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"Ustedes, que escuchan esa música de mierda: les gusta sufrir"

Así, con este acto de violenta honestidad brutal, empieza una de las buenas y ácidas canciones del disco debut de Desayuno Continental. La banda acompaña el sarcasmo del cantante Santiago Pepe con un pop estridente, de guitarras agudas, bajo y batería sintonizados en un pogo liviano, a los que se suma un arreglo de teclado que vuelve aún más consistente y poderoso el muro de ruido.
Una banda que tenga en su repertorio una canción de la altura auto-irónica de "Ustedes", merece el mayor de los respetos. Pero hay más, como la definición de principios de 'Todas las mentiras que querías escuchar' ("No sé qué dije, no es tan importante/ no me tomes en serio, soy un comediante"), o el retrato de un bizarrísimo 'Braian Skywalker' ("Y si el mundo me hizo plancha/ no tuve opción/ cuando menos te lo esperes escuchás mi moto"). Las canciones de Desayuno Continental se vuelven adictivas, como debe ser en el pop. 'Carisma y actitud', la última del recorrido, es una que compite por ser la mejor del disco, pero esa sensación no hace otra cosa que demostrar lo inútil de tal búsqueda cuando se reinicia la escucha y se vuelven a escuchar historias tan losers y efectivas como las de 'Comprar cigarros' o 'El mago'.
Suena a post-punk. Es post-punk, pero el de tres minutos y conectar más con el pop que con otros desvíos. No hay depresión, lo que asoma es el cinismo y las ganas de provocar con elegancia. Como lo que están haciendo, en este mismo tiempo y contexto, bandas madrileñas como Los Punsetes o Juanita y Los Feos, todos continuadores de una larga tradición en la que no faltan grandes comediantes del pop como Jonathan Richman o Ariel Pink, y a no olvidarse de unos cuantos y muy honrosos antecedentes locales en ese borde cancionístico de un pop más o menos friki: Exilio Psíquico, Max Capote, Riki Musso, Julen y La Gente Sola, Carmen Sandiego y La Nelson Olveira.
Las letras de Santiago Pepe son demoledoras. Pero son además inseparables de la banda, de esos tres minutos de pequeños envoltorios rítmicos que acompañan sus palabras, las acentúan, las celebran, e incluso queda espacio para que las guitarras de Inti Piccioli y Juan Young encuentren lucimientos varios, lo mismo que los teclados de Laura Uriarte. Todo eso es lo que hace que el cóctel funcione, que suceda la magia de la canción. Mención aparte merece la producción artística, de alguien que sabe mucho de todo esto: el guitarrista Orlando Fernández, que entre otras cosas es un experto en post-punk español y supo integrar la aventura musical de Exilio Psíquico junto con Maximiliano Angelieri.

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Todas las mentiras que querías escuchar es un disco con mucha adrenalina y un pop de banda muy cuidado. ¿Cómo fueron llegando a este sonido?
Santiago Pepe:
El sonido en gran parte es responsabilidad de Orlando Fernández, que nos grabó y nos dio una gran mano con todo. Le llevamos algunas referencias de cómo queríamos sonar y le fue buscando la vuelta. En general, los temas de este disco partieron casi todos de una maqueta grabada con un teclado y una batería electrónica, pero en el momento en que la banda se apodera de la canción, es como que le dan la velocidad y la fuerza que terminan teniendo y que está reflejada en el disco.

¿Cuáles son esas referencias que le llevaste a Orlando Fernández? ¿Cuál es el pop que te gusta?
S.P.:
Me interesa la reintepretación de los ochenta y noventa que hacen Ariel Pink, John Maus, Neon Indian, hablando de algo que se esté haciendo más o menos ahora. Después, bueno, nunca superé mi etapa de los Clash e Iggy Pop. Siempre me llamó la atención la forma que encontró Iggy de "venderse" en los ochenta sin conseguirlo del todo. Ese es el pop que me gusta. También David Bowie, Stiv Bators, Cheap Trick, Talking Heads, Jonathan Richman, Guided by Voices. Pero la verdad es que nuestro disco terminó siendo mucho más pop de lo que queríamos, y eso creo que terminó siendo así porque la estructura pop en la canción es la forma que tenemos de entendernos en la banda. Vamos para ese mismo lado. Yendo a las letras, específicamente, me gustan sobre todo las de Nick Cave y las de Jarvis Cocker.

Precisamente las letras de Desayuno Continental adquieren un protagonismo casi esencial. Esto no es muy común últimamente en el rock y en el pop...
S.P.:
Creo que muchas veces los músicos escriben la letra para llenar un espacio y poder terminar la canción. A mí siempre me gustó el valor de la palabra en la música, ver cómo se complementan. Y aunque no lo consiga siempre, me gusta buscarle la vuelta para que no sea siempre lo mismo. La canción 'Todas las mentiras que querías escuchar', por ejemplo, teniendo la melodía pensé que podía ser una canción de amor, pero enseguida se convirtió en una canción sobre alguien que pide disculpas sin ganas. El caso de 'Braian Skywalker' fue otra cosa, como que me armé la historia mirando unos videos de Youtube y cambiándoles la letra. A veces agarro canciones que me gustan, pero que la letra me parece que no dice nada, y pienso qué letra me gustaría que tuvieran. Y cuando está pronta esa letra, le pongo una música diferente y ahí está. Pasó con varias de este disco.

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