna "Dark City". No hay datos sobre las razones de la ausencia en ese número de Freeway que tuvo como consigna el escenario "Montevideo 2030".

Diciembre 2010 - Primera vez
La muerte del presidente argentino Néstor Kirchner lleva al recuerdo de la pesadilla del 2001 y la posterior restauración. Mariana fue a la plaza a despedirlo.
"En la plaza me encontré con Raquel, que tiene a sus padres desaparecidos. La encontré llorando, me decía por qué lo malo siempre viene para este lado, por qué. No supe qué decirle, la abracé y me metí en el subte. Volví a encontrarla una semana más tarde en el casamiento de Marta y Albertina, que son dos chicas y se pueden casar por una ley del gobierno de Cristina K. Raquel me dijo que se sentía mucho mejor y se la veía hermosa. En la fiesta se baila, y en un momento se canta la marcha peronista. Yo canto al lado de una escultural travesti. Todos cantamos y no es que todos ahí sean peronistas. Es un guiño, es un reconocimiento, es decir somos putos y negros de mierda y orilleros y somos hijos de la revolución muerta y estamos traumados y está bien, por primera vez está bien".

Enero 2011 - El mejor verano

El verano según Mariana Enriquez. Toda una declaración de principios.
"El calor me encanta, pero no me gusta la playa. No me gusta el mar, no me gusta el ruido blanco del oleaje, me angustia, me aturde. No me gusta ninguna playa, ni siquiera las del norte de Brasil o las de Indonesia. Sólo hay una playa que me gusta, y no existe en la realidad material. Es Vermillion Sands, la playa de verano pero sin mar que describió J.G. Ballard en 1971. Vermillion Sands queda cerca del fin del mundo, supongo, es la cima de la tan nombrada desertificación. Pero también es un campo de juegos para los ricos y los locos, los desplazados y los artistas".

Febrero 2011 - Humor de caramelo ácido / Observaciones cotidianas de un flaco sarcástico

Número especial de Freeway. Mariana tuvo una participación especial: entrevistó a los comediantes Malena Pichot y Ezequiel Campa. Fue un número de doble portada.
Portada 1: "Para reírse de sí misma y esquivar la depresión que venía en forma de whisky y flores de Bach, Malena subió un video a Internet donde aparecía ella misma llorando y diciendo que estaba bien, y llorando de vuelta. Lo llamó “La loca de mierda”, porque así se sentía, y porque quería empoderarse un poco, tomar el término que tanto se usa para despreciar a las mujeres emocionales y darle una vuelta paródica, inteligente".
Portada 2: "El show de Ezequiel está cargado de observación. De una lista de cosas “que no logra entender”, por ejemplo: qué hacer cuando una persona se despide en la calle y luego camina para el mismo lado que uno; de frases de su padre, que solía decirle “qué te pensás, que yo cago la guita”; de indignación ante los que eligen nombres raros para sus hijos; de desconfianzas y perplejidades ante la publicidad, las mujeres, Facebook, incluso los animales".

Marzo 2011

No se publicó la columna "Dark City", por la misma razón que los meses de marzo de los dos años anteriores: menos páginas y asueto obligado para varios de los columnistas. En la portada de ese número estuvo la rapera española Mala Rodríguez.

Abril 2011 - Cicatrices
Las autopistas de Buenos Aires son una de las obsesiones recurrentes de Mariana.
"Muchas casas fueron demolidas para que la mole pudiera pasar. Me acuerdo que, cuando era chica, se contaba una leyenda en el colegio. Decía que cuando llegaron las topadoras a la casa de un hombre –no se sabía su nombre ni en qué barrio vivía-, él no quiso ceder. Lo amenazaron con llevarlo preso, con demoler la casa con él adentro. Entonces se ahorcó. La historia no terminaba así. Los constructores de la autopista vieron, semanas después, que sobre una de las paredes de la que había sido la casa del suicida, se reflejaba una sombra bamboleante de un hombre con una soga al cuello, colgado, hamacándose".

Mayo 2011 - Alejandra en la sombra

Columna escrita mientras daba los últimos retoques a un perfil biográfico sobre Alejandra Pizarnik que se publicara en el libro colectivo Los malditos.
"Una tarde, una poeta que la estudió mucho y profundo y que escribió su biografía, me dijo: “Cuando escribía sobre ella, acá, en casa, a veces sentía una presencia. Me moría de miedo, tenía que salir, me angustiaba”. La escuché y le dije que sí, que a veces yo también sentía algo. No algo malo: algo atento. Una mirada en la espalda. Algo que movía las calaveritas mexicanas en el living, apenas, lo suficiente para que lo notara pero no tanto como para que me alarmase".

