un romántico del humor bizarro


(entrevista con Alfredo Casero)
Es, aseguran sus fanáticos, el Olmedo de los ’90 en el humor del Río de la Plata. Al tiempo que pueden verse por cable viejas entregas de su legendario programa Cha Cha Cha, acaba de publicar un disco por el sello Sony en el que se revela como un potente cantante. Con el pretexto de hablar de Casaerius, la entrevista a Casero se desvió a otros temas, especialmente a su forma de hacer televisión, a manejarse como artista, que lo ha llevado a ser considerado un tipo difícil para muchos de sus colegas. En esencia, Casero es un obsesivo de su trabajo, un genial y prolífico creador, además de ser un filoso crítico de la sociedad argentina.
Si tiene cable, sintonice I-Sat a las ocho de la noche que de lunes a viernes se encontrará con programas viejos de Cha Cha Cha. Descubrirá porqué los que saben de televisión no dudan en afirmar que Alfredo Casero es el maestro del humor argentino de los ’90, junto a sus viejos amigos Alberti y Capusotto (ahora en Todo por dos pesos). No parará de reirse. Si quiere experiencias extravagantes, cómprese Casaerius, el primer disco de Casero para la Sony. Unas veces crooner, otras sofisticado, siempre al borde de lo bizarro, se da el lujo de versionar a Charles Aznavour y a Sandro, hacer un poco de triphop y sacudirse de bailanta en ‘Pizza conmigo’. Buen humor, para paladares exquisitos. Incluye también ‘Shimauta’, esa delicia japonesa que será remixada por Fatboy Slim. Alfredo Casero, el que tantos uruguayos descubrieron en la tira Vulnerables, es un personaje singular, uno de los pocos –tal vez junto a Lanata- que puede enorgullecerse de seguir siendo un outsider después de casi una década de trabajar en la televisión.
“El disco puede ser simplemente una anécdota entre todas las cosas”, dice Casero mientras buscamos un lugar tranquilo en W.Lounge. Es mediodía y el calor es insoportable. Elegimos la zona del pub, una terraza alejada del ruido del restaurante desde la que puede disfrutarse una excepcional vista de la Rambla. Antes de largar con la charla dice que volverá en unos días a Montevideo para rodar un clip. Está entusiasmado por esa idea que se le ocurrió unas horas antes recorriendo la ciudad en automóvil. Esa anécdota define a Casero, el artista, alguien que no para de generar ideas desde que a fines de los ’80 se convirtiera en una de las estrellas de la escena off Corrientes. Ideas que en su mayoría dieron resultado.
Cuando habla no para, aunque sepa que se maneja al borde de la corrección o que dirá cosas que molesten a unos cuantos. Y también va y viene, dice una cosa y al rato se convence de que no es así como lo dijo antes. Deja frases en suspenso, sobreentendidos que quedan flotando en el aire y su pensamiento se dispara hacia otra parte. Deja en claro que tiene un carácter fuerte cuando una pregunta no le gusta. No es fácil estar frente a frente con Casero. Cualquiera que haya visto algunos de sus personajes de Cha Cha Cha sabe que en cualquier momento puede pasar algo imprevisible. Es el maestro del humor de los 90 en el Río de la Plata. Es el under, también el barrio, la tv outsider (¿chabona?). Es un artista que se ganó el derecho a hacer lo que quiere y lo demuestra en cada una de sus creaciones y apariciones públicas.

***

¿Cómo preferís definirte? Porque fuiste durante años reconocido como comediante en Cha Cha Cha, actor casi dramático en Vulnerables y ahora cantante de éxito con este nuevo disco...Soy cantor porque canto. Es así, siempre canté... Pero me definiría como artista de varieté, porque puedo ser cualquier cosa en escena. Generalmente los artistas “serios” trabajaban en varieté para poder vivir. Fue así en la Alemania de principios del siglo XX y en el Circo Criollo. ¿A qué voy? A que no soy un cómico de balneario, como dicen en Buenos Aires, sino que hay cosas que... Mirá, no sé si no lo soy. No sé si no soy un cómico de balneario, un tipo que se para en un lugar y hace reír a la gente. Es una de las cosas que más me gusta hacer y es también una de las más difíciles.
¿Cuál fue el camino para llegar a trabajar en televisión desde el under porteño?Yo trabajaba en el Parakultural, que era un reducto... En el 91 me fueron a buscar. Y nada, la idea inicial era bastante pedorra, idea que después terminó siendo De la cabeza. El primer programa que se hizo fue en el 91 y ya prácticamente estaba trabajando noche y día en el programa. Escribía los guiones en el tren, cuando iba al canal, porque no tenía un sope. No tenía ni para zapatillas. Calculá que empecé haciendo televisión y salíamos a buscar basura de los contenedores porque no había guita para escenografía. Había que inventar. Así fue De la cabeza. Y después vino Cha Cha Cha.
Que fue una creación absolutamente tuya...Sí, fue un proyecto que peleé mucho. Primero la idea, después junté a los artistas que quería y con los que después crecimos todos juntos. Fue muy especial... Capusotto, Alberti, Cedrón, la Briski... Había una enorme cantidad de artistas. Y a todos nos fue muy bien.

