vivir en el odio y en la incorrección




“la idea de ser solidario con el medio nunca se me había ocurrido; era como una atrofia en mí, una carencia. no estaba muy claro que la sociedad pudiera sobrevivir mucho tiempo con individuos como yo; pero yo podía sobrevivir con una mujer, apegarme a ella, intentar hacerla feliz”.lo dice y lo afirma michel, no houellebecq. el tal michel, que protagoniza la novela plataforma, es un parisino políticamente incorrecto, aburrido hasta el hastío, que decide –tras la muerte de su padre- darse una bocanada de aventura con un poco de turismo sexual en tailandia. el azar lo lleva a conocer y enamorarse de valérie, una joven y ambiciosa ejecutiva francesa. juntos rediseñarán las rutas turísticas, alimentarán el desasosiego con decenas de miles de euros y sensualidad. un poco antes del final feliz, que parecería sepultar el infinito cinismo de michel, ocurre lo inesperado: un atentado fundamentalista en un hotel tailandés acaba con el amor, con los negocios y da el golpe final de plataforma. michel decide abandonarse, no sin antes –vuelta de tuerca definitivamente digna de paul auster- escribir la novela.
plataforma es una gran novela, quizás una de las más salvajes y bellas que se hayan escrito en los últimos años. en esa lista podríamos agregar desde mi cielo de alice sebold, el libro de las ilusiones de auster, o quizás la lectura tardía de sin destino de imre kertesz. y justamente, vale la apreciación: si el drama del holocausto desde la mirada del nóbel húngaro aparece como una posible metáfora del siglo veinte, la excitante plataforma puede inscribirse como la mejor novela para mirar –sin preconceptos ni cegueras- los primeros días del siglo veintiuno.

:: novela totalla lectura de plataforma puede llevar a engaños en su primera mitad. houellebecq utiliza las artimañas pos minimalistas de autores como bret easton ellis; de modo que la escritura contagia el hastío desde la crónica de la superficie, tanto del personaje como de la trama. esta, sin embargo, parece ser la mejor forma de narrar a personajes tan cínicos e individualistas como michel, una suerte de bateman agrisado (más kafkiano que dostoievskiano), a quien su propia condición le impide explotar más que en el discurso. en las antípodas está del asesino serial del tipo bateman. el tipo de personaje contenido ya lo había trabajado hoeullebecq en ampliación del campo de batalla, apropiándose del protagonista de el extranjero de albert camus para rediseñarlo, varias décadas más tarde, en una versión más introvertida. castrado emocionalmente.
así, casi sin golpes de efecto, houellebecq demuestra su maestría para hacer trascender de la superficie los grandes temas que hacen a nuestro tiempo. a saber, y sin limitaciones de espacio ni de brillantez, michel (no houllebecq, sí el personaje), desliza su posición políticamente incorrecta sobre diversos problemas: el conflicto entre la economía productiva y la economía especulativa; el conflicto, dentro de la primera, entre el sector primario y el terciario, particularmente lo que ahora se denomina “gestión de la información” y sector turístico; una amarga visión de cuba; la crítica al trabajo desaforado y al consumismo; su teoría sobre la juventud marginal; las revistas de moda y nuevas tendencias; la política, elecciones, democracia, etcétera; la economía de mercado en general y la decadencia de occidente; y, con especial énfasis de acuerdo a la trama de plataforma, la religión musulmana y en especial el fundamentalismo.
plataforma alcanza el dudoso estatus de novela total, pero sin las pretensiones de los escritores literarios y sí con los atributos de un fuerte equilibrio entre los clásicos de la literatura y la filosofía con la cultura pop. en cualquier caso, la novela es extremadamente moderna, y eso es uno de sus mayores atractivos.

:: un tipo con suerte a veces los grandes artistas tienen buena suerte. en el caso estricto de michel houellebecq –el más cotizado de los novelistas franceses contemporáneos- la buena estrella indica que se le acuse de “misógino” y “racista”. si eso supone que su último libro plataforma sea considerado políticamente incorrecto por algunos y obra maestra por otros, y que las ventas igualen o superen los niveles de best-sellers livianos, quiere decir que –por ejemplo- tengamos posibilidad de leer, en los suburbios de la aldea global, un gran libro escrito hace apenas quince minutos por el autor de ampliación del campo de batalla y las partículas elementales.
houellebecq dice que detesta la literatura del siglo veinte y marca entre sus excepciones a bret easton ellis con su novela glamorama. dice que su colega escribe del jet-set norteamericano, pero que en su caso sus personajes son “clase media” porque un francés debe ser un poco más modesto. suele ser un provocador en las entrevistas, pero mejor es que nos centremos nuevamente en plataforma, su última obra, que el azar (otra vez, esa marca) quiso que se publicase en su primera edición francesa una semana antes del 11-S y quedara con el mote de “anticipación”. una novela que incluye –entre otras zonas riesgosas- algún que otro ataque verbal al islam por parte de su protagonista.

“está claro que uno puede seguir con vida sólo porque alimenta un deseo de venganza”, dice michel. “mucha gente ha vivido así. el islam me había destrozado la vida, y desde luego el islam era algo que podía odiar; durante los días que siguieron, intenté sentir odio por los musulmanes. me salía bastante bien, y empecé a prestar atención otra vez a la información internacional. cada vez que oía que un terrorista palestino, un niño palestino o una mujer palestina embarazada habían sido asesinados en gaza, me estremecía de entusiasmo pensando que había un musulmán menos. sí, se podía vivir así”.

michel es crudo, violento. es una pequeña bomba de odio. como tantos en las grandes ciudades. descree de la política, de las ideas, de las religiones y de los sistemas. y cuando, mediante el amor –una cura moral que define houellebecq como el único camino- encuentra un motivo para salir del cinismo y la apatía, más allá de la venganza. y después del “atentado”, en donde su mundo privado vuelve a descomponerse, se encuentra en un nuevo callejón.
si la desaparición de las normas sociales era el tema de ampliación del campo de batalla, si hemos pasado a ser individuos libres y deprimidos (tema de las partículas elementales), la única salida de este callejón global de plataforma es el amor... el amor o la destrucción. en fin, la novela narra el ascenso a una plataforma de amor. el ascenso y la estancia. y también el vuelo.

:: asuntos austerianos
plataforma, casi extrañamente, como señaláramos, podría ser señalada como la gran novela de amor de nuestro tiempo. no en vano, no son pocos los críticos que hablan de ella como la gran primera novela del siglo veintiuno. pero hay otro detalle, que no debe escapar a los fanáticos de paul auster.
la desventura de michel parte de la muerte de su padre y el cobro de una herencia. un viaje que tiene sus deudas con la música del azar, del autor norteamericano. la constatación del dolor por no sentir dolor, una herencia desmedida para un pequeño-hombre-común, y el escape a través de un viaje liberador. grandes temas austerianos que retoma houellebecq y, sobre todo, que se abren en varias citas al azar, y se cierran en ese final clásico de la manera auster, en que el libro se justifica a sí mismo. o sea que plataforma es, ni más ni menos, la biografía – libro de michel (no houellebecq), escrita por él mismo al final de su alocada carrera en busca del sentido de la vida.

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