Junio 2011 - El cadáver de la novia

Otro de los personajes favoritos de Mariana es Carl Von Cosel, bacteriólogo alemán que emigró a Estados Unidos en 1927. Tuvo un gran amor: la cubana Elena Milagros Hoyos, quien padecía de tuberculosis.
"Elena murió en 1931, a los 22 años. Carl la visitaba a diario en el cementerio de su familia y, según él, se comunicaba con la muerta. Eventualmente, en estas comunicaciones, ella le pidió que la sacara del encierro, y Carl obedeció. La llevó a su casa en carretilla. Tuvo al cuerpo siete años en su cama: la conservó entre sábanas de seda empapadas de yeso porque la piel estaba en estado de putrefacción, le puso ojos de vidrio, una peluca hecha con su propio pelo, le rellenó el vientre con harapos y un caño ancho en la vagina para poder amarla en todo sentido".

Julia 2011 - Chico chica

Una portada de la revista neoyorquina Dossier Journal provocó que fuese retirada de exhibición en la cadena Barnes & Noble. El modelo era Andrej Pejic. ¿Chico o chica?
"Ojalá se vuelva ícono. Ojalá por una breve temporada el ideal de belleza sea un hombre que parece mujer. Ojalá este chico que parece frágil se vuelva poderoso. Porque una chica puede vestirse de hombre y es sexy, pero si un chico se viste de mujer es degradante, o es un chiste grosero, un codazo, una aventura nocturna en el amanecer frío. Pero aunque muchos se burlan de Andrej algo los enoja, les corta la risa: eso mismo que incomodó tanto al dueño de Barnes & Noble y lo hizo quedar en ridículo".

Agosto 2011 - Mi fantasma
El mejor amigo de Mariana está obsesionado con los fantasmas. Él dice que es un entretenimiento, pero ella cree que busca algo más que adrenalina.
"Desde hace unas semanas me manda fotos de fantasmas que encuentra en Internet. (...) Una de las que recibí no me gusta. Es una niña verde que está en un árbol y grita o se cae o se arroja sobre alguien. Se la mostré a medio mundo, a todos les da risa por su falsedad. Pero a mí no me da risa. A mí me parece verdadera. No sé si real: verdadera. La guardé en la carpeta donde conservo imágenes morbosas y trato de no mirarla. Ahora cuando cruzo el parque imagino sus ojos blancos entre las ramas".

Setiembre 2011 - A veces creo que los eligen
El club de los 27, de los que mueren jóvenes, también sabe de fantasmas. Uno de los emblemáticos es el de River Phoenix.
"Me acabo de enterar que Dennis Cooper, uno de los mejores escritores del mundo, editó una novela gráfica en la que aparece el fantasma de River Phoenix. Después abro al azar una novela de dos chicas argentinas que se llama Te pido un taxi y en el segundo capítulo, una de las protagonistas se masturba con fotos de River. ¿Cuándo se decidió que River Phoenix iba a ser el mito y otros compañeros de generación, como Johnny Depp o Keanu Reeves, serían el actor prestigioso y el actor fracasado respectivamente? ¿Dónde se hace la reunión en la que se pone la foto sobre la mesa y se decide “este es el chico” o “esta es la chica”? ¿Ya decidieron sobre el próximo?"

Octubre 2011 - Verónica

Una de las mejores amigas de la infancia de Mariana se llama Verónica. La recuerda como una niña perversa.
"Ella aseguraba que por el barrio donde vivía, se paseaba el Hombre Gato. Era uno de los tantos monstruos urbanos que aparecieron en los años de la dictadura, encarnaciones del horror real que la mayoría se negaba a ver. Eran años de sátiros y mujeres fantasma y extraterrestres asesinos, pero el rey de los merodeadores nocturnos era el Hombre Gato, mezcla de violador y ladrón trepador, que usaba un guante con uñas largas de acero, se vestía de negro y –lo más espeluznante— maullaba para anunciar su presencia".

Noviembre 2011

No se publicó la columna "Dark City". Nueva ausencia de Mariana en un número especial de prospectiva hacia el futuro.

