mujeres y villanos de shakespeare

Pablo Robles en "Los villanos de Shakespeare".
Dos espectáculos teatrales montevideanos atraviesan distintos personajes shakespereanos y proponen miradas contemporáneas sobre la obra del gran dramaturgo isabelino. Las mujeres en un caso y los villanos en el otro. María Dodera convocó, para el armado y montaje de Las mujeres de Shakespeare, a un elenco encabezado por Susana Anselmi y Carlos Schulkin, quienes se encargaron de la dramaturgia junto a Laura Echenique. Estrenaron hace más de un año, en el verano de 2015, fueron uno de los impactos escénicos de la pasada temporada, destacaron en el Festival Shakespeare de Buenos Aires, y están de gira por distintas ciudades del país. Los villanos de Shakespeare, por otra parte, es un espectáculo que lleva la firma de Steven Berkoff, autor británico del que se había estrenado en Uruguay una sola de sus obras, Decadencia, que diera que hablar por su humor ácido y transgresor. El director Marcelino Duffau hacía varios años que quería llevar a escena esta pieza de Berkoff, centrada en los personajes malvados, agrios y perturbados de Shakespeare, y convocó para ello al actor Pablo Robles y a un equipo artístico en el que destacan la escenógrafa y vestuarista Ana Arrospide y el músico Nando Chitnisky. Se estrenó en marzo en la Zavala Muniz y se esperan más funciones. 

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El gran elenco de "Las mujeres de Shakespeare".
¿Por qué decidieron, en cada caso, trabajar en espectáculos que proponen miradas contemporáneas y relecturas sobre personajes shakespeareanos?
María Dodera: Todo empezó, en mi caso, como un juego. Como un desafío a la imaginación, de sentar en una mesa, a las mujeres más icónicas de Shakespeare: Lady Macbeth´s, Julieta, Desdémona, Gertrudis, Ofelia y Titania, para que compartieran la ceremonia de un té a las cinco de la tarde. Todas mujeres con muertes violentas, con historias palaciegas, con desconformidades varias con el Dios Shakespeare que las creó, y con tantos otros que intentamos hablar sobre ellas y desde ellas. Así empezó un juego que se volvió fascinante y peligroso, al desmenuzar sus pasiones y deseos provocadores de caos y desórdenes, que a cuatrocientos años mantienen el lado oscuro de nuestro mundo.
Marcelino Duffau: Para cualquier persona de teatro, no importa en qué rubro se mueva, Shakespeare es, fue y será siempre un atractivo. En mi caso, hace años que quería dirigir este texto de Steven Berkoff. Tengo entendido que ha sido su texto dramático preferido. Esta versión es la tercera que se hace en español. Se hizo en España, con actor argentino, y en Colombia, en el 2015, con dos actores. Costó mucho llegar al texto, llegar a la compra de los derechos de autor… pero se logró.
¿Qué es lo que más destacarías de la mediación dramatúrgica de Berkoff?
Marcelino Duffau: La capacidad de síntesis de Berkoff para hacer, a través de un puñado de personajes shakesperianos que él decide que son villanos, una clara y concreta descripción del momento histórico de Shakespeare, pero hábilmente los acerca al hoy. Y un agregado más que interesante, que no es otra cosa que el humor.
¿Qué se buscó en el trabajo dramatúrgico de Las mujeres de Shakespeare?
María Dodera: Se buscó la mirada del hoy, de estas mujeres shakespereanas, sin perder la matriz del ayer. Se buscó una mirada contemporánea y femenina que enfrentara escena y platea, y que ambas se reconozcan. Esta mirada aplica a una apertura de líneas de fuga desde la dramaturgia. Desde la estética actoral. Desde la estética y ética en términos políticos en el discurso escénico. Aplica a una forma de resistencia a ver los clásicos de forma acartonada, sin carne, ni vísceras y sin el espejo refractario de la sociedad hoy día. Aplica a las resistencias de traducciones muertas y visiones homogéneas a la temática femenina/masculina, y en este caso a las mujeres de Shakespeare y a su representación escénica.
¿Que desafíos implicó para cada uno de ustedes, y sus respectivos equipos actorales, meterse en estos proyectos?
Marcelino Duffau: El desafío del buen teatro. El desafío de arriesgar con un texto de altísimo valor artístico y rodeado de excelencia técnica y actoral, con un montaje y un estilo actoral que no es lo que comúnmente solemos ver en nuestra cartelera. Hacer Shakespeare siempre ha sido un riesgo para cualquier artista; es caminar por el filo de la navaja, es cuestionarnos nuestra propia actitud y pasión ante el hecho teatral. Si nada de esto es atractivo, ¿qué es atractivo para un creador teatral?
María Dodera: En la creación de Las mujeres de Shakespeare nos tiramos al vacío, sin paracaídas, pero con la seguridad que nos crecerían alas. Y, sobre todo, se hizo con mucho placer. Es un elenco que me enamora. Muchos fueron alumnos y otros los vi en diferentes escenarios. Y con Anselmi trabajo desde hace mucho tiempo. Es un elenco talentoso, generoso y que arriesga. Se tienen mucha confianza en la escena. Un elenco que desafía ensayo a ensayo, y que te propone crecer, creer y ser feliz de estar creando.
¿De qué manera se hace presente la vigencia de los textos y personajes de Shakespeare?
Marcelino Duffau: La gran virtud de Shakespeare es condensar, en un número importante de obras, no sólo la historia de la Inglaterra de entonces, que es algo así como decir la “historia del mundo”, sino que también la virtud de dicho autor es condensar los deseos y las aspiraciones del ser humano a través de los tiempos con lo mejor y peor de éste: el amor, las luchas por el poder, los asesinatos, las ambiciones desmedidas, y un sinfin de etcéteras más que nos hace poner en duda que si bien la sociedad ha evolucionado a nivel tecnológico, no ha sido correspondido ni con el desarrollo social ni con el desarrollo del propio hombre.



Las mujeres
En la creación dramátúrgica de Echenique, Schulkin y Anselmi, con dirección escénica de Dodera, el público comparte un té británico, a las cinco de la tarde, como debe ser, con mujeres muy especiales: mujeres con poder, mujeres resentidas, mujeres con historias de amor y odio que se cruzan entre bombas de dulce de leche, sangre y envidia. Mujeres que se rebelan contra el destino que les dio su autor en un evento en el que no quieren estar, en un grupo al que no quieren pertenecer y en el que ya no pueden disimular. Actúan Nicolás Suárez, Adrián Prego, Damián Coalla, Carlos Schulkin, Susana Anselmi y Susana Souto.


Los villanos
Shakespeare y Berkoff ofrecen un viaje teatral en donde algunos de los personajes malvados, agrios y perturbados les son mostrados al espectador de manera dinámica por un solo actor. Lo trágico que puso Shakespeare en el escenario, al pasar por el filtro de Berkoff, deviene en diversión y muchísimo humor. Ricardo III, Macbeth y Lady Macbeth, Shylock, Hamlet y otros personajes son interpretados por Pablo Robles.



((artículo publicado en revista CarasyCaretas, 04/2016))

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