HIJO DE LA TELEVISIÓN
¿Cómo te ajustaste a los códigos de la televisión?
Hicimos una cosa nueva. Sí. Porque como yo no sabía nada, rompí todo medio a las patadas.
Pero supongo que mirarías televisión... En Cha Cha Cha hay referencias de todo tipo, desde el humor inglés tipo El Show de Benny Hill hasta el absurdo del primer Telecataplum.
Y sí, soy hijo de la televisión.
¿Cuáles programas sentís que te han influenciado?Una gran cantidad... Te repito, soy hijo de la televisión, desde Batman hasta Hupumorpo, Telecataplum y Jaujarana. Conozco muy bien a los uruguayos. Así como no puedo dejar de asegurar que Juan Carlos Mesa fue uno mis maestros, el tipo que me enseñó que a la gente había que hacerla revolcar de risa fue Ricardo Espalter. Él a mí me hacía llorar de la risa y yo en realidad siempre quise provocar eso. Lo aprendí con ellos. Con Espalter, Almada, Redondo, Soto... Todos los uruguayos fueron muy importantes, porque hicieron en plena dictadura una cosa que estaba muy loca, muy fuerte. No sé, en el humor todo-hijo-es... hijo de lo que uno aprende, de lo que a uno lo hace reir, del humor popular, de lo que se ríe el pueblo y de lo que no se ríe el pueblo. Y Cha Cha Cha tiene esa cosa encarnizada porque nace desde el dolor, porque nosotros la pasamos muy mal -mi generación- especialmente viendo el miedo de nuestros padres. La dictadura fue muy fuerte, muy fea.

SANGRE PORTEÑA¿El humor uruguayo es diferente al argentino?No me he puesto a pensar en eso. No me he puesto a decir ésta es la diferencia entre el humor argentino y el humor uruguayo.
Te lo pregunto porque precisamente la generación de Espalter ha hablado muy mal del fenómeno Tinelli, por poner un ejemplo. Un tema siempre en discusión está en el uso de las malas palabras o de un humor agresivo.No conozco ese debate... A mí me parece que la mala palabra no existe. Que cuando es usada al divinísimo pedo no sirve para nada, pero hay cosas que, realmente, para dejar bien claro que son al pedo, hay que decir que son al pedo. Pidiéndole perdón a la señora que está leyendo, es-al-pe-do... de verdad. Es enérgico. Y muchas veces hace falta énfasis y energía que los rioplatenses tenemos. Si no vamos a usar una cosa que se usa en todos lados es porque no nos lo permiten y lo que es indudable es que provenimos de prohibiciones y prohibiciones. Yo puedo decir malas palabras, pero te repito nunca voy a decirlas al pedo. Cuando uso una mala palabra, la digo bien dicha y en el momento exacto.
Sin sobreactuación...Claro, y tampoco como muletilla... Otra cosa que aprendí de los uruguayos es que jamás ellos utilizaron a la mujer denostándola, como por ejemplo hace Guinzburg. Es muy feo ver cómo una mujer es violada sistemáticamente por una patota, como suele pasar en Video Match. Es dolorosísimo. A mí me parece –si es por ahí que pasa el debate- que ustedes no tendrían que copiar esos ejemplos, que tendrían que estar al costado. Porque siguen siendo un pueblo educado. Aunque ahora noto grandes cambios, no en la gente joven, que es muy cuidadosa. Pero los más viejos... Ayer, por ejemplo, en un bar escuché a dos o tres viejas que decían, bien fuerte, sabiendo que las estás escuchando, cosas como “¡Ese no es el gordo que trabaja en la tele!”. Y lo dicen despectivamente. También ayer, en el hotel, casi cago a trompadas a un viejo.
Y te salió la sangre italiana.No sé si la italiana... me sale el porteño. Soy porteño, absolutamente, así como el cordobés está orgulloso de ser cordobés. Tenemos una manera de ser y una idiosincracia. Y cuando te hacen eso que después no hablen de los porteños, que somos soretes y agrandados. Además, la mayoría de los porteños que la gente del Interior piensa que son soretes y agrandados no son porteños. Los nacidos y criados en Buenos Aires somos pocos. Yo nací en La Plata y crecí en Capital Federal. Tengo videos donde he estado adentro del obelisco... Bien arriba... He estado haciendo teatro en la calle Corrientes. Me he tomado todas las atribuciones que se puede tomar un porteño, aunque más de cuatro quieran representarnos disfrazándose de tangueros. Es así. Cuando voy al sur me dicen “porteño culeado”. Cuando voy a Córdoba me dicen “porteño culeado”. Y yo nada. Cantan todos una chacarera y yo canto un tango. Porque no sé cantar chacarera. No me sale cantar chacareras, ¿viste? Y es verdad. Entonces, ustedes no pueden aprender lo peor que muestra la televisión porteña, porque la tele muestra lo peor de lo peor.

