afro/sicodelia


Hablan por la Espalda es una banda que lleva un largo camino en la escena rockera montevideana. Para ser más precisos empezaron en la segunda mitad de los los noventa, cuando los hermanos Solana (Martín y Fermín) le proponen a un par de amigos (Valentín Guerreros y Víctor Borrás) armar un grupo de hardcore. Probaron las mieles elećtricas del punk más extremo, hasta que en el 2001 pegaron un primer volantazo, desacelerando baterías y buscando en sonoridades propias del garage y el rock progresivo, en una línea que ellos definen como "punk expansivo". Años y primeros discos de muchos toques, de compartir escena con Culpables, Santacruz, Motosierra y otras bandas para quienes lo físico tiene y debe que estar en el plan musica y sobre todo en el escénico.
Es en el año 2009 que patean el tablero, que se mandan un disco celebrado por público y crítica: se tituló Macumba y revela una alquimia original que traza un puente entre sonido HPLE con el rock uruguayo de los 70, sobre todo conectando con Totem, El Kinto, Opus Alpha y los eternamente explosivos Días de Blues. Un gran disco, merecedor del Graffiti 2010 como mejor disco de rock alternativo. Ahora regresan con más, con una derivación a la que titulan Sangre, que tuvo su adelanto con el lanzamiento del clip de la canción "Cabeza de moto", hacia finales del 2014, mientras peleaban recursos para terminar de grabar y masterizar el nuevo cancionero.
¿Cómo se conjuga la línea Macumba-Sangre? ¿Qué línea conceptual o relato musical los une?Entre cada disco de HPLE se produce un cambio bastante abrupto, al menos en cuanto a cómo se lo percibe desde afuera, ya que por lo general y por los procesos vividos, en la interna se viven como algo natural, lógico, de acuerdo a una bizarra lógica que ya llevamos incorporada. Sin embargo estos discos, Macumba y Sangre, podrían visualizarse como los más cercanos entre sí, por el hecho de que Sangre de alguna manera confirma el camino iniciado por Macumba en varios aspectos: las canciones siguen siendo en español, siguen buscando retratar el universo HPLE, como una bitácora de un animal de siete cabezas, sigue habiendo una confluencia con el candombe, y tienen mucho órgano. Es como si en Macumba hubiéramos metido la cabeza para adentro de un pozo y en Sangre ya bajamos con los cascos esos de minero, con linterna, puestos. Pero además llevamos unas herramientas y tratamos de dejar el pozo más 2015, o al menos conectado a nuestro 2015.
¿Cómo llegan a investigar-sentir-crear sobre la línea de la música de rock afro? ¿Cómo llegaron a esas bandas y sonoridades que los llevan a ciertas bandas uruguayas de los setenta?En un momento, la música y el rock mismo -con la marihuana picando- te lleva para ese lado: para África, para Fela Kuti y toda la música de Nigeria. Me acuerdo un verano que el amigo Sebastián Lahera, primer bajista de la banda, trajo de Buenos Aires un cassette con el compilado nigeriano Funky Lagos, de los años 70, por ejemplo. También pegó fuerte en el grupo el dub jamaiquino, Augustus Pablo, Lee Scratch Perry, The Scientist, el reggae con Burning Spear y todo lo publicado por el sello Trojan, la película también jamaiquina Rockers y sobre todo su banda sonora. Y si me pusiera a pensar, capaz que todo parte desde Santana, o haciendo una retrospección más fina en ese Mateo que te lleva a El Kinto y de ahí enganchar a Tótem, a los tambores del barrio de cada uno, las salidas en las llamadas de Varela y Viti, la amistad con Nairobi de Buenos Aires y con varios DJs que dominan la escena de las fiesta subterraneas porteñas como Mirlo o Nacho Parodi. Son todas esas cosas. Pero también The Clash, no sé si me explico. Probablemente todo parta de ahí. O de los Bad Brains. O de una banda demente de Zárate, los 7 Magz, que conocimos en nuestra primera gira por Brasil, en 2001, y usaban rastas por la cintura y alternaban hardcore a las chapas, mezclado con reggae de raíces.
¿Cuánto se relaciona toda esa búsqueda con el trance, con esa expresión física que ustedes como banda encuentran en lo musical y en lo performático?A medida que vas ahondando y te vas dejando absorber por la entidad definitiva y poderosa que es la música, te das cuenta que ya no hay vuelta atrás. HPLE siempre tuvo una predilección y una búsqueda de entendimiento de lo más profundo posible de los músicos negros, de su expresividad física, el ritmo corporal, ese atletismo trasladado al sonido y acompasado al ritmo madre, procedente de algún centro-latir de la tierra. Little Richard, Chuck Berry, James Brown, Sly & the Family Stone, Parliament, así como también más adelante Public Enemy, Run DMC, Wu- Tang Clan. Música de ritos, de pasaje, de tratar que la mente y el cuerpo se vayan, se eleven, de dejarse poseer por los sonidos. Se relaciona cien por ciento. Pero este pegue no es algo simplemente performático, lo buscamos siempre, en los mismos ensayos, no es exclusividad del toque. En el concierto, lo que intentamos, es transferirlo todo esto a la audiencia, proyectar esa conexión que descubrimos.
¿Cómo vienen los nuevos shows de HPLE y qué planes tienen para este año?Vamos a estar abocados a presentar estos ocho temas. No es un disco fácil de reproducir en vivo y estamos buscando ese equilibrio entre la visceralidad y la delicadeza, para hacerle honor a lo grabado y registrado con la producción de Nico Demczylo. Tenemos pensado presentarnos en Argentina, Chile y Brasil, y tenemos varias fechas pautadas para el resto del año en Uruguay. Queremos desparramar nuestra Sangre por todos lados
Problemas de sangre: Fermín Solana define a la banda como una familia. Esta identidad emocional entre los integrantes de HPLE los hace vivir intensamente los procesos creativos, como les sucedió con la creación del disco Sangre. "Todo va adentro de esa caldera en ebullición que es la música de Hablan por la Espalda. Este último tiempo hubo problemas de salud, gravísimos, hubo divorcio, hubo invierno, pero no todo es negativo, y creo que eso se escucha en el disco, porque hubo sobre todo supervivencia, mudanzas y resurgir del amor. Entre otras cosas, encontramos una nueva sala de ensayo que oficia de sede y segundo hogar, fuimos a Argentina, a Brasil, a Chile, a Estados Unidos, nos tatuamos, hicimos surf, seguimos series, vimos en vivo a Sonic Youth, nos emborrachamos bestialmente, ganamos y perdimos al fútbol y estrechamos aún más el lazo que une a los siete integrantes de la banda".
((artículo publicado en la revista CarasyCaretas, 04/2015))

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