pasión librera



Montevideo es una ciudad que mantiene una pequeña pero resistente red de librerías independientes, desde las tradicionales adyacentes a Tristán Narvaja, dedicadas a libros de segunda mano y a textos técnicos, hasta casas con una impronta de librería-boutique que se mantienen en algunos barrios, como Ciudad Vieja, Cordón, Parque Rodó y Pocitos.
Hacía falta un paseo nocturno de este tipo en Montevideo, una "noche de librerías". No solamente por lo que implica agregar a la agenda cultural una noche dedicada específicamente a la actividad literaria, sino por la importancia de darle visibilidad a un sector que la pelea desde hace años, el del librero independiente, a contramano de lógicas de consumo que tienen que ver con los grandes centro comerciales y las cadenas.
Alcanza con leer la lista de tiendas que se sumaron a la convocatoria de la Noche de las Librerías, para advertir la presencia de casas tradicionales como Feria del Libro, Pocho, América Latina y Más Puro Verso, pero, y sobre todo, de esos locales más pequeños como Pocitos Libros, Las Karamazov, Lautréamont, Isadora o La Lupa, entre otros, en los que coinciden, no solo el oficio del librero sino una relación muy particular con clientes-lectores. Lugares donde cabe la posibilidad además de encontrar ediciones de un sector no muy contemplado en las redes de distribución: las editoriales independientes de narrativa y poesía. De hecho, esta parece ser una apuesta central en la convocatoria del Centro Cultural de España, que abre su hall a una muestra de libros del Frente Latinoamericano de Editores, de la Coop, del Colectivo Sancocho, CADA y de la experiencia Gato Peludo.
Leo Silveira (Pocitos Libros), Jorge Artola (Diomedes Libros) y Martina Seré (Las Karamazov) son tres libreros que tienen bien clara el aporte que implica para el sector este tipo de movidas.

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¿Qué se puede encontrar en las librerías independientes?
Leo Silveira:
Las pequeñas librerías, las de barrio, con atención de boutique, son lugares donde los lectores pueden encontrar una selección depurada, una curaduría en cierta forma más caprichosa y la recomendación confiable de los libreros tradicionales. En las librerías pequeñas, el ritmo de trabajo permite conocer más a los lectores, generar un espacio de conocimiento de sus gustos. Incluso cuando llegan las novedades, algunas veces ya tenemos en mente el destinatario.
Jorge Artola: La librería independiente habla de otras luchas, quizás no tan trascendentales pero muchas veces más urgentes: mientras algunos apuestan a grandes superficies -no lugares-, otros creemos fervientemente en espacios humanos de encuentro, de sociablidad y de afectos barriales. Esos pequeños momentos que le cambian la vida a la persona, en el cual se puede colgar a charlar de un tema y sus infinitas variaciones a travás de los tiempos. Eso también es una librería, un lugar de encuentro con otros y con el mensaje de generaciones precedentes y los que sueñan y escriben hoy también.

¿Cuál es el público que se acerca?
Martina Seré:
Gente a la que le gusta leer y gente a la que le gusta regalar libros. Todos buscan disparates. Ofrecemos un espacio hogareño, para que puedan buscar con comodidad.
L.S.: El público que se acerca es mayormente de la zona, pero también en nuestro caso, llegan por recomendaciones de otros lectores, de viejos clientes y vienen desde lejos (incluso desde el exterior, cuando están de visita en Uruguay) buscando un espacio donde encontrar ese “valor agregado” que tiene la buena atención, el dedicarle el tiempo necesario, la experiencia del oficio y un lugar donde compartir la misma pasión por los libros.

¿Cómo se vive la aventura de ser librero en estos tiempos?
J.A.:
Me sería muy dificil imaginarme haciendo otra cosa; no por conservadurismo, sino porque el universo de los libros te va generando una atracción creciente a lo largo de los años. Luego de 33 años en este universo, hoy lo disfruto mucho más; hay más ediciones, más temas y uno también fue cambiando y forjándose con diversas lecturas y con los aportes de otros lectores en una mágica comunión. Sigue siendo el mejor trabajo que se puede soñar. Obviamente hay que lidiar con lo económico, pero el paraíso tiene sus costos.
L.S.: Es claro que ser librero “independiente” es una especie de apostolado. Es trabajar en lo que te apasiona y es claro que trabajás más que en un empleo en relación de dependencia empresarial, pero esa misma pasión relativiza la carga.
J.A.: ¡Tiene además el sabor de la adrenalina! Hay aventura, hay pasión, pero antes que nada compromiso con una causa que viene de la noche de los tiempos: el conocimiento, algo tan molesto para algunos. Porque los libros te remiten a la idea libertad, y como son la extensión más perfecta de la mente, también de la diversión, del desenchufe y de lo bello.

¿Qué expectativas tienen de esta primera Noche de las Librerías?
L.S.:
Con respecto a la primera Noche de las Librerías, creo que ya de arranque es positivo que las librerías independientes y los libreros se unan en una tarea común. Es sano y necesario. Hace un tiempo hubo algún intento que no llegó a cuajar, pero por suerte para esta edición y gracias a la gestión del CCE se mancomunan casi una treintena de lugares.
M.S.: Esperamos que los lectores aprovechen y descubran librerías a las que no acostumbran ir. Es cierto lo que plantea el CCE; nuestra ciudad cuenta con muchas librerías, de afinidades y rasgos variados, que vale la pena recorrer.
L.S.: Algo interesante también es la variedad de ofertas culturales que se conjugó en la grilla, con presentaciones literarias, lecturas de poesía, charlas temáticas, cine, pintura muralista y música en vivo. Espero que sea la semilla de una plantita que crezca año tras año. Para eso hay que cuidarla entre todos, porque es una herramienta que además de la parte comercial le agrega un valor cultural-turístico a la ciudad, como se hace en otras ciudades del mundo desde hace años.
J.A.: Es una excelente idea, fermental. Se va a implantar en nuestra identidad rápidamente. Los uruguayos tenemos pasión por las librerías. En Montevideo hay un número importante y hay gente muy calificada y amante del metier. Y es impactante la organizacion del CCE. Nosotros vamos a tomarlo como lo que es: una fiesta.

¿Qué importancia tienen las pequeñas librerías para una ciudad como Montevideo?
L.S.:
Las librerías pequeñas son fundamentales para mostrar y defender las ediciones de autor, de editoriales pequeñas y mantener la llama en alto de la recomendación persona a persona, el verdadero entramado de las redes sociales. La interacción entre los diferentes protagonistas de la cultura. Son parte de la identidad de cada barrio y por eso deberían tener un poco más de apoyo de la municipalidad y de las autoridades del MEC, sobre todo en estos tiempos de fragmentación cultural. Por eso bienvenidas sean estas movidas en favor de las librerías.
M.S.: El tamaño en definitiva no importa, ¿verdad? Lo importante es que existan librerías independientes, atendidas por sus propios dueños, y por más libreros si hace falta; librerías críticas, con identidad, con cabeza y con amor irremediable por el rubro.

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