TELEVISIÓN MANIPULADORA
¿Te referís específicamente a la televisión basura?
A la televisión basura y a lamerle el culo a los políticos, a lamerle el culo a la gente que vos sabés que son cagadores. ¿Qué hace en tu programa un tipo que sabés que es un cagador? ¿Qué hace en tu programa?... “Y ahora vamos a meterle el dedo en el ojo a éste”. Ja ja ja. Y el otro se sonríe. “Sos un loco”, fulanito. Y lo único que están haciendo con eso es darle pantalla y demostrando que el tipo es piola, más piola que ellos. Tenemos que avivarnos. Y cuando lo digo lo hago absolutamente de corazón.
¿Corre riesgo la buena televisión hecha en Argentina?¿Si corre riesgo? Toda corre riesgo. No existe más...
El otro día salió publicado en Noticias un informe en el que se cuenta que ya no le pueden pagar a gente como Silvia Süller para armar escándalo...Pero mirá que la Süller dentro de todo es un emergente... Y es así, que se jodan. Porque todo esto tiene que ver con la codicia... Tendríamos todos que haber bajado un poco más el perfil de mostrarnos. A mí me importa un pedo, porque siempre seguí haciendo lo mismo y ahora que se cae todo a pedazos sigo igual.
Parecería que te importa poco que todo se caiga...No sé. Los que se cayeron también fueron todas las estructuras de todos estos genios productores... ¿No sabés lo que eran? Y bueno, esta vez le tocó a todo el mundo. Aunque también de esta manera los libra a ellos de preguntarles a los fulanos adónde pusieron toda la guita, ¿viste? Se acabó el verso de la televisión “para la gente”. No era para la gente. ¿Y los manejos políticos que existen adentro de los programas, que apuntan a uno u a otro? ¿Y los negocios que tienen con uno y con otro? ¿Qué es eso? Eso es simplemente manipular la gente desde la televisión.
¿Se salva según tu opinión alguno de los productores estrella? A mí se me ocurre que Mario Pergolini con CQC, aunque cuando mencionabas lo del “ojo” supongo te referías a...No voy a hablar de eso. Es lo mismo que me preguntés...
Entiendo, pero fue un programa que se jugó de manera bastante independiente.¿A vos te parece?
...A mí me parece que atrás de todos esos programas existía un ansia de poder... y que el poder no es para cualquiera. El poder es para el pueblo. El pueblo es el que debe tener el poder.

