la canción en la cara


La obra de Franny Glass, en cada uno de sus discos y a través de cada una de las formaciones que ha elegido Gonzalo Deniz para grabarlos y ejecutarlos en vivo, puede sintetizarse en el impulso por encontrar nuevas vestiduras, o por lo menos jugar desvíos o variantes que lo alejen de zonas ya transitadas. Probó, en el debut Con la mente perdida en intereses secretos (2007), el despojamiento absoluto: guitarra y voz, en plan lo-fi, lo que equivale a decir canciones peladas, que a la distancia adquieren leyenda de marmita, de fuego original, de identidad básica que reside en repeticiones, melodías hipnóticas y textos de aguda poética cotidiana.
Hay un cuerpo tirado en la calle (2008), el segundo disco de Franny Glass, continúa el plan y Deniz no se mueve un ápice en sus composiciones, aunque evidencia una transición a un formato banda electroacústica. Es un disco que concreta y culmina la primera etapa de Franny Glass. Y cuando tomaba forma la asociación sonora con Guile Berta en el rol de productor, empezaron las invitaciones a festivales y la necesidad de replantearse la identidad de esas mismas canciones. A medida que su música empezó a difundirse en Argentina, España y México, surgió la necesidad de Deniz por investigar raíces, el viejo dilema de tener que irse tan lejos para encontrar lo propio. El colega español Xoel López, en rol de productor artístico, sacó en El podador primaveral (2011) una mutación Franny Glass, provocando la distancia geográfica y emocional un fino diálogo con una indisimulable influencia cabreriana. Pero, como quedó más que claro, la canción seguía siendo la misma, ese sello Franny Glass inconfundible pese a los nuevos arreglos y ropajes. Empezó a notarse si una diferencia en los textos, más económicos y cuidados, perdiendo en humor y frescura pero ganando en lirismo.
El cuarto escalón fue Planes (2014), otro salto hacia adelante, con la propuesta de resolver el problema del formato sonoro ideal para las canciones. El resultado, con Berta nuevamente tomando las riendas y una pequeña banda eléctrica en la que se integran Matías González, Martín André y Diego Rebella, posiblemente sea el gran disco que siempre buscó Deniz. ¿Qué hacer después de un disco casi perfecto y que todavía no tuvo el reconocimiento que merece? ¿Qué camino tomar, en paralelo al desvío acústico de integrar el proyecto El Astillero junto con Garo y Diego Presa? ¿Hacia qué territorio sonoro llevar las nuevas canciones?
"En este nuevo disco quise, por un lado, continuar la veta de investigación sobre la música popular uruguaya y seguir citando elementos que me interesan de ella en mis canciones. Por otro lado, comencé con la intención de romper las estructuras convencionales de canción que había trabajado en Planes. Hacer canciones que fueran en un mismo acorde, sin cambios de armonía, con repeticiones constantes. Hacer canciones que evolucionaran estructuralmente, evitando la repetición, o al menos evitar la forma convencional y "entreverar" sus partes.
Por último, quise juntar lo que venía haciendo con Matías González, de manera acústica, con la exploración que tuvo lugar en Colonia junto a Javier Vaz Martins, que consistía en incorporar elementos de la música electrónica a mi repertorio. Ambas vertientes me interesaban, pero creía que tenía que elegir una o la otra. Finalmente opté por hacerlas chocar y ver qué pasaba.
Me metí a trabajar en eso sin visualizar un resultado. Luego invité a la multi instrumentista y cantante Lucía Romero para que se sumara a la banda. Guile Berta ya estaba en el barco y había grabado las maquetas".

