aquellos años infames


Después de la lectura de "Los misterios dolorosos", novela de Lalo Barrubia publicada por HUM, ocurrieron algunas cosas:

1. Sentí la tentación -y la reprimí inmediatamente- de hacerle ciertas preguntas a la autora sobre las fronteras entre ficción y autobiografía.

2. Entendí que escarbar en ello suele ser innecesario, acaso morboso.

3. Entendí, también, de las negativas varias que obtuve de Lalo -en oportunidades anteriores- a dar testimonio sobre "aquellos años": me refiero a testimoniar sobre revistas subte, movida rockera posdictadura, esos años en que escribió el poemario "Suzuki 400", artículos en "La oreja cortada" y que salió en la película "Mamá era punk" diciendo que había que irse del país, que ella se iba a ir del país, cosa que finalmente hizo.

4. Así que no le envié ningún e-mail, como otras veces hice: después de la lectura de "Arena" (primera de sus novelas, escrita en Suecia, donde se radicó en los primeros años 2000) y después de devorar los relatos de "Ratas" (que la confirmaban una de las voces más potentes de la literatura uruguaya contemporánea). En esta ocasión, tras la lectura tardía de "Los misterios dolorosos" -la demoré tal vez porque no me animaba, porque intuía que allí habría más preguntas que respuestas- consideré inútil saber algo más que lo que está escrito, porque con este libro pasa exactamente lo que pasa con los grandes relatos: lo que importa es lo que no se dice, lo que está en los bordes, el residuo.

5. "Los misterios dolorosos" es una novela poderosa.

6. Es una novela firmada por Lalo Barrubia (que en verdad no se llama así, pero eso poco importa). Es una novela en la que se cuenta la historia de María (personaje que es y no es Lalo, pero eso ya dijimos que es un dilema innecesario).

7. Siento que esta enumeración es un desvío que evita hacer foco en una novela que literalmente ilumina una suma de misterios, muchos de ellos dolorosos. Ya no está la arena lisérgica, punk y descarriada de su primera novela. Ni la falta de piedad de tantas ratas que andan sueltas. Ni los aires de otras novelas y poemas que aún no leí y me esperan para otros momentos y contextos. El viaje de Lalo es a la infancia, al barrio, a la familia, a la adolescencia de María, lo que implica un viaje a las marcas de una mujer que intenta escribir un libro sobre sí misma, para explicarse, para expiar ciertas cosas que fueron pasando y trata de entender. Pero ese viaje -se sabe- es imposible, y a mí -luego de la experiencia de lector- también se me escurre todo indicio de verdad, porque lo que se expone sobre María son fragmentos de lo que Lalo cuenta sobre su pasado en Uruguay ("en esos años infames que los periodistas culturales creen dinámicos y coloridos", y es ahí donde entiendo que Lalo está exigiendo que no hagamos preguntas) y sobre su presente en Suecia ("y todavía se pregunta por qué hay gente que le gustaría leer estas cosas", reflexiona María, en una vuelta irónica de saberse lejana a todo heroísmo).

8. Entonces, vuelvo a sentir ganas de seguir leyendo, pero el libro se terminó, por lo menos este libro que cuenta de misterios dolorosos y uno se entera de lo difícil que fue crecer en ese contexto de años infames, sí, infames, porque los niños de la dictadura, adolescentes en los ochenta, tuvieron dos o tres problemas no del todo resueltos: idealizaron la primavera democrática y no pactaron y se volvieron punks o algo parecido y vieron todo gris y se hicieron mierda y quisieron irse del país y nadie los entendió demasiado y Lalo y un poco también Escanlar son sus mejores relatores y ahora, allá en Suecia, o en cualquier otra parte del orto del mundo, suelen sentir esa sensación de que llegaron tarde a todo, un problema generacional, aunque también le pasa a otras generaciones, porque de alguna manera todos llegamos tarde a todo, como María y temo que el comentario de este libro doloroso se vaya literalmente al carajo.

9. El libro de Lalo habla un poco de esto. Y de otras cosas: de iniciación, de represión familiar, de amigas traidoras, de machismo y clases sociales, de la crisis del 2001, de otros amigos un poco frikis, de soledad, de agujeros y de los momentos en que ella -María- fue dándose cuenta que todo empezaba a salir francamente mal.

10. Y un día se fue. Y un día se puso a escribir. Y poco importa si es ella, si es otra, si es autoficción (que por cierto está tan de moda) o simplemente Lalo pone el cuerpo en la escritura (lo viene haciendo desde "Suzuki 400", por lo que no es novedad). Lo que importa es que el juego literario potencia lo que se cuenta y que es una muy buena novela, que duele, que pega, que deja bien claro que la verdad no existe y que la autobiografía podría ser considerada una derivación perversa de la ficción, como un libro que se va volviendo borroso después de leerlo e intentamos decir algo acerca de él y enumeramos once ítems.

11. "Todo lo que yo escribo es autoficción, y al mismo tiempo no" (Lalo Barrubia en entrevista con Lourdes Silva y Cecilia Gerolami, blog Fósforo).

1 comment:

http://stranaterra.blogspot.com/ said...

Es terrible....Todavía no he leído la novela, tal vez no lo haga, no lo sé, aunque creo que sería una especie de catarsis el hacerlo.....Igualmente, en algún momento sí pude "pispear", a vuelo de pájaro, alguna que otra sinopsis....Pero si algo me llamó poderosamente la atención (todo, en realidad, captó mi atención)es una frase de alguna forma "delatora": la sensación de "llegar tarde a todo"...Sensación de que efectivamente, como bien dices, todas aquellas personas que fuimos niños en la dictadura y adolescentes en los tristes años de la post-dictadura,sí, post-dictadura y no "primavera democrática" u otros "infelices" eufemismos que he visto y escuchado por ahí en estos últimos lustros, sufrimos....Es bueno, supongo, aunque no en el sentido de "mal de muchos, consuelo de zonzo", llegar a toparse en una definición (por decirlo de alguna forma) así...Nunca hice terapia ni análisis, demás está decirlo....Pero creo en lo que alguien alguna vez dijo, de que "donde falla la literatura, no hay análisis que valga" (en realidad traduzco literalmente de una novela de Aldo Busi, autor italiano cotemporáneo)...Es bueno, quiero decir, llegar a percatarse de que como individuos, después de todo, no estamos tan solos cuando una o varias voces, ya sea desde una novela o, en tu caso, desde no sé si crítica, reseña o como quieras llamarle, hace referencia a un tema generacional tan doloroso o, por lo menos, angustiante, por momentos. Esa sensación, justamente, de "llegar tarde a todo"....Tema hondamnete humano, transversal de toda generación, en realidad, pero muy cercano, en especial, a todos aquellos, me parece, que pertenecimos-emos a cierta generación, producto-hija-resultado de toda una época. En fin....Gracias mil por tu trabajo y todo lo que hacés.

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