CORRUPTOS Y ROMÁNTICOS
¿Eso es lo que se demostró en diciembre?
En definitiva se cometió un grave error, porque los caerolazos lo único que hicieron fue sacar a Grosso. También sacaron a un presidente, a un pobre tipo sin honor. Y a una runfla de idiotas que no sabían cómo arreglarlo, que no sabían cómo bajarse, que en cuanto se empezó a armar quilombo fue justo y oportuno para que ellos se bajaran. Y ahora, ¿quién lo arregla? ¿Duhalde? Son todas movidas...
¿Le ves salida a la situación política y económica de Argentina?La salida es empezar a hacer las cosas bien y poner a los cagadores en su lugar. No matarlos, ponerlos en su lugar. Que se caguen entre ellos. Que los políticos le pidan plata a los industriales que se llevaron la guita afuera, que son los únicos que tienen plata para hacer todo esto de la pesificación de las deudas. Repito: que se caguen entre ellos. Los políticos son personas de avería, de los cuales hay que tener cuidado siempre. A menos de algún que otro romántico. Y no te olvides que los románticos terminan siempre suicidados.
¿Cuál es el tipo de humor que harías ahora, si estuvieras haciendo Cha Cha Cha?El humor es la resultante de lo que pasa, de lo que sucede. Sería totalmente diferente, pero también es un secreto. Lo verías hecho. Porque tendría que estar más atento a qué es lo que quiere la gente ahora. Y sé que lo necesitan como al agua.
¿Volverías a trabajar con Alberti y Capusotto?Y no, porque de alguna manera ellos hicieron programas con Pergolini, con Tinelli, con la producción de ellos, y lo nuestro cuando hacíamos Cha Cha Cha era muy claro... Hay que mantener la autogestión, mantener el estilo personal. No digo que esté mal si era la única manera que podían hacer el programa, pero aparte se resintió un poco la relación... Problema de ellos, también. Los extraño muchísimo, me río mucho cuando los veo en Todo por dos pesos, pero de ahí a volver a hacer algo juntos... Primero que no creo que ellos quieran. Eso sí, si en algún momento los puedo contratar para trabajar seguro que los llamo.

UNA HAMBURGUESA ES UNA HAMBURGUESA
Alfredo, hablemos del disco. ¿Tenés en cuenta que acá en Uruguay se te conoce como cantante recién con el éxito de Casaerius?
Es verdad. Ahora aparezco acá, pero allá siempre canté. Profesionalmente desde el tiempo del Parakultural. Pero siempre canté. A los nueve años vendía bocaditos Holanda en la calle. Le hacía a la gente toda una actuación. Les decía: “Ahora voy a mostrar... ahora no voy a mostrar nada porque no me dan pelota”. Y me iba. Volvía otra vez de nuevo y volvía a irme. Después se subía una amiga y cantábamos juntos ‘Pescador del Paraná’, con una guitarra que tenía tres cuerdas. Era tan desastroso que era lindo. Pero me compraban. Estoy orgulloso de eso como de todas las porquerías que hice para poder sobrevivir.
Es interesante esa anécdota, porque el disco en definitiva es un recorrido por toda tu vida. Desde versionar a un ídolo de la infancia como Sandro hasta el humor tipo Cha Cha Cha o sofisticaciones electrónicas-lounge.
Es que yo soy todo eso. Mirá. Estas celulas son las mismas que hace un montón de tiempo, pero van mutando, envejecen y son las mismas. Es así. El alma siempre es más joven que el cuerpo. Eso hace que la vida sea una eterna búsqueda por poner a las dos cosas en sincro. Ahora, lo único que quiero es que a la gente medianamente no la sigan cagando. Porque en esencia ése es mi trabajo, lo que me rebela. Mi trabajo no es simplemente para ganar plata. Hice en mi vida muchos malos negocios. Toda la plata que he ganado la puse en el programa y no la recuperé jamás. He producido cosas que no han funcionado, no mías, de amigos, gente en la que creía. Y me la comí. En el año 97 perdí medio millón de mangos, toda plata prestada porque no tenía esa plata ni en pedo. Y la garpé hasta el último peso. Me rompí el culo trabajando. Tuve que hacer cosas que no tenía ganas de hacer.
Paradójicamente estás en un buen momento con el disco. Incluso se ha hablado de la posibilidad de que ‘Shimauta’ vaya al Mundial de Japón representando a...Pará, pasa una cosa con eso. Nosotros tenemos que hacer un lobby para que esa canción vaya al Mundial que ni la filial argentina de Sony tiene la posibilidad de hacerlo. Y ni siquiera yo tengo ganas. Es una canción en japonés. Pará. La Sony Japón no va a ser pelotuda con un argentino cantando en japonés... Esa es una versión periodística que corrió absolutamente por cuenta de la Sony Estados Unidos y no por la Argentina. Ellos fueron los que lo dijeron. Que se hagan cargo. Sí está claro lo de Fatboy Slim. Esa es verdad: el tipo ya está trabajando en un remix de ‘Shimauta’.
Fatboy Slim y Sandro en el mismo disco. Actor de varieté y cantante. El Doctor Vaporeso de Cha Cha Cha y el personaje de Vulnerables. Vuelvo al principio, es difícil de definirte...Es que es todo lo mismo. Forma parte de la misma biología, como que todo viene en la misma hamburguesa. Podés ponerle lechuga, tomate, cambiarle el pan, lo que se te ocurra, pero la hamburguesa es la hamburguesa. Eso ya viene. Es como el software. Tenés un software y ya ese software sirve para eso.

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