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El nuevo disco de Franny Glass se llama Desastres naturales y abre con dos canciones que apuestan a contraponer repeticiones con luminosidad. "Mañana sin memoria" y "No es lo que hablamos". Son canciones que evitan las distorsiones y privilegian los blancos, los silencios, lo rítmico. "Con los pies en la tierra/ cuánta tierra en los pies", canta Deniz. Como es habitual, exhiben una gran variedad tímbrica y el fuerte de los arreglos vocales, tanto en los momentos solistas como en coros. Y es en la tercera canción que borda un primer momento encantador, el de una canción perfecta, porque simplemente tiene lo mejor en cuanto a arreglos y 'choque' de lo acústico y lo electrónico, y se suma el fraseo hipnótico de "mientras el viento sopla afuera", centro gravitatorio de un swing que dan ganas irresistibles de bailar. Después vienen un par de extrañezas. Cuando se espera que todo siga subiendo, Deniz elige desaparecer y probar a que otros canten sus canciones: Wagner Moura en la bossa adulterada "Tanta mala suerte" y Josefina Mac Loughlin en el borde electropop de "Con ese amor". ¿Cuál es el sentido de este desvío tan radical? ¿Qué es lo que Deniz decide probar con esta decisión tan extraña para un cantautor? De algún modo, es una forma de medir sus canciones desde otras texturas.

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"El hecho de invitar a Wagner Moura hizo que reintegráramos una canción al repertorio que a mí no me convencía desde el punto de vista de mi interpretación vocal y el sentido de la misma dentro del disco, algo que a mi entender se resolvió con su participación. Y el hecho de tener un cantante invitado me hizo pensar en invitar a alguien más, para lograr un equilibrio. Entonces pensé en Josefina Mac Loughlin, y ella vino a resolver el problema de cómo ibamos a arreglar su canción, con la que veníamos luchando hacía meses. El hecho de que la cantara ella me hizo probar variantes que no había pensado, y terminamos llegando a una versión superior a las que habíamos intentado anteriormente... A decir verdad, quizá por no cantar yo, son las que me producen mayor satisfacción al escucharlas, y son mi tramo favorito del disco... También quiero decir, sobre esa parte del álbum, que me interesa esa sensación de que el reproductor enloqueció y te llevó a escuchar otro disco, para después volver".

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Lo que vuelve, sin embargo, no es lo mismo. Es otra cosa. Después de la transición de "Tremendo estruendo", se vienen dos grandes canciones, esta vez con la guitarra eléctrica de Matías González haciendo un poco de ruido, con crescendos más épicos en las voces y en los teclados: "Técnicas para hacer fuego" y "Cuando es volar y cuando es caer". Es un disco corto. De pocas canciones, todas simples y directas. Y que se reserva un gran final, el de "Cada corazón tiene un lugar". Es un disco que muestra varias versiones de Franny Glass, pero que se escucha con más aire y con más luz que en discos anteriores. Es un disco que agrega el color blanco a una secuencia que había empezado en tonalidades acaso más oscuras. Es un disco en el que Deniz ya no se preocupa tanto de ser o no ser y simplemente se divierte encontrándole el mejor vestuario a su intacta fábrica de canciones.

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"La primera mitad del disco, la más extrema desde el punto de vista musical, y desencantada desde el punto de vista de las letras, fue compuesta mientras esperaba a mi primer hijo. Uno podría pensar que en ese estado va a componer canciones dulces y de amor a la vida, pero estaba más preocupado por el tipo de mundo al que estaba trayendo a un ser humano. Luego de su nacimiento aparecieron canciones más luminosas y esperanzadas, que vinieron a dar un equilibrio al total. El final del disco es claro en ese sentido. Todo esto sin llegar, por suerte, a 'la canción para el hijo', ya que no me interesa hablar de mi vida privada en las canciones y no me siento tan buen compositor como para expresar ese tipo de sentimientos en la música que hago.
Puedo entender que sea un disco difícil. Para el que lo ve de afuera puede parecerse a un salto. Pero yo estoy muy metido dentro del proceso desde hace al menos dos años, por lo que me parece de lo más natural... Me interesa ese cambio constante para mantener fresca la composición, la producción. Me pasa tanto con las canciones ya editadas a la hora de tocarlas en vivo como con el material nuevo, que elijo producir de manera diferente a lo próximo anterior. No creo que sea la mejor manera de trabajar, pero es con la que me siento más cómodo. A veces me pasa que abandono ciertas canciones, o cierta manera de tocarlas, y a los años vuelven a aparecer, renovadas".

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