melodías voladoras


Vittorio Cacciatore, el diseñador y autor de la ilustración de portada de Caminos, captó a la perfección el sonido de Polaroids. Esa percepción, sin embargo, se aclara solamente después de darle un par de escuchadas: se trata de canciones luminosas aunque esencialmente nocturnas. Esa paradoja se resuelve con melodías que vuelan a baja altura, que planean en una sicodelia leve y ondulante, construida por paredes de guitarras, arreglos de teclados y secuencias rítmicas que buscan más la hipnosis que contagiar al baile.
Son diez canciones, de nombres breves: "Vivido", "Moneda", "Alba", solamente "Ojos ciegos" lleva dos palabras en su título. Todas ellas coloridas, iluminadas, concretan un muy buen ejercicio de indie-pop, o como quieran llamarle al talento de armar canciones agradables, dulcemente hipnóticas, pero sin excesos, todo trabajado con las armas convencionales de una banda, herramientas propias del pop-rock y arreglos que incluyen guiños al folk, a la sicodelia o incluso al rock progresivo. Claro, las que mandan son las guitarras de Federico Acosta y Federico Pugliese. Y crecen en el diálogo con las teclas de Martiniano Olivera (ex Zero, ex Rendher), que hace un buen trabajo finísimo en cada una de las canciones, en dupla con un arreglador de lujo que aportó algunas líneas de sintetizadores: el músico electrónico Fede Deutsch.
Y hay una gran sorpresa, que ya se había advertido tímidamente en el debut de Polaroids y en este disco se impone como una revelación: la voz de Federico Acosta. La claridad de los arreglos vocales, la forma en que apoya los vuelos melódicos, el tono monocorde y dulzón que calza a medida con el sonido de la banda, provocan que todo funcione como uno de esos hermosos discos de La Buena Vida o de Grandaddy, por poner dos ejemplos bien diferentes pero que guardan de alguna manera relación con el camino que recorren los Polaroids.
Hacen pop, sí, en un lugar difícil como es Uruguay, sino pregúntenle a los Boomerang, a los Mersey, al productor de Caminos, el gran Max Capote, que la pelean desde hace muchos años con suerte dispar. Y juegan en un terreno menos adrenalínico, lo que hace a su propuesta acaso más interesante, ya que hay muy pocas propuestas "climáticas" en el territorio pop local, exceptuando los siempre elegantes discos de La Foca. 

((artículo publicado en revista CarasyCaretas, 05/2015))

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