presente sonoro

Es imposible, si se trata de hacer una aproximación a la música del colectivo Tránsito, resistirse al impacto de “Área metropolitana”, canción que oficia de seña de identidad geográfica y emocional. “Crecí en la zona suburbana/ con la neblina y la helada en la mañana”, canta Lucía Severino sobre un luminoso fraseo reggae, muy bien coloreado por un piano hipnótico y finas capas de cuerdas eléctricas y coros. Se recomienda acompañar la escucha mirando el video de Omar Izaguirre, montaje de imágenes que ayuda a descubrir una banda que desde hace diez años la viene peleando, llevada siempre por las canciones que Lucía viene escribiendo en la resacosa aspereza de Ciudad de la Costa. Y después, sí, es momento de pasar a “El arma de la fuerza”, lo que implica saltar del disco debut Los días (2014) al segundo cancionero Presente continuo (2017).
“El arma de la fuerza” es otro hit, otro tema que pega por su luz y el latiguillo muy bien llevado por Lucía, bordeando un desvío rítmico con sabores decididamente tropicales. Tiene también un video a la medida, firmado por Nico Soto, que potencia la adrenalina bailable de la canción. “No me jures que yo no soy promesa/ No me implores que yo no doy perdones/ No me expliques que yo no soy tu jueza”, canta Lucía, que tiene muy claro que hacer canciones es un continuo que se enlaza con construcciones colectivas y todo tipo de experimentaciones sonoras. De hecho, al entrar en los discos se descubrirá que hay muchas otras texturas y viajes en ese “tránsito sonoro” que lo que se muestra en la superficie de las canciones mencionadas.
“Si bien yo propongo inicialmente las músicas, éstas se nutren mucho de los aportes de los demás”, dice Lucía. “En este momento siento que la banda ha generado una identidad y que las canciones que tocamos con Tránsito tienen algo que las hace pertenecer a este proyecto. Como compositora soy muy inquieta y genero mucho material, que luego vamos probando... Algunas canciones se mantienen en el tiempo y otras no. Es un proceso dinámico”.

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Las imágenes del videoclip de “Área metropolitana”, y también por cierto la letra de la canción, ofician como una declaración de principios, de identidad, respecto a Ciudad de la Costa. ¿Sigue siendo una seña importante en tus acciones artísticas?
Lucía Severino:
Sí, totalmente. De hecho ensayamos en mi casa, en Shangrilá, y ese ámbito también tiene que ver con el proceso. Yo creo que el entorno siempre aparece en la composición, determina cómo sentimos; el vínculo con lo cotidiano, la forma y el ritmo del sitio en el que estamos la mayor parte del tiempo, hace gran parte de lo que expresamos. “Soy de...” fue lo primero que surgió para componer esa letra, como un juego. En esa canción especialmente hay mucho de la vivencia del espacio. Creo que la construcción de la identidad cultural de esta zona está en formación. A mí me interesa especialmente aportar y ser parte de ese proceso.

¿Sentís que ese aporte a la construcción de identidad pasa, por ejemplo, por el desarrollo del proyecto que venís haciendo con los bachilleratos artísticos del interior?
L.S.:
Por un lado me gusta la idea de vincularme con gurises que tienen la energía puesta en el arte, en ese modo de vínculo, que se están formando. Pienso que el camino del artista muchas veces se nutre de experiencias y en estos encuentros se determina mucho de lo que sigue a futuro. Es un proyecto que me interesa seguir desarrollando. Y por otro lado, el no ser de la capital, en Uruguay, es complicado en el ámbito cultural, porque todo está centralizado en Montevideo. Hoy la situación es mejor que cuando yo era adolescente. Creo que hay una sensación de identidad más arraigada y más opciones formativas, aunque está todo por hacerse en cuanto a espacios dónde desarrollar todo este capital que se genera.

Hay una idea de tiempo que transcurre, de cosa en movimiento, que se expresa desde el nombre del colectivo (Tránsito) y en el segundo disco Presente continuo. Como si el camino fuera tener  obras abiertas y no cerradas. ¿Lo sentís así?
L.S.:
Sí, la idea de transcurrir y de movimiento está presente constantemente. Tránsito es un estado para dirigirnos de un sitio a otro, a veces claramente decididos, a veces confundidos, a veces errando de senda, a veces dejándonos ir por el flujo, a veces detenidos por el tiempo no propio, pero siempre con toda la visión delante y esas ganas de avanzar imparables, tal vez de un lado, tal vez de otro.

¿Se expresa esa sensación de la que venimos hablando en la diversidad de músicas? ¿En cruzar ritmos? ¿En rapear y meterse con lo tropical, por ejemplo? ¿En experimentar?
L.S.:
Creo que la sensación de movimiento lleva a cambios, a encontrarte con nuevas posibilidades y aceptarlas. La música, para mí, funciona así también en lo que escucho. No tengo un género elegido, depende del día, el momento y la necesidad. La experimentación está presente siempre y es lo que mantiene encendida la llama creativa. A veces te quedas más tiempo en un lado o en otro, pero siempre con la curiosidad alerta.

((artículo publicado en revista CarasyCaretas, 09/2018))

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