en el camino


El largo camino del agentino Sergio Mercurio en el arte del títere está estrechamente ligado a sus viajes, sobre todo al que lo llevó, durante casi todo el año 1997, a recorrer las calles de Montevideo, la bohemia de sus bares y la movida teatral más under. Casi sin querer fermentaba En camino, su primer espectáculo como El Titiritero de Banfield. Las vueltas de la vida permiten que lo represente, casi veinte años después, en un escenario de nuestra ciudad. "Fue exactamente así", cuenta Mercurio. "La creación de En camino fue inmediatamente después de haber pasado casi todo ese año en Uruguay. Volví a Banfield, me encerré unas semanas y lo estrené en noviembre".

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¿Cuánto hay, en la obra En camino, de autobiográfico, y cuánto de contagiar al público de las vivencias de la vida tomada como viaje?En camino la escribí para sacarme, un poco, el viaje de encima, para entender mejor lo que estaba haciendo. Está creada, y esto la hace particular, a partir del punto de vista del que se queda. Eso lo hice porque mientras viajé me preocupé y me propuse no relacionarme con viajeros, sino con los que se quedaban. A veces sucede, en algunas funciones, que algún viajero se siente muy representado y me gratifica, pero la apuesta máxima es que las personas que se sientan en la platea viajen durante los setenta minutos que dura la obra. Mi intención cuando la escribí era colocar al público en movimiento. Y la monté a partir de la práctica que ejercía en ese momento, que consistía en crear personajes de fuerte impacto para el público, todos provocadores pero a la vez cercanos, débiles y perdedores.
Entre tus viajes, Montevideo tiene para vos una connotación particular. ¿Qué significa para vos esta ciudad?
A mí me encantó vivir en Montevideo. Mis rutinas en el Barrio Sur me hacían volver al tiempo de mi infancia, en Banfield, cuando las cosas sucedían de una manera más suave. Me llevé mucha música, esa musicalidad siempre presente, la forma de ser de tantos amigos, y sobre todo las noches de los bares, donde me gusta decir por el mundo que solo en Montevideo yo hacía espectáculos de títeres para adultos los lunes a las once y media de la noche. Me gusta también contar que pasaba la gorra, que hice infinitos amigos y que viví por primera vez la cosa más maravillosa que viví como artista de teatro y eso es que te aplaudan apenas pisas el escenario.
En tu anterior paso por Montevideo, hace algunos años, en el festival Setiembre escénico, presentaste la obra Viejos. ¿Cómo se fueron dando estas nuevas creaciones tuyas relacionadas a la vejez?
Viejos fue el primer espectáculo que hago después de estar embebido en tantos viajes. En el año 2004 puedo decir que empieza otra historia, más relacionada con el tiempo y menos con el espacio. El tiempo, la vejez, empiezan a inquietarme, y empiezo a preparar el espectáculo Viejos de mi Pero no pude lograrlo; tenía fecha de estreno en Quito, y cuando se avecinaba el estreno, decidí montar un espectáculo con parte del material que estaba trabajando. Así nació Viejos, en el 2007. Después, en el 2009 estrené Beatriz, y finalmente en el 2013 logré terminar y estrenar, en un teatro de El Salvador, Viejos de mi
¿Qué perseguiste durante tantos años en la creación de este espectáculo?
Yo quería con este espectáculo minimizar los recursos y a la vez potenciarlos. Viejos de mi es solo un títere, es solo una historia. La historia de dos amigos viejos que viven en un pensión, solos, rodeados de recuerdos de tango y presentes de mates. La situación se complica cuando uno de ellos empieza a perder la memoria. La obra trata de la voluntad de rescatar a un amigo. La propuesta en sí era tener solo un personaje y sostener la obra, y quería ir más allá con la propuesta plástica. Entonces, después de investigar mucho, logré dibujar con yerba mate en vivo. Utilizo el recurso de dibujar con ambas manos mientras una cámara capta lo que dibujo y lo emite en el telón de fondo, de la misma manera que se hace con arena. La yerba me dio una textura que me generó una dificultad nueva, pero yo quería que los recuerdos y deseos del amigo se hicieran con la misma materia de lo que beben y comparten: el mate; símbolo de amistad.

Enseñanza de viajero
"Si alguien me dice que hay un pueblo que adora la corneta, más que discutir o teorizar al respecto, agarro una mochila y voy a verlo. Para quien viaja, nada es lejos. Por lo tanto, como artista, viajar me abrió el camino y me hizo eliminar las fronteras. Hoy por hoy no me preocupo si estoy dirigiendo teatro, escribiendo un libro, haciendo una película, diseñando un diario o actuando. El viaje te enseña que las cosas las hace quien se anima". (Sergio Mercurio)

((Artículo publicado en la revista CarasyCaretas, 06/2015))

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