la máquina del tiempo

Barrientos, Fuguet, Pepi Goncalvez y Gamboa en FILBA. 

(anotaciones de un domingo de setiembre de 2014)

Estuvo de visita por Montevideo, en estos días de Filba, el amigo Alberto Fuguet, el mismo que escribió Mala onda, novela que abrió desde Santiago el camino de aspirantes a escritores que -hartos del realismo mágico y de los compromisos poco literarios del jet set del boom- bosquejábamos relatos urbanos, de atmósfera acaso rockera, todos lectores voraces de Easton Ellis, Welsh y el viejo Bukowski. Entre otras cosas, Fuguet haría conocer a Escanlar fuera de fronteras, en la antología Macondo, con la convicción de que Gustavo -quien le había hecho llegar un ejemplar de Oda al niño prostituto a la redacción de El Mercurio- era el más auténtico macondiano, cronista adelantado en ambiguar ficción y biografía, dueño de una prosa única: áspera y directa. Cien por ciento punk.
La relación Escanlar-Fuguet, un juego de sombras y de proyecciones a distancia, se volvió literatura después de la muerte de Gustavo: un primer escrito-obituario en el blog, la invitación de Leila Guerrero para que Alberto escriba un perfil Escanlar, los días en Montevideo tras los rastros del escritor y sus mundos íntimos, el borrador de más de sesenta páginas, la primera publicación en el libro colectivo Los Malditos y una segunda y remixada versión en su "cartografía" Tránsitos, largo texto fragmentario en donde comparecen, en sucesivas capas, las lecturas que arman (y desarman) la identidad de él como autor. Fuguet y sus espejos. Fuguet y su alter-ego Faith No More, por ejemplo, parte de la historia que pienso desarrollar en otro relato, y momento de detener esta intro que se va larga y se desvía de lo que realmente importante. Alberto me contó, en este último encuentro en Montevideo, mediodía de sábado en el bar Flores, la historia de cómo se convirtió en guionista de las curiosas performances de los Faith No More en Chile. Me contó también de algunos hilos secretos que han imposibilitado -hasta el momento- que los lectores montevideanos tengan acceso a ese brutal texto que escribió sobre Gustavo. Y al final de un largo café, me dice algo no menos inquietante: "A la noche iremos, con (Jeremías) Gamboa, a ver a La Foca".
¿Cómo son los hilos que llevan de Fuguet a La Foca, la banda de Fede González, oscura y perdedora, la misma que cada vez que toca en vivo -por lo menos en los últimos cuatro o cinco años- coincide con las visitas de mi amigo porteño Ruski? Algo estaba pasando. Porque Ruski no se había movido de Buenos Aires. Acompañé a Fuguet hasta el hotel y le dije que vería de acompañarlos. Me distraje a la tarde con una noticia rara, en el twitter. Estaba agregado a una conversación que inició Pepi.

Pepi Goncalvez: "Montevideo anoche estaba preciosa. Tuve mi flashback a los 80 hablando de Rumble Fish y apareció el Ciber"

Triángulo Obtuso Pod: "Alguien alguna vez piensa escribir la historia del Ciber? O eso ya sucedió?"

Pepi Goncalvez: "Creo que es el momento de hacerlo. Lo asaltaron en Bs. As. y tenía la cara cocida con grampas"

G.Peveroni: "Algún dato para ubicarlo?"

Pepi Goncalvez: "No te olvides que el Ciber, como Zelig, tiene el karma de la ubicuidad"

Pepi Goncalez: "Yo te diría que alguna actividad pública en el eje de Ciudad vieja-Centro-Pocitos lo tendrá"

Anatoly Lunacharsky: El Ciber es (permiso, Raymond Chandler) la exageración de una posibilidad"

Pepi Goncalvez: "La conversación fue encantadora, sobre el Montevideo en ruinas de los 80. Me contó que vio a Jorge Nasser en Bs. As.

Jorge Nasser:
Yo lo vi... en la embajada en Bs. As.

Pepi Goncalvez: Parece que sin querer nos metimos en la máquina del tiempo. Quiero cruzarme con Mateo.

Alex De Large: #PersonajesDeLos80 Antolín

Pepi Goncalvez: También lo vi, en la misma vereda de la calle Rincón donde vi al Ciber.

Alex De Large: La calle Rincón es la máquina del tiempo.

Fue lo último que leí en el twitter antes de salir al recital de La Foca. Empezaba a las nueve, en La Experimental de Malvín. La máquina del tiempo estaba en marcha, porque el grupo de Fede tocaba como invitado del regreso de Juan Berhau a los escenarios, que era el plan inicial que yo tenía y que sin saberlo venía a coincidir exactamente con el plan de Fuguet. Él por La Foca. Yo por tres canciones de ADN que Juan me había comentado que volvería a tocar, con Nino y Carlos como invitados muy especiales, al final de su debut con Los Inberhausímiles. Todo pasó muy rápido. A la salida, Fuguet y Gamboa conversan con Fede. La conexión, a esa altura ya la sabía, es cinéfila: La Foca es el grupo fetiche del argentino Ezequiel Acuña, el mismo de Excursiones y Nadar solo, que estará estrenando -en la próxima edición del Festival de Mar del Plata- un falso documental de una banda de rock llamada La Foca. Fuguet, por intermedio de Acuña, se había hecho fan del grupo. Me divirtió el asunto y preferí no agregar otras derivaciones, como la de esa novela que todavía no terminé y cuenta de la historia de Los Suicidas, por ejemplo. Además, era hora de irse, al bar donde se despedía el Filba. Tenía que llevar, lo más rápido posible, a esos dos escritores que habían preferido ver el show de una de esas buenísimas bandas secretas que toda ciudad rockera que se precie debe guardar en sus entrañas. Alberto y Jeremías hablaban maravillas de La Foca. Yo masticaba esas tres canciones de ADN que me volaron la cabeza, mi flashback ochentero.
"¿Adónde es ese bar, el Sandoval, que nunca fui?", pregunto. "A la vuelta del Centro de España", responde Alberto. "A la vuelta de esa calle Rincón", agrega. Y vuelve a estallarme la cabeza. Porque las secuencias siguientes, además de las típicas fotos de despedida, incluirían al legendario Alfredo Swier.
Unas horas después, vuelvo al Twitter. Pepi y los otros habían seguido la conversación por otros #PersonajesDeLos80, a partir de la digresión Antolín. Antes de contar de mi viaje por la máquina del tiempo, encontré un pic de Gamboa que cerraba todas las conexiones: ¡Pepi había estado -y yo no lo sabía- moderando una mesa sobre cine y literatura, la noche anterior, en la que los oradores fueron los mismísimos Fuguet y Gamboa! Allí se había hablado de "Rumble Fish" y posiblemente de la nueva película de Ezerquiel Acuña... Así que tipié:

G.Peveroni: "Acabo de estar con el Cíber. Lo arrimé de Sandoval a Groove. Yo venía de algo más o menos inesperado... en La Experimental tocó ADN"

El que se venía enterando de cosas, después de su inesperada irrupción montevideana, diez años después de irse sin avisar, fue el propio Ciber. Me preguntó por Víctor (Nattero) y le conté que ahora tenía un grupo que se llama El Resto de Nosotros. Se rio. Le divirtió muchísimo el nombre. Intuí que venía recién enterado de otras novedades, bastante más dolorosas. Efectivamente. Había tenido ocasión de enterarse, en las últimas horas, de dos muertes próximas: la de Jelen y la de Escanlar. Maldita máquina, esta del tiempo.

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