Diciembre 2011 - La casa de al ladoCasas habitadas y deshabitadas. Vecinos metiches. Vecinos raros.
"Julieta, mi amiga que vive en Barcelona, dice que los locos que deambulan por las ciudades son magnetos, imanes que atraen toda la demencia circundante, y que hacen posible la de otra manera imposible vida en la metrópolis. Ella tiene un vecino a quien la familia saca todas las tardes, durante unas tres horas, a la vereda; y el viejo (porque es un viejo) recorre la cuadra, va y viene, hablando solo, hasta que llega el momento de volver a entrar a su departamento".

Enero 2012 - Gamexane

Tres obituarios escribió Mariana entre julio de 2008 y enero de 2012. El primero fue Ballard. El segundo: Néstor Kirchner. En el último número que se publicó de la revista Freeway le tocó a uno de sus héroes de la adolescencia, Gamexane, cantante de Todos Tus Muertos.
"Cuando fui adolescente, marché presa bastante seguido. (...) Cómo olvidarme entonces de la canción que funcionaba de banda de sonido de esas noches en los móviles policiales, en los colectivos que ponían especialmente para las razzias. Esas noches corriendo por las avenidas escapando de la policía a los 15, 16 años; la cana entrando con caballos a la Facultad, la cana corriéndonos adentro de los boliches y, una vez, en mi caso, arrastrándome de los pelos hasta la calle. La canción era “Gente que no”, y tenía dos momentos gloriosos: “Hay gente que te invita a su casa a dormir y hay gente que te deja en la calle morir”, y después esa pregunta con respuesta gritada: “¿Querés ser policía, querés ser policía? ¡Yo no!”.

el rap explicado a los montevideanos

Un amigo se apareció con un regalo inesperado. Bueno, no tan inesperado porque él sabía el lío en el que me estaba metiendo, y de hecho el regalo no hizo más que potenciar una idea que hasta ese momento aún era secundaria entre mis obsesiones cotidianas. "Esto es para vos", me dijo, y lo que me obsequió fue la edición en vinilo del disco Ese día en que me encuentres, del rapero Sáez'93. Agregó algo que no se le puede decir, sin anestesia, a un melómano, aunque justifique plenamente como dato informativo: "es el primer vinilo de rap hecho en Uruguay".

Durante días, semanas y meses, y sigue intacto el entusiasmo del primer día, el disco se convirtió en uno de mis preferidos. No tengo forma de medir la adicción que me provoca el sonido oscuro e hipnótico de los beats y los rapeos de Sáez'93. Tengo claro que está lejos de ser el número uno si se lo mide en talentos particulares. No tiene la capacidad equilibrista de Arquero, que viene a ser una literal máquina de lanzar rimas autoficccionales. No tiene el encanto hardcore nocturno de Hache, sin discusión el mejor zurcidor de versos urbanos. No tiene el flow callejero y espiralado de JT, único a la hora de meter birras y porros. No tiene el poder friki en el que se regodean los animales de los AFC. Tampoco tiene el tono peleador montevideano de Santi ni los versos directos de Eli ni busca meter rimas del buen rap social y combativo que se juega en el under.

Pero Sáez'93 tiene el mejor disco. Así de sencillo. Ese día en que me encuentres gana donde ganan los grandes discos: por una sintaxis única, por una mezcla enrarecida de algo que se reconoce al instante pero toda intención de referenciarlo se desvanece inmediatamente. Todo está más bajo -en tono, en volumen, en afectación- de lo que se suele estar en esto del rap. Las líneas de voz están por debajo, casi soterradas, como metidas en un sótano. El flow se acerca a un mantra solitario y se aleja de toda posible demagogia o incluso de la entendible búsqueda de empatía propia de un rapero/decidor que se precie. Las variaciones son mínimas, sutiles, sincopadas con las baterías, los ecos, las repeticiones y las diferentes capas sonoras que superponen aires de jazz ácido tocado por una pátina de trip hop.

Una de las cosas que más llaman la atención es que Sáez'93, identidad del joven artista hiphopero Alain Gómez, sea autor de todo lo que suena en Ese día en que me encuentres. Lo hizo todo. Los beats, los samples, la producción sonora, el concepto, las líricas, las voces. También, si se quiere hilar más fino, aparece como autor del clip de "Como los discos", un visual excepcional hecho con formato Instagram, pero mejor no nos desviemos, porque en el oficio de realizador Alain ha facturado junto con sus compas de Hermano Peligro varios de los mejores videos del rap uruguayo, incluyendo el plano secuencia que se mandó en Plaza Libertad como fotógrafo del "Ready or not" de los AFC con Stabilito.

Hay otro lugar en el que también pega fuerte Sáez'93. Es el escenario. La performance que ofreció en el festival "Montevideo Hip Hop" estuvo más que a tono con el concepto del disco. No saltó, ni agitó, ni nada de eso que hacen tan bien otros artistas. Dijo cada verso como si estuviera solo, y de hecho lo estaba (apenas acompañado por un amigo deejay), y no dudó en tirarse al piso y llevar su no-actuación a un estado emocional que en todo momento mostró verdad y honestidad. No se llevó grandes aplausos, pero quienes prestaron atención a ese muchacho que se subió después del MAC Team, entendieron que el rap uruguayo también puede ser introvertido y oscuro como lo fueron Los Gallos Humanos, esa anomalía pos-Estómagos que armaron el pianista Fabián "Hueso" Hernández y el poeta maldito Marcelo Márquez.

Desde hace tiempo que el rap uruguayo está escribiendo poesía urgente y directa en un aquí y ahora que ha desplazado a otras discursos y a otras familias musicales. La sensacion es que conecta directo, sin vueltas. Solamente hay que prestarle atención, orejear a los raperos que andan en la vuelta grabando discos y colaborando en proyectos colectivos o en ciclos como las "Creme Sessions". Para llegar a esta época de oro de raperos que están despegados (todos los mencionados líneas arriba y una decena más que se mueven alrededor de los sellos Underclan y Pure Class) tuvieron que pasar al menos un par de generaciones que fueron tomando el pulso a la ciudad y desarrollando las posibilidades de la oralidad y musicalidad del español rioplatense más o menos impuro.

Hay varios discos muy buenos en la vuelta, la mayoría de ellos solo disponibles en formato digital. En esta misma línea de raperos unipersonales y autoficcionales (son mis preferidos), no se puede dejar de mencionar Primavera en la Antártida, de Hache Souza, o el Aguafiestas, de Diego Arquero. Pero el de Sáez'93 tiene algo especial, y no es una mera coincidencia que sea la primera obra rapera uruguaya en editarse en formato vinilo. Lo merece. Y sobre todo lo merece ese muchacho llamado Alain, que la tuvo que pelear para hacerse un camino en el arte y también en la vida.

"No sé si fue Poe, no sé si fue Dante, 
pero algo en el liceo despertó una interrogante: 
quien escribe... ¿es escritor o personaje? 
¿Lo importante es la forma, el público 
o es el mensaje? 
Quemo el último cartucho, 
antes de que esta canción ya no resulte 
interesante para mí. 
Triste como un algoritmo califica el arte... 
Mejor no esperes promo de mi parte". 

Vuelvo a escuchar esta canción una vez más. Se llama "Lou Reed". El algoritmo de Youtube no para. Lleva a otro regalo inesperado: hace apenas un par de semanas Sáez'93 subió un nuevo disco. Lo estoy escuchando ahora mismo. Hiphopalyptic. No tengo tiempo para borrar y escribir otra columna. Apenas quedan un par de líneas para decir que este nuevo disco lo estaré escuchando este verano, el del 2020. Se me hace irresistible. Se me hace que será la banda sonora de algo grosso. Tal vez un texto largo en el que pueda explicar algunas cosas sobre ilustres raperos.

tapas, portadas y un textículo

La primera portada que compuso Gustavo fue para un long play del grupo musical Contraviento. Se defendió como pudo con su habilidad para el dibujo. Creyó que debía hacerlo en tamaño real (no sabía de reducciones ni de ampliaciones). El contratiempo de la tipografía (ni siquiera sabía de la existencia de tal palabra), lo superó dibujando cada letra en sintonía con la ilustración. Después vinieron más portadas para Contraviento. En una de ellas, probó que la imprenta resolviera el asunto tipográfico (seguía sin conocer a fondo del tema) y las instrucciones que dejó para que rellenaran el espacio en blanco fue "acá pongan Contraviento con una letra normal". Le pusieron un tipo de letra que no le gustó nada pero que no contradecía la sugerencia de "normal". Ese error (bueno, no solamente ese error, sino también la curiosidad, lo llevaron a investigar y a desarrollar el oficio de diseñador y una exquisita especialización tipográfica).

Hoy, si lo aprietan, y le preguntan a Gustavo qué tipo de letra prefiere para sus diseños, contesta que la Sabon (para texto corrido), o bien la Garamond o la Bodoni (para portadas), y se desviará en nombrar otras apetencias como la Frutiger, la Helvetica, o la Palatino, para en definitiva señalar que en todo caso prefiere utilizar una paleta un poco reducida pero conocerla bien, en sus mínimos detalles.

El centro del problema no está, para él, en la elección de la tipografía sino en su aplicación, y no está de más recordar que para componer su primera portada tuvo que inventarse una tipografía que empatizara con el dibujo, que fueran la misma cosa y antes que nada empatizaran con lo sonoro propiamente dicho. O sea, siempre supo que el dibujo dice, que el mínimo trazo dice, que son imagen, tanto como la imagen de una palabra estampada en un plano, de modo que la amplitud polisémica lo lleva a definir al diseño como parte indisoluble de una creación. Es cosa seria. Por eso hizo muchos bocetos para la primera portada de Contraviento. Por eso no es exactamente síntesis la clave para tener éxito. Tampoco viene a ser el resultado de un proceso lógico. Es algo acaso más intrincado.

Dice Gustavo Wojciechowski, y se le nota divertido en esto de andar explicando su arte en una visita guiada por la exposición Tapas, en el Museo Nacional de Artes Visuales, que "solo quería ser el cantante de una banda de rock". Y ese es exactamente el subtítulo de Zafiro, su novela, la única que por el momento compuso (vuelvo a elegir ese verbo porque es el que más se ajusta a las creaciones de Gustavo) y que se publicó originalmente en Ediciones de Uno (cooperativa de edición poética de la que formó parte junto con otros poetas y activistas de la resistencia a la dictadura uruguaya de los 70 y al conservadurismo tan patriótico como oriental). La portada de Zafiro la hizo él. Es la más abigarrada de todas las que ha compuesto. Se nota a la distancia, al ver todas las tapas colgadas en el museo. Es un collage de decenas de imágenes de personajes que aparecen (o no) en la bohemia rockera setentera post-hippie cortazariana de Zafiro. Es además una novela de imprescindible lectura. Y el plateado (plata) de la portada lleva directo al color elegido para DeCada, la portada que compuso para una antología de Fernando Cabrera publicada, y una cosa lleva a la otra debe decirse que Gustavo es especialista en Cabrera, y no se puede dejar de nombrar, en este relato que corre el riesgo de volverse enumerativo, a la legendaria portada de El viento en la cara.

Hay discos únicos, eternamente luminosos. Uno de ellos es El viento en la cara. Y todos sabemos que tiene la mejor portada que pueda tener un disco tan genial. La compuso Gustavo y es una de las 'estaciones' claves de la exposición Tapas, porque el diseñador expone la obra pero también originales, y esto hace posible admirar el puntilloso trabajo de collage tipográfico, de recorte letra por letra, del armado del calendario, del anecdótico y mínimo fotocromo para colorear (de la forma más económica posible) el cuerpo dibujado del ciclista.

Otros muy buenos trabajos destacan en el montaje de la exposición: la resolución impecable (e implacable) de la portada del poemario Puntos de apoyo de Raúl Forlán, el humor escatológico extremo de la tapa de Oda al niño prostituto de Gustavo Escanlar, el "yo estoy al derecho dado vuelta estás vos" como concepto de Polaroid de Héctor Bardanca, pero sobre todo esa línea de continuidad que enlaza las composiciones firmadas por Gustavo Wojciechowski y son el sello de identidad de Ediciones de Uno, de Yoea, de Civiles Iletrados, de Yaugurú (en portadas de libros), y de numerosos trabajos para el sello discográfico Ayuí, o bien de dar el pulso gráfico, la semántica gráfica, a la colección de la revista La Oreja Cortada.

De todos modos hay algo que parece fallar en una coleccción de tapas como la del MNAV y es que se limita a mostrar un plano superficial, una sola dimensión. Porque si hacemos acuerdo con Gustavo en que la portada debe ser indisoluble de la obra, no queda otra que interpretar que sin el disco sonando o sin las páginas del libro a disponibilidad, la contemplación estará lejos de ser completa o al menos satisfactoria. Por eso, mientras escribo estas líneas con la mayor admiración hacia el trabajo gráfico de Gustavo Wojciechowski, está sonando una y otra vez el long play El viento en la cara y tengo abierto un libro-revista extraño, poético y abigarrado, entre el homenaje y el plagio, firmado por Maca y publicado por Yoea con el título Textículos & Contumacias. Leo:

"yo solo quería ser el cantante de una banda de rock and roll 
ser la estrella de los zafiros, 
yo quería escribir una novela como kerouac, 
entregarle al editor una bobina enterita, sin corregir... 
y viajar a frisco y pasear con mi automóvil verde, 
mi automovil verde y yo, los cabellos al viento". 

Y se entiende (casi